Yiya Murano: el documental de Netflix que expone su lado más oscuro como asesina y estafadora

  • Netflix estrenó 'Yiya: Muerte a la hora del té', documental de Hartmann que analiza los crímenes de Yiya Murano en Argentina bajo una óptica periodística y alejada del mito.
  • A casi 50 años de los crímenes de Monserrat, el filme usa archivos y testimonios de familiares y del propio hijo de la asesina para reconstruir los homicidios y estafas.
  • La producción busca desarmar la caricatura mediática de Murano y reflexionar sobre el impacto en las víctimas, planteando un nuevo enfoque para el género true crime en la región.

Yiya Murano en Netflix: el documental que la muestra como asesina, estafadora y manipuladora Yiya Murano en Netflix: el documental que la muestra como asesina, estafadora y manipuladora Buenos Aires Herald
Hace 2 Hs

A casi 50 años de los crímenes, el nombre de Yiya Murano sigue instalado en la memoria colectiva argentina. María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano no solo dejó una marca por sus asesinatos, sino también por una personalidad que, con el tiempo, fue reinterpretada por los medios hasta convertirla en una figura casi caricaturesca.

Lejos de esa imagen, una nueva producción busca revisar el caso con otra mirada. Se trata del documental Yiya: Muerte a la hora del té, dirigido por Alejandro Hartmann y producido por Vanessa Ragone, que reconstruye la historia con material de archivo, testimonios clave y una perspectiva más cercana al rigor periodístico.

Un documental que busca ir más allá del mito de Yiya Murano

El desafío de la película radica en desarmar la imagen superficial que persiste sobre la llamada “envenenadora de Monserrat”. “Es un personaje conocido o que la gente cree conocer. Gran parte de la gente la conoce simplemente como un meme... y muchos otros como el sinónimo del veneno”, explica Hartmann.

La intención de los realizadores fue doble: ofrecer una nueva lectura para quienes ya conocen el caso y, al mismo tiempo, acercarlo a las nuevas generaciones que solo identifican su figura a través de imágenes virales o referencias culturales.

En esa línea, Ragone señala que el interés persistente en Murano responde a sus múltiples facetas: “La dimensión de la asesina, la dimensión de la amiga, la dimensión de la negociadora de dinero, la dimensión de madre”. Esa complejidad, sumada a su presencia mediática en los años 90 —cuando negaba sus crímenes en televisión—, alimentó una construcción ambigua que aún hoy genera fascinación.

El documental, estrenado el 23 de abril en Netflix, se apoya en una investigación exhaustiva que incluye artículos de la época, el testimonio de un policía que participó en la causa y las voces de los familiares de las víctimas. Este último punto resulta central para equilibrar el relato y evitar que el personaje eclipse la gravedad de los hechos.

“El gran problema con Yiya es que Yiya te come… ‘¡Ojo que Yiya nos gana, cuidado que no nos gane!’”, advierte el director, en referencia al magnetismo que rodea su figura. Por eso, la participación de los familiares fue clave para recuperar la dimensión humana del caso y poner el foco en las consecuencias de los crímenes.

Otro aporte fundamental es el de Martín Murano, hijo de la acusada, quien brindó su testimonio y material personal para la reconstrucción de la historia, sin intervenir en las decisiones creativas del proyecto.

Además del archivo y las entrevistas, la producción incorpora recreaciones ficcionales como recurso narrativo. Según explica Hartmann, estas escenas responden a una premisa clara: “hacer hablar al expediente”, trasladando al lenguaje audiovisual los detalles de la investigación.

Con esta propuesta, el documental no solo vuelve sobre uno de los casos policiales más recordados del país, sino que también invita a repensar cómo se construyen ciertos personajes en la cultura mediática y qué lugar ocupan las víctimas en esas narraciones.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios