La investigación del femicidio de Érika no se modificó con la vinculación del narco brasileño

  • La justicia de Tucumán mantiene firme la investigación por el femicidio de Érika Álvarez, sin cambios procesales tras vincularse al narco brasileño Felipe 'El Militar' Sosa.
  • El caso cobró relevancia ante la supuesta vinculación de Sosa. No obstante, las autoridades ratificaron que las pruebas actuales no alteran la línea judicial principal del crimen.
  • Esta decisión busca garantizar justicia para la víctima sin que la complejidad del narco internacional interfiera en el proceso judicial por violencia de género en Tucumán.

Felipe El militar Sosa. Felipe "El militar" Sosa.
Gustavo Rodríguez
Por Gustavo Rodríguez 07 Abril 2026

Escuchar nota

Tu navegador no soporta HTML5 audio

La vinculación de Luiz Carlos “Cabeza Blanca” da Rocha no altera en lo más mínimo la investigación del femicidio de Érika Antonella Álvarez. Es un dato que cobra importancia por haber dejado al descubierto la presencia de organizaciones internacionales que se dedican al narcotráfico en la provincia.

“La pesquisa del crimen no se alteró por esta novedad. Siempre se supo sobre la relación que mantuvo la joven con el brasileño”, sostuvo Carlos Garmendia, representante legal de la familia de la víctima. “Ellos me pidieron expresamente que se supiera toda la verdad del caso y por eso hicimos una presentación ante la Justicia Federal, independientemente de la decisión que tome el fiscal Pedro Gallo”, agregó el profesional.

Por su parte, Marcelo Cosiansi le dijo a LA GACETA que la línea narco debe ser investigada a fondo. “No negamos la existencia del hecho, pero entendemos que la mecánica del caso no está del todo clara. Quedan muchas cosas por investigar. La vinculación de un narco tan importante como ‘Cabeza Blanca’ no debe ser descartada”, opinó.

“Aquí ni siquiera se investigó si era cierto lo que declaró la hermana de la víctima”, añadió el abogado. Fuentes judiciales explicaron que el fiscal Pedro Gallo sí tuvo en cuenta la línea narco. No sólo habría compartido información con su par José Sanjuán (quien conduce la fiscalía de Narcomenudeo), sino también que está al tanto de la relación de Sosa con el líder de una organización que se dedicaba a la venta de éxtasis en fiestas electrónicas.

Autorización

Tampoco desestimó que el narco (ya sea “Cabeza Blanca” o Carlos “El Mayor” Ferreyra) haya sido quien le presentó a Érika a “El Militar”. Hay un punto que les llama la atención a los investigadores. Es muy poco probable que una persona decida acabar con la vida de la pareja de un narco sin su autorización. “En su mundo, eso se paga con la vida, salvo que cuente con autorización para hacerlo”, indicó un veterano investigador.

Muchas preguntas quedaron sin respuestas por una sola razón: el celular de Érika nunca apareció. “Ella tenía la costumbre de registrar todo lo que acontecía en su vida, ya sea tomando fotos, grabando videos, haciendo capturas de pantalla y hasta almacenando audios”, indicó Garmendia. Se logró recuperar parte de la información, y se espera que en cualquier momento surja todos los datos que quedaron almacenados.

Los pesquisas, al igual que la querella, consideran que el de Érika no es un crimen narco, pero sí que el o los autores sabían que dejaría al descubierto situaciones vinculadas al tráfico y a la comercialización de drogas. Creen que esa es una de las razones por las que se montó una importante red de encubrimiento para tratar de evitar que se conociera la verdad.


Comentarios