Juan Villar Mallagray: “El NOA es un pilar en la estrategia de la IFC”
-
Juan Villar Mallagray (IFC) afirmó en Tucumán que el NOA es un eje estratégico del Banco Mundial para federalizar el crecimiento económico y mejorar la cohesión social argentina.
-
La IFC, brazo privado del Banco Mundial, enfoca su inversión en energía e infraestructura regional para descentralizar la economía nacional desde el interior del país.
-
Este enfoque busca equilibrar el desarrollo territorial y atraer capital privado al norte, proyectando una transformación productiva con impacto social a largo plazo.
EN TUCUMÁN. Juan Villar Mallagray, de la IFC, disertó en el Tercer Foro Estratégico NOA el IAF.
La región NOA está en el radar de las inversiones. Y no es sólo una frase hecha para destacar el potencial de esta parte de la Argentina. En el nuevo entramado económico de la economía, provincias como Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero pueden aspirar a obtener financiamiento para potenciar su desarrollo económico. Lo dice Juan Villar Mallagray, Investment Officer de la Corporación Financiera Internacional (IFC por sus siglas en inglés), una entidad que pertenece al Banco Mundial. Tras su paso por Tucumán, en el marco el Tercer Foro Estratégico NOA IAEF, el especialista en Infraestructura y Energía concedió la siguiente entrevista a LA GACETA.
-IFC se posiciona como un actor clave en el financiamiento del sector privado a nivel global. En el contexto actual, ¿cuál es su rol concreto en economías emergentes como la Argentina?
-El objetivo institucional es el crecimiento sostenible, liderado por el sector privado, para darle más movilidad y, así, que genere más empleos de calidad. En el caso argentino, tratamos de promover a sectores potencialmente exportadores, como el caso de los agronegocios, la minería, la economía del conocimiento y todas aquellas que tiendan a ser más competitivas en infraestructura, energía y capital humano. Queremos que la Argentina mejore su cadena de valor para que el sistema productivo sea más complejo y capte más mercados. Por ejemplo, en vez de concentrarse sólo en el agro, puede haber más oportunidades para el biocombustible, o el caso del gas hacia la petroquímica. Para eso promovemos el acceso al crédito para que también las PyME tengan más capilaridad y consiga fondos en la banca comercial que, a la vez, posibilitará el fomento del mercado de capitales. Todo esto implicará consolidar la estructura macroeconómica del país.
-Argentina vuelve a aparecer en la agenda global por sectores como energía y minerales críticos. ¿Cómo está siendo evaluado hoy el país desde IFC en términos de riesgo y oportunidad?
-En primer lugar te diría que la Argentina tiene una oportunidad histórica para llevar a cabo un cambio estructural en su economía a través de la minería y de la energía. Digo oportunidad porque el contexto es diferente al de hace una década por varios motivos: una demanda estructural de aquellos recursos como litio y cobre argentino para la transición energética y de electrificación de la economía global. Tiene gas para renovables. El contexto geopolítico es distinto. Hay países que intentan diversificar en sus fuentes de recursos como el gas o minerales críticos. Por otra parte, se da una situación especial para el gas natural licuado. Se ha construido un know how en Vaca Muerta. Todo esto puede llevar a la Argentina a generar divisas de manera genuina, con una economía diversificada y sostenible fiscalmente. Hay resiliencia macroeconómica. Y, al venir el crecimiento desde el interior de este país, habrá más empleo de calidad con mayor cohesión social y territorial y más estabilidad política y regulatoria. Todo eso es una oportunidad histórica a la que estamos dispuesto apoyar. Dicho esto, creemos que la dirección que adoptó la Argentina es buena, ya que se están haciendo los esfuerzos para estabilizar la macro y mejorar las condiciones para el sector privado. Se observa que hubo ajuste fiscal, políticas monetarias para controlar la inflación hacia tasas más bajas. Así, se anclaron las expectativas. Por otro lado, se evidencia una mayor apertura comercial y se está avanzando en las reformas estructurales, tales como la laboral, la impositiva y la previsional. A su vez, el RIGI será clave en este proceso, además de las privatizaciones. Con todo eso, la consecuencia será la caída del riesgo soberano, como lo espera el mercado. Esto debe ir acompañado de una acumulación de reservas y el levantamiento integral de los controles de capitales. Todo redunda en una mayor seguridad jurídica, para lo cual es necesario construir consensos con los gobernadores y con la oposición. De ese modo, el que invierte su capital por 20 años tendrá certezas de ciertas políticas de Estado, mediante consensos.
-Muchos proyectos en Argentina parecen atractivos en términos productivos, pero no todos logran financiamiento. Desde su experiencia, ¿qué condiciones marcan la diferencia entre un proyecto interesante y uno realmente financiable?
-Como dije antes, está el riesgo argentino y eso tiene que ver con la estabilidad macroeconómica y con el libre acceso a las divisas para que el inversor también pueda repatriar dividendos y emitir deudas. La estabilidad del régimen cambiario y la seguridad jurídica son claves. Hay que salir de la inestabilidad en el tipo de cambio y de las regulaciones. El riesgo de crédito soberano impacta en los proyectos de inversión. Un riesgo elevado le consume mucho capital regulatorio a los bancos y tienen límites de exposición en función de aquel riesgo crediticio. Plazos más cortos, tasas más altas y esto delimita la posibilidad de estructurar productos. Todo esto se puede resolver con una adecuada estructura de contratos.
-Cuando IFC analiza oportunidades en países como Argentina, ¿qué tipo de proyectos y qué escala son los que realmente entran en su radar?
-Hablemos de esta región. Lo primero que tenemos para decir es que el NOA es un pilar dentro de nuestra estrategia en la Argentina. Creemos que jugará un papel clave en la estabilidad macroeconómica estructural y en el crecimiento de largo plazo del país, fomentando la minería sostenible, de cobre y de litio. En ese aspecto, estamos trabajando con Río Tinto en Salta con un financiamiento cercano a los U$S 2.500 millones. También en Los Azules y en Taca Taca, con inversiones de entre los U$S 3.000 millones y los U$S 4.200 millones. Brindamos asesoramiento en cuestiones socioambientales, aportando el financiamiento correspondiente y el equity del proyecto. Respaldamos la minería sostenible, con los mejores estándares socioambientales internacionales y con el adecuado relacionamiento con las comunidades locales. Se invierte en carreteras y en centros logísticos como lo hacemos con Jujuy y con Salta. Todas estas iniciativas pueden tener su impacto en Tucumán, como proveedora de servicios y de capital humano.























