La horticultura gana en competitividad y va a la conquista del mundo

La imposibilidad de una reunión presencial, por la crisis económica, obligó a la Asociación Argentina del sector a realizar un Congreso Virtual y cumplir su compromiso.

06 Diciembre 2002
Con el objeto de plasmar la necesidad de generar niveles de competitividad y organización para acceder a los mercados más exigentes y conseguir ingreso de divisas a través de las ventas de frutas y hortalizas al exterior, dio inicio el Primer Encuentro Virtual de Ciencias Hortícolas y el XXV Congreso de la Sociedad Argentina de Horticultura con una sede virtual en la ciudad de San Pedro, Buenos Aires.
Este grupo de profesionales decidió discutir, a través de un espacio virtual, la temática de exportación propuesta, ya que la frutihorticultura constituye sin dudas una vía válida para aumentar las exportaciones del país, garantizando un desarrollo demográfico y territorial sustentable y promoviendo el empleo directo e indirecto. El método utilizado para la convocatoria ha sido original y ofrece un enorme potencial. Mariano Winograd, coordinador del encuentro, sostuvo para LA GACETA RURAL que el objetivo que se fijó la comisión directiva del congreso es que -quienes concurran desde distintos lugares del mundo- puedan aprovecharlo al máximo de acuerdo al grado de compromiso directo que tengan con el crecimiento del sector, y completar con su propia opinión la trascendencia del debate.
El especialista Jorge Yanovsky comentó que la Argentina dedica a la producción hortícola el 5% de su área cultivada, esto es 600.000 hectáreas. En ellas obtiene unos 10 millones de toneladas de productos con un valor aproximado de U$S 2.000 millones. Técnicamente no existe ninguna limitación para incrementar la producción. En términos de siembra y cosecha es perfectamente admisible y posible. Tan solo con ampliar la superficie de implantación, por ejemplo de papa, a la misma extensión que se destina a soja (10 millones de ha) nuestro país podría obtener, con sus promedios actuales de 30 toneladas/ha, toda la papa que se consume en el mundo. Son 300 millones de tn/anuales, con un valor de góndola de U$S 200.000 millones.
A nadie se le escapa que esto es solo un ensoñamiento y que la realidad es bien otra. América del Sur es la mayor reserva frutihortícola del planeta; sin embargo, en esta región cuanto más excedentes generan los hortifruticultores, más quiebran.
Es que el Hemisferio Sur apenas si dispone del 10% de las bocas humanas dispersas en el mundo; el 90% restante vive del otro lado del Ecuador, por lo que es complejo y costoso llegar hasta ellos. No es necesario ser un experto para percibir que los intentos por superar las limitaciones de peso, volumen, agua y fungibilidad, vía la transformación industrial han tenido, hasta ahora, un impacto menor en los consumidores. Esto es así si se lo compara con lo que es el consumo habitual y en fresco de esos bienes.

La horticultura busca su nivel competitivo

Bajo el lema "Nutrición y Seguridad alimentaria para la calidad de vida" se desarrolló el "XXV Congreso de Horticultura" y el "I Encuentro Virtual de Ciencias Hortícolas".
El objetivo del ciclo fue plasmar la necesidad de generar niveles de competitividad y de organización para acceder a mercados más exigentes y conseguir el ingreso de divisas a través de las ventas de frutas y de hortalizas, una actividad que en el país y en numerosas regiones tienen un fuerte potencial productivo y un conocimiento general y especifico de cada cultivo.
La sede virtual del encuentro se instaló en la ciudad de San Pedro, y Mariano Winograd, director de Markfresh, actuó como coordinador de las mesas paneles, que además contaron con la participación de Norberto Frigerio (Chile), Raúl Green (INRA Francia), Mariano Lechardoy (Mercabarna) y Jorge Yanovsky (Fundación Argentina para la revolución de los alimentos).
Entre los temas expuestos en forma virtual, cuyo resumen se exponen en estas páginas, se destacan "Nuestras Hortalizas y el Mundo exterior", a cargo de Yanovsky; "Evolución de los canales de distribución, calidad y capacidad exportadora de frutas y hortalizas en la Argentina", de Green; "Alimentos frutihortícolas para exportar", abordado por Frigerio; y la "Unidad Alimentaria como un generador de eficiencia y competitividad", a cargo de Jordi Maymó, Joaquín Rosisaquiés y Mariano Lechardoy.
Winograd, el coordinador, manifestó a LA GACETA que hacia mediados de año y como consecuencia de la severa crisis que atravesó la Argentina, se planteó la posibilidad de suspender el congreso de la Asociación Argentina de Horticultura (ASAHO).
No obstante, explicó, rápidamente se decidió que esto no podía ocurrir y, con grupo de profesionales, se planteó la oportunidad de aprovechar la emergencia y asumir el desafío de concretar un congreso virtual.

Experiencia
"Creo que la experiencia fue rica y constructiva. Nos demostró que la tecnología, inteligentemente usada, puede ofrecer opciones incluso como alternativa en condiciones de máxima restricción", explicó el especialista.
Agregó que el grupo que fue convocado para debatir la temática de exportación propuesta, no sólo reviste la máxima idoneidad profesional sino que además difícilmente hubiera podido ser reunido para el intercambio de ideas en un congreso presencial.
Frigerio, Green y Lechardoy son profesionales argentinos que están desarrollando su carreras de investigación y desarrollo en materia frutihortícola en el exterior.
Yanovsky es uno de los pensadores actuales que más han aportado al enriquecimiento de la reflexión sectorial, desde su origen profesional en la medicina al que suma su fuerte compromiso con la actividad frutihortícola.
A través de sus conocimientos -explicó- es posible dimensionar los beneficios que otorga el consumo de productos hortícolas, y la manera en que mejoran la calidad de vida de los consumidores.
Jordi Maymó y Joaquim Ros, no son argentinos pero tienen un profundo conocimiento y compromiso con la realidad, no en forma declamativa sino concretamente en su experiencia profesional.
En respuesta a las severísimas restricciones estructurales del flujo de capitales, revertido ahora en un sentido periferia-centro (inverso al de los años 90), la frutihorticultura constituye sin dudas una vía válida para aumentar las exportaciones del país, precisó Winograd.Apuntó que de esta manera se garantiza un desarrollo demográfico y territorial sustentable, y se promueve el empleo directo e indirecto.La actividad frutihorticola es una gran generadora de mano de obra en todas sus etapas, pero principalmente en cosecha y empaque de sus productos.
El método utilizado para la convocatoria fue original y ofrece un enorme potencial. "Mi objetivo como moderador del panel y el de la comisión directiva del congreso en su conjunto, es que puedan aprovecharlo todos los productores y puedan, de esa manera, completar sus propias opiniones respecto de la trascendencia del debate", concluyó Winograd.

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