“Se detectó la presencia de múltiples factores de vulnerabilidad estructural”. Ese fue el principal razonamiento que esgrimió el juez federal Guillermo Díaz Martínez al dictar el sobreseimiento de las tres mujeres oriundas de Bolivia que fueron detenidas cuando transportaban dos kilos de cocaína en sus estómagos.
“Dichas circunstancias fueron precisamente las que posibilitaron su captación y sometimiento por parte de terceros, quienes, aprovechándose de esa situación de extrema necesidad, las incorporaron a una dinámica de traslado de estupefacientes mediante la ingestión de cápsulas, práctica que implicaba un grave riesgo para su integridad física”, se puede leer en la resolución.
El magistrado también consideró que, “en ese contexto, el accionar desplegado por las nombradas no puede ser analizado como una manifestación autónoma de voluntad criminal, sino como la consecuencia directa de una situación de explotación criminal ejercida por una organización que se aprovechó de su vulnerabilidad, circunstancia que torna aplicable la referida cláusula de no punibilidad”.
“Ello se ve reforzado por la configuración de un estado de necesidad disculpante, en tanto las imputadas actuaron impulsadas por la presión derivada de sus condiciones de vida y de las amenazas recibidas, en un escenario que redujo significativamente su capacidad de autodeterminación”, añadió.
“La conducta atribuida debe ser interpretada como el resultado de una situación de trata de personas con fines de explotación delictiva, lo que impone excluir la respuesta punitiva respecto de las nombradas”, aseguró Martínez en su resolución.
El magistrado también consideró fundamental que el fiscal federal Agustín Chit anunciara en su dictamen que no acusaría de ningún delito a las mujeres por entender que habían sido víctimas de trata.
Un informe
En la resolución, Díaz Martínez también reprodujo un informe de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) de 2022. En el trabajo denominado “Narcocriminalidad y perspectiva de género”, se señaló que existía una alta tasa de mujeres utilizadas por las redes criminales para realizar este tipo de maniobras.
“Las situaciones de desigualdad que sufren las hacen más vulnerables a ser utilizadas por redes de narcotráfico, que se aprovechan de sus condiciones socioeconómicas precarias y sus dificultades para solventar necesidades familiares -teniendo en cuenta que muchas de ellas son madres solteras y/o jefas de hogar- a cambio de promesas remuneratorias que resultan insignificantes si se tiene en cuenta el riesgo al cual se exponen”, se puede leer.





















