DISPUTA. "Caco" García pelea la pelota ante Nicolás Pelaitay y vuelve a mostrarse como una opción de juego para San Martín. Foto de Eros Villa/Prensa CASM.
Matías García dejó en San Juan una señal positiva que Andrés Yllana puede empezar a valorar. En una noche exigente, en la que San Martín tuvo que luchar mucho para sostenerse y seguir buscando hasta el final, su ingreso aportó una cuota de claridad, pausa e intención que puede abrirle una puerta importante de cara a lo que se viene. Más allá de la asistencia para el gol de Jorge Juárez, su actuación dejó una lectura interesante: el “Santo” recuperó a un futbolista que puede ser clave en la generación de juego y, además, convertirse en un socio muy útil para Kevin López.
Ese detalle no es menor. López viene siendo una de las piezas más influyentes del equipo en la construcción, por presencia, por movilidad y por su capacidad para asumir responsabilidades en la mitad de la cancha. Pero en una categoría tan dura como la Primera Nacional, contar con otro futbolista de buen pie a su lado puede marcar una diferencia. Eso fue justamente lo que insinuó “Caco” en San Juan. Entró en el inicio del segundo tiempo en lugar de Alan Cisnero y enseguida mostró cuál era su intención: pedir la pelota, ofrecerse como descarga y tratar de jugar siempre hacia adelante.
Su ingreso modificó algo en el ritmo del equipo. No porque haya cambiado de manera absoluta el desarrollo, sino porque le dio a San Martín una variante distinta para pensar los ataques. Cada vez que participó, buscó darle sentido a la jugada. Se mostró, giró cuando tuvo espacio, intentó asociarse con el ex Atlético y trató de meter pases limpios en un encuentro que no ofrecía demasiadas comodidades. En ese contexto, su presencia fue valiosa. No se escondió, no eligió el pase más simple por temor al error y dejó la sensación de querer hacerse cargo.
Los números acompañan esa impresión. Según Sofascore, en 44 minutos “Caco” dio una asistencia, generó un pase clave y completó 20 de los 25 pases que intentó, con un 80% de precisión.
Además, acertó 10 de 14 envíos en campo rival, completó todos sus pases en campo propio y conectó cuatro de seis pelotas largas. Pero más allá del dato estadístico, lo que realmente reforzó su actuación fue la intención con la que jugó. En un partido de mucha fricción, eligió no sacarse la pelota de encima. Al contrario: la pidió una y otra vez, trató de jugar para adelante y ofreció una salida más clara para un equipo que necesitaba elaborar mejor.
La jugada del empate terminó siendo la mejor muestra de eso. “Caco” fue quien puso la pelota al área para que Juárez apareciera por el segundo palo y marcara el 1 a 1. Esa asistencia no sólo quedó como una acción decisiva dentro del resultado; también confirmó que su ingreso tuvo peso real en el partido. En ese sentido, para un futbolista que volvía a sumar minutos después de un desgarro, ese dato cobra todavía más valor. García no jugaba desde el triunfo frente a Almagro, en la segunda fecha, y aun así entró con personalidad, decisión y una lectura bastante clara de lo que necesitaba el equipo.
Ahí aparece otra buena noticia para Yllana. Recuperar a “Caco” no significa sólo sumar una alternativa más al plantel. Significa volver a contar con un jugador que puede darle al “Santo” una conexión distinta en tres cuartos de cancha. El propio DT había marcado una idea que encaja con lo que mostró el volante.
“Intentamos ser un poco más intenso con la secuencia de los pases, de acercarse más y jugar con pases un poco más corto para poder mover la pelota”, explicó Yllana. Justamente en esa búsqueda, “Caco” parece tener bastante para aportar. Porque si algo mostró en su reaparición fue predisposición para acercarse, tocar, asociarse y participar del armado.
Lo que se viene
Pensando en lo que viene, y especialmente en el partido contra Puerto Madryn, esa característica puede resultar muy importante. San Martín necesitará futbolistas que le den continuidad al juego, que acompañen a López en la elaboración y que le permitan al equipo repartir mejor la conducción. Si ambos logran afirmarse juntos, el “Santo” puede empezar a construir una sociedad interesante, de esas que ordenan y les dan otro vuelo a los ataques. Kevin seguiría siendo una referencia central, claro, pero con “Caco” cerca podría tener un respaldo que lo potencie y le quite parte de la carga.
San Juan, entonces, dejó algo más que un empate agónico. También dejó la sensación de que García puede convertirse en una pieza importante dentro del “11”. Volvió después de una lesión, respondió con una asistencia, pidió siempre la pelota e intentó jugar con criterio en un contexto incómodo. No fue una aparición casual ni un ingreso para cumplir. Fue una actuación que dejó señales concretas y que puede abrirle una chance real pensando en el armado del equipo.





















