06 Diciembre 2002
La reparación del dique La Higuera, ubicado en el río Choromoro, Trancas, es el primer trabajo realizado en la provincia, en el marco de una nueva ley, que permite cancelar deudas vencidas o a vencer de la tasa de uso del agua, con la realización o financiación de obras de riego.
La flamante normativa, que se extiende a todos los concesionarios del servicio que presta la Dirección de Irrigación, establece que las obras a realizar serán exclusivamente aquellas que determine el organismo y que no formen parte de las que los usuarios están obligados a realizar.
En todo los casos, Irrigación elaborará el presupuesto de las obras principales y complementarias que considere necesarias, estableciendo el orden de prioridad, controlará su ejecución y certificará su grado de avance.
Bajo estas pautas, se llevó a cabo recientemente la restauración del dique derivador La Higuera, obra de cabecera de una vasta red de canales que abastece de agua para uso humano, bebida de ganado y riego a unas 2.700 hectáreas, pertenecientes a las localidades de Choromoro, Aragón, San Julián, Benjamín Paz y La Colonia.
Las tareas fueron ejecutadas con fondos aportados por la Junta de Regantes del Sistema Dique La Higuera, organización que nuclea a 80 productores tamberos, ganaderos y agrícolas.
En tanto, el presupuesto de la obra y el control de su ejecución, estuvieron a cargo de técnicos de la Dirección de Irrigación de la Provincia y de la Dirección Provincial del Agua.
Esta es la obra más importante que se realizó en los últimos 20 años sobre ese dique -construido en 1942- y consistió en el desvío del río y drenaje de las aguas subterráneas, roturación y bombeo de cemento en el muro de contención, revestimiento total de la obra y construcción de un muro enlamador, entre otras tareas.
Cabe destacar que la obra completa se realizó en sólo 12 días y que la coordinación entre los profesionales de Irrigación y la DPA permitió que se controlara tanto la cantidad del material empleado (desde la primera, hasta la última carga de cemento) como su calidad, mediante ensayos de resistencia en laboratorios de la Universidad Nacional de Tucumán.
La flamante normativa, que se extiende a todos los concesionarios del servicio que presta la Dirección de Irrigación, establece que las obras a realizar serán exclusivamente aquellas que determine el organismo y que no formen parte de las que los usuarios están obligados a realizar.
En todo los casos, Irrigación elaborará el presupuesto de las obras principales y complementarias que considere necesarias, estableciendo el orden de prioridad, controlará su ejecución y certificará su grado de avance.
Bajo estas pautas, se llevó a cabo recientemente la restauración del dique derivador La Higuera, obra de cabecera de una vasta red de canales que abastece de agua para uso humano, bebida de ganado y riego a unas 2.700 hectáreas, pertenecientes a las localidades de Choromoro, Aragón, San Julián, Benjamín Paz y La Colonia.
Las tareas fueron ejecutadas con fondos aportados por la Junta de Regantes del Sistema Dique La Higuera, organización que nuclea a 80 productores tamberos, ganaderos y agrícolas.
En tanto, el presupuesto de la obra y el control de su ejecución, estuvieron a cargo de técnicos de la Dirección de Irrigación de la Provincia y de la Dirección Provincial del Agua.
Esta es la obra más importante que se realizó en los últimos 20 años sobre ese dique -construido en 1942- y consistió en el desvío del río y drenaje de las aguas subterráneas, roturación y bombeo de cemento en el muro de contención, revestimiento total de la obra y construcción de un muro enlamador, entre otras tareas.
Cabe destacar que la obra completa se realizó en sólo 12 días y que la coordinación entre los profesionales de Irrigación y la DPA permitió que se controlara tanto la cantidad del material empleado (desde la primera, hasta la última carga de cemento) como su calidad, mediante ensayos de resistencia en laboratorios de la Universidad Nacional de Tucumán.














