De la excelencia académica al banquillo: quién es la científica rosarina acusada de robar virus en Brasil
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La científica rosarina Soledad Palameta Miller fue imputada en Brasil por robar virus de alta peligrosidad del laboratorio Unicamp en febrero para su uso en una empresa privada.
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La investigación detectó cepas de H1N1 y H3N2 en sitios no autorizados. Se sospecha que el material iba a Agrotrix, firma veterinaria que posee junto a su esposo Michael Miller.
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El escándalo expone fallas en la bioseguridad de laboratorios nivel 3. El caso genera un debate nacional en Brasil sobre el control de patógenos y riesgos para la salud pública.
Soledad Palameta Miller, una científica argentina de 36 años es oriunda de Rosario.
Soledad Palameta Miller, una científica argentina de 36 años oriunda de Rosario, se encuentra en el centro de un escándalo de bioseguridad que conmueve a la comunidad científica de Brasil. Coordinadora de un laboratorio de élite en la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp), Palameta Miller fue imputada por el presunto robo de cepas de virus H1N1, H3N2 y otros agentes patógenos de alto riesgo en un laboratorio de seguridad nivel 3 (BSL-3).
El caso, que estalló en febrero de 2026, dio un giro inquietante cuando la Policía Federal brasileña detectó que el material biológico había sido trasladado de forma irregular. Según la investigación, parte de los virus modificados genéticamente fueron hallados en laboratorios no autorizados e incluso en contenedores de residuos.
La justicia investiga el posible vínculo de esta maniobra con "Agrotrix", una empresa de servicios veterinarios que la científica posee junto a su esposo, el veterinario Michael Edward Miller, también bajo la lupa judicial.
Una trayectoria brillante bajo sospecha
Palameta Miller posee un currículum envidiable. Es licenciada en Biotecnología por la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y doctora por la Unicamp, su carrera se centró en la vigilancia epidemiológica y el desarrollo de vacunas bajo el concepto de “Una Salud”.
Antes de su arresto, era considerada una referente en la ingeniería de vectores virales, con pasos destacados por el Centro Nacional de Investigación en Energía y Materiales.
Actualmente, la investigadora se encuentra en libertad provisional, pero con restricciones severas: tiene prohibido el ingreso a la universidad y no puede abandonar Brasil. Mientras la Unicamp refuerza sus protocolos de seguridad, el caso abrió un debate nacional sobre la vulnerabilidad de los laboratorios que manipulan agentes biológicos que, de filtrarse, podrían representar una amenaza para la salud pública.




















