06 Diciembre 2002
La comercialización de alimentos frescos no escapa a las condiciones impuestas por la Gran Distribución Organizada (GDO), que reclama más y mejores servicios, y está en una situación dominante dentro del negocio. Así lo explicaron los especialistas Jordi Maymó, Joaquín Roisaqués y Mariano Lechardoy, del Mercado Central de Barcelona (Mercabarna).
Los proveedores y los mayoristas deben adecuarse a estas nuevas condiciones para poder mantenerse en el sector, apuntaron. Existen grandes desequilibrios, de organización, de escala, de infraestructuras, de información entre los proveedores/mayoristas y la nueva demanda.
Las nuevas condiciones requieren de organización e infraestructuras que posibiliten allanar estos desequilibrios. Las plataformas logísticas especializadas, Unidades Alimentarias (UA), se ofrecen como una solución a estos desafíos por ser generadoras de condiciones ventajosas para las firmas instaladas en sus recintos. El acceso de estas empresas a otros mercados es posible, entre otros factores, por la mayor competitividad que logran dentro de la UA.
Cambios: en el mundo -indicaron-, con la transformación de los hábitos de consumo por la desestructuración de la familia tradicional y la aparición de nuevas tecnologías, los cambios en la distribución final de alimentos en las últimas dos décadas son extraordinarios. Este proceso transformó las relaciones entre los sectores de la distribución y la producción industrial de bienes de consumo. Se pasó -opinaron- del anterior dominio de la industria al actual de la distribución, afectando a las estructuras tradicionales a nivel mayorista, es decir, los históricos mercados centrales. Los mayoristas tradicionales vieron como, año tras año, sus clientes de siempre se iban reduciendo.
Los detallistas eran clientes fieles al mercado mayorista, mientras que sus sustitutos en la distribución moderna, tenían o bien el tamaño o bien la capacidad organizativa para saltarse del mercado, abasteciéndose en origen.
Desde otro punto de vista se podría afirmar que las características de la GDO se transformó en una oportunidad para las empresas que supieron comprender sus necesidades. Por ello no sería lógico pensar que los mercados mayoristas sean estructuras de comercio destinadas a desaparecer en los próximos años, por la situación crítica en que pueden entrar como consecuencia de la transformación del comercio y de la distribución final, sobretodo cuando en las grandes metrópolis se buscan infraestructuras que tienen como objetivo la creación de grandes plataformas logísticas al servicio de la industria y de la distribución.
Los proveedores y los mayoristas deben adecuarse a estas nuevas condiciones para poder mantenerse en el sector, apuntaron. Existen grandes desequilibrios, de organización, de escala, de infraestructuras, de información entre los proveedores/mayoristas y la nueva demanda.
Las nuevas condiciones requieren de organización e infraestructuras que posibiliten allanar estos desequilibrios. Las plataformas logísticas especializadas, Unidades Alimentarias (UA), se ofrecen como una solución a estos desafíos por ser generadoras de condiciones ventajosas para las firmas instaladas en sus recintos. El acceso de estas empresas a otros mercados es posible, entre otros factores, por la mayor competitividad que logran dentro de la UA.
Cambios: en el mundo -indicaron-, con la transformación de los hábitos de consumo por la desestructuración de la familia tradicional y la aparición de nuevas tecnologías, los cambios en la distribución final de alimentos en las últimas dos décadas son extraordinarios. Este proceso transformó las relaciones entre los sectores de la distribución y la producción industrial de bienes de consumo. Se pasó -opinaron- del anterior dominio de la industria al actual de la distribución, afectando a las estructuras tradicionales a nivel mayorista, es decir, los históricos mercados centrales. Los mayoristas tradicionales vieron como, año tras año, sus clientes de siempre se iban reduciendo.
Los detallistas eran clientes fieles al mercado mayorista, mientras que sus sustitutos en la distribución moderna, tenían o bien el tamaño o bien la capacidad organizativa para saltarse del mercado, abasteciéndose en origen.
Desde otro punto de vista se podría afirmar que las características de la GDO se transformó en una oportunidad para las empresas que supieron comprender sus necesidades. Por ello no sería lógico pensar que los mercados mayoristas sean estructuras de comercio destinadas a desaparecer en los próximos años, por la situación crítica en que pueden entrar como consecuencia de la transformación del comercio y de la distribución final, sobretodo cuando en las grandes metrópolis se buscan infraestructuras que tienen como objetivo la creación de grandes plataformas logísticas al servicio de la industria y de la distribución.














