A oscuras y sin empleados: ¿Cómo hace Xiaomi para facturar miles de millones de billetes?

Las empresas tecnológicas de alta producción apuestan a tener la menor densidad de trabajadores posibles. La Inteligencia Artificial (IA) cumple un papel preponderante.

DESIERTO. Así luce una de las salas de una Dark Factories. DESIERTO. Así luce una de las salas de una "Dark Factories".
Hace 2 Hs

Las "Dark Factories" o "fábricas oscuras" son una realidad creciente en la industria moderna. El concepto posicionado en la línea de ciencia ficción, hace referencia a plantas de producción que funcionan de manera totalmente automatizada, sin necesidad de intervención humana directa en el lugar.

Son “oscuras” por la razón muy lógica de que no hay personas trabajando físicamente en la planta. Por lo tanto, no hace falta encender las luces, ni usar calefacción o aire acondicionado, lo que permite que las máquinas operen literalmente en la oscuridad. 

Actualmente el referente más mediático es Xiaomi con su "Smart Factory" de Changping (Beijing), inaugurada en 2024. Allí se fabrican smartphones de alta gama sin intervención humana en la línea de montaje con una capacidad de producción de 10 millones de teléfonos al año. Puede jactarse de fabricar un smartphone aproximadamente cada segundo, las 24 horas del día.

Todo el proceso, desde el manejo de componentes microscópicos hasta el embalaje final, lo hacen los brazos robóticos programados con Inteligencia Artificial, usando un sistema llamado HyperIMP. 

La única intervención humana es de soporte con técnicos y desarrolladores de software que supervisan todo desde una sala de control externa. Es decir no hay humanos dentro de la zona de fabricación.

Las destacadas

Un punto que la diferencia a la planta de Philips, en Drachten, Países Bajos, que fue durante años el referente mundial, es que todavía en la fábrica europea existen pequeñas estaciones de control de calidad más cercanas a la maquinaria. Philips necesita para fabricar las máquinas de afeitar apenas nueve personas y la impresionante cantidad de 128 brazos robóticos.

Los robots montan componentes tan pequeños y delicados que sería casi imposible para un humano mantener el mismo ritmo y precisión durante un turno completo. Esos nueve empleados no son operarios de línea, sino expertos en tecnología y procesos. 

Las funciones que desarrollan tienen que ver con los controles de calidad final con auditorías visuales y técnicas aleatorias para asegurar que el producto cumpla con los estándares antes del embalaje. 

Tienen a cargo además el mantenimiento e intervienen si un brazo robótico falla o necesita una calibración final que el sistema automático no pueda resolver por sí mismo. También intervienen cuando Philips lanza una nueva afeitadora, reprogramando y ajustando las líneas de producción robóticas para el nuevo diseño.

Antes de éstos dos referentes, fue la fábrica FANUC, en Yamanashi, Japón, la que demostró que las “fábricas a oscuras” eran posibles. En la actualidad puede funcionar sin humanos durante 30 días seguidos. En la central japonesa se da una particularidad: aplican su propia tecnología con la que sus propios robots ensamblan los nuevos robots que luego venden. Por ese ciclo, pueden mantener la producción funcionando sin humanos durante semanas en total oscuridad.

¿Qué ocurre con el empleo?

La automatización masiva podría desplazar millones de empleos en manufactura y logística. La pregunta clave es: ¿Cómo pueden las empresas y los gobiernos facilitar la transición para que los trabajadores se adapten a esta nueva realidad? ¿El fin del trabajo humano está cerca?

Si bien las "darks factories" reducen la necesidad de mano de obra no cualificada, disparan una demanda. Mientras que con la implementación de la Inteligencia Artificial el debate es polémico, si una fábrica es creada desde cero con el concepto de “fábrica oscura” tendrá pocos empleados de perfiles tecnológicos marcados que sí o sí deberán intervenir. En la lista de tareas se necesitarían ingenieros de robótica, expertos en ciberseguridad, analistas de datos y técnicos de mantenimiento avanzado. 

No es que el trabajo desaparezca, sino que se transforma y se desplaza de la línea de montaje a la consola de control que, no necesariamente, estará en alguno de los miles de metros cuadrados que demanda levantar una fábrica de este tipo.

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