13 Diciembre 2002
El manejo de tecnologías de última generación, como la utilización de GPS, imágenes satelitales, monitores de rendimientos incorporados a trilladoras y la videografía digital en la banda del infrarrojo, permite al productor y a los técnicos poder tomar decisiones más precisas y, de esta manera, poder obtener mejores resultados en los diferentes cultivos donde son utilizados.El GPS sirve para realizar mapas geográficos y determinar superficies de cultivo y su exacta ubicación.
Las imágenes satelitales y aéreas nos permiten diferenciar las zonas de cultivo, pudiendo determinar superficies, problemas puntuales de plagas o enfermedades, deficiencias nutricionales, estudios de suelos y potenciales rendimientos de los cultivos.
EnTucumán esta tecnología aplicada por la EEAOC nos permite conocer aquellos lugares donde existió un problema en el cultivo, como la caída de su rendimiento, y luego poder chequear y verificar el problema en la posición exacta.
La videografía digital está siendo utilizada por la EEAOC, en colaboración con el Instituto de Luminotecnia de la UNT, para la detección de la maleza "túpulo" en los cultivos de caña de azúcar y poder, de esa manera, realizar un control más efectivo.
La combinación en el uso de todos estos adelantos tecnológicos demuestran que el campo, la investigación y todos los que trabajan en él, están aprovechando todos los beneficios que aporta el uso de esta tecnología, procurando de esa manera disminuir los costos de producción y poder aumentar los rendimientos productivos.
No obstante, para que estos proyectos avancen, es preciso que se invierta en su desarrollo y que las empresas del medio colaboren en la financiación de los mismos.
La tecnología satelital ayuda a manejar los cultivos con precisión
Recientemente el Senasa organizó un curso de capacitación para técnicos, cuya temática fue el reconocimiento de enfermedades en plantas cítricas y también el adiestramiento en el empleo del GPS (Sistemas de Posicionamiento Geográfico).
El objetivo perseguido fue relacionar la calidad de la fruta con su origen, mediante certificaciones georeferenciadas. El GPS, nombre que se da a un pequeño aparato parecido a un teléfono celular, revolucionó la agricultura. Este aparato, como lo indica su sigla en inglés, forma parte de un sistema de posicionamiento global, cuyo empleo es posible gracias a la libre disponibilidad de las coordenadas que ubican a un sitio determinado y que se obtienen a partir de señales procedentes de satélites que orbitan la tierra.
El crecimiento de las explotaciones agrícolas y la mayor capacidad de trabajo de la maquinaria que se emplea en ellas, origina lotes de grandes dimensiones, donde se pierde la idea de lo que sucede en su interior y se generaliza el manejo y el resultado productivo para toda la superficie.
Este problema puede ser solucionado mediante el empleo de los GPS y la agricultura de precisión, la que también puede denominarse "tecnología de manejo localizado del cultivo".
En Tucumán, aparte del empleo del GPS para la construcción de mapas geográficos y en la determinación de superficies de tierra, otro signo del empleo de esta tecnología fue la llegada de máquinas cosechadoras de granos, provistas de monitores de rendimiento. Con esta información se podía representar en un mapa y con escalas de colores, las variaciones de la producción en el espacio.
Monitoreo
Retornar al sitio de bajos rendimientos, cuando el cultivo ya se cosechó, permite explicar si el suelo u otro factor con él relacionado es la causa de la variabilidad de la producción dentro de un lote. ¿Pero si ese hecho se debe a algo que ocurrió durante el crecimiento del cultivo?, como lo son las plagas y enfermedades o tal vez por un déficit hídrico.
Esto indica la necesidad de monitorear el cultivo en otras etapas de su evolución, lo que también brinda la posibilidad de realizar tratamientos de control sobre la marcha, con la consecuente economía en insumos al determinarse exactamente la zona donde debe realizarse.
La mayoría considera que ya pasó el tiempo del deslumbramiento con la información de la existencia de esta tecnología. Es el momento de comenzar a aplicarla y para que ello suceda debe existir una base experimental y el estudio de otro tipo de información (imágenes infrarrojo, radar, análisis hiper-espectral, etc.), la que aún no se desarrolló plenamente en nuestro medio.
Si bien las imágenes satelitales que se emplean para las estimaciones de producción de diferentes cultivos proveen de información que puede ser útil en el manejo de una finca, por sus características son aplicables a superficies grandes.
La agricultura de precisión, requiere de un conocimiento más detallado del terreno. Y esa es una información que se obtiene estudiando in situ, o con el empleo de otros tipos de sensores remotos.
La información geoposicionada de la producción cítrica de la provincia debe ser considerada como un progreso importante, ya que indudablemente el análisis de esos datos permitirá solucionar otros problemas de la actividad y promoverá la inversión en la investigación básica que requiere el desarrollo de esa tecnología.
Es de esperar que ocurra lo mismo con los restantes cultivos de importancia en la provincia.
Ahora es más efectivo el control del tupulo en la caña
Después de encontrar las nuevas fórmulas herbicidas para el control del tupulo, la conclusión fue que también se debía desarrollar un método para localizar a esta maleza, por que se hace notable cuando el cañaveral ya está cerrado y desde los callejones no es posible observar todo el lote.Para ello, se inició en 2000 el estudio del empleo de la fotografía aérea, explicó el ingeniero agrónomo Ignacio Olea, de la Sección Manejo de Malezas de la EEAOC.
"Al comienzo creíamos que con la fotografía común (negativo color) era suficiente, si eran tomadas antes de la cosecha de la caña, cuando ocurre el contraste entre el amarillo del tupulo envejecido y el verde de la caña de azúcar", indicó el experto.
En el primer año sucedió así, pero en 2001, el empleo de madurantes y la ocurrencia de heladas tempranas impidieron la repetición de esos resultados. En ese momento, realizando los mapas de distribución del tupulo con técnicas de geoestadística, se comprendió mejor su distribución espacial por manchones y que, aún en casos considerados como enmalezamientos severos, no llegaba a cubrir una superficie mayor del 30 % del lote estudiado.
"También observamos que el manchón se repite en el mismo sitio año a año, y que en su crecimiento y forma se evidencian los efectos de las cosechadoras integrales para su propagación. Por esta razón, planteamos su localización en mayo, para la planificación de su control, la que se debía realizar durante la próxima campaña de cultivos", indicó Olea.
El problema
Un especialista en mapeo y teledetección estudió el problema, y advirtió que solo trabajando con fotografía infrarroja se podían lograr resultados positivos y repetidos. De ese modo, el año pasado, y con el auspicio del ingenio Concepción y la empresa Finar SA, se contrataron técnicos del extranjero (Chile y Alemania), quienes con equipos de su propiedad demostraron la factibilidad de la detección del tupulo mediante el empleo de la videografía digital en la banda del infrarrojo cercano.
Para disponer de una tecnología de detección similar y acorde con los recursos disponibles, con la ayuda del Instituto de Luminotecnia de la UNT se trabajó en el desarrollo experimental de un sistema de videografía digital (fotografía y video) en infrarrojo.
"Así tomamos las primeras imágenes en mayo de este año y ahora lo repetimos con la detección exitosa de tupulo a comienzo de diciembre. Esto significa que es posible localizarlo, cuando todavía transcurre la campaña de cultivo. La confección de un mapa de distribución del tupulo en un lote significa que se puede realizar el control en un sitio específico, mediante una pulverizadora programable o incluso hasta arrancarlo a mano, si es que se cuenta con el auxilio de un económico GPS para encontrar el punto que ya fue determinado previamente mediante la fotografía infrarroja", explicó Olea.El control pos emergente del tupulo cuesta U$S 30 por hectárea, de manera que la economía que puede realizarse con esta tecnología puede ser muy importante y este tipo de estudios se pagaría solo, resaltó el experto. "No estamos en condiciones de ofrecer esta técnica como servicio al productor, porque nos falta el equipamiento adecuado para un trabajo en gran escala", apuntó Olea.
Recomendó a los productores que, aunque el cañaveral esté cerrado, deben controlar al tupulo (manual o químicamente) antes de mediados de marzo, por cuanto a partir de esa fecha comienza a florecer y a producir sus semillas en forma continua hasta su muerte.
Cada segundo se realiza el monitoreo
Los mapas de rendimientos en los cultivos de grano y los banderilleros satelitales (usados en aplicaciones de agroquímicos aéreas y terrestres), fueron las contribuciones reconocidas al principio en nuestro medio, de la tecnología GPS (Sistemas de Posicionamiento Geográfico), explicó el ingeniero agrónomo Miguel Morandini, de la Sección Suelos de la EEAOC.
Los mapas de rendimiento se construyen fácilmente, a partir de los datos recopilados por una cosechadora que dispone de un sistema de posicionamiento geográfico y de un sistema de sensores que estiman la cantidad de grano cosechado.
Los datos de posición pueden obtenerse por medio de varios sistemas diferentes, pero actualmente el sistema estándar más usado es el DGPS, debido a su mayor precisión. Las medidas se realizan cada segundo, y los datos a considerar son la latitud, la longitud y la producción en ese punto. Basados en los mapas de rendimientos, nació la "Agricultura de Precisión" (aplicación altamente eficiente de los recursos). Surgió por la necesidad de elaborar otros mapas georeferenciados, para representar a diferentes factores que afectan a la producción. En ciertos casos serán relacionados con los datos provenientes de las cosechadoras para determinar las áreas donde la aplicación de fertilizantes u otros insumos se realizará de acuerdo con la calidad del sitio (dosis variable).
Estos nuevos mapas requieren un procesamiento especial para su realización, ya que para algunos factores, tales como el contenido de nutrientes del suelo o la distribución de las malezas en un lote, pueden no representar correctamente la realidad según el sistema de muestreo que se utilice, señaló Morandini. Para realizar correctamente un mapa es necesario recurrir a técnicas de muestreo y de análisis de datos propios de la geoestadística y en este sentido la Sección Suelos de la EEAOC comenzó en 2000 una serie de ensayos destinados a evaluar la variación espacial de diferentes componentes de suelo, y su relación con los rendimientos de los cultivos de soja y trigo.
Nada escapa a las imágenes infrarrojas
"Nuestra especialidad es el estudio de la radiación electromagnética, en particular la luz, y de sus efectos y aplicaciones en diferentes campos de acción, como en la agricultura. Desde ese punto de vista, atender y colaborar en el trabajo de la EEAOC en la detección de malezas no significó un problema difícil de resolver", indicaron a LA GACETA los ingenieros José Sandoval y Sergio Gor, del departamento de Luminotecnia, Luz y Visión de la UNT.La radiación infrarroja no es visible por el ojo humano, pero forma parte del espectro de radiaciones que llega desde el sol. "Los diferentes cuerpos sobre los que incide la reflejan de diferente forma y especialmente los vegetales. Por esta razón puede utilizarse para discriminarlos", apuntó Gor.
Una forma de captar y representar la radiación infrarroja es con películas especiales que requieren de cámaras fotográficas, manejo y un revelado especial que limita su empleo. En cambio, los sensores electrónicos de las cámaras fotográficas digitales o de video son muy adecuados para captarla y registrarla, si se les antepone un filtro en su sistema óptico que deje pasar solo la radiación infrarroja, dijo Sandoval.
Como no se conseguía en el país, tuvieron que desarrollar un filtro pasa alto, con longitud de onda de corte de unos 810 nm, el que fue montado frontalmente sobre la lente objetivo de una cámara digital y otra de video. El procesamiento posterior de la imagen infrarroja y su clasificación en falsos colores para representar los distintos elementos que la componen, constituye otra parte del trabajo. La EEAOC ya tenía experiencia, por lo que interactuaron con los expertos de luminotecnia en este trabajo.
También fue importante determinar la reflectancia espectral del tupulo y la caña de azúcar mediante un espectro-radiómetro con doble monocromador Optronic OL750. Se usó tejido foliar homogéneo en espesor y en la coloración verde característica para cada especie. Así se tuvo la certeza que existían diferencias entre las firmas espectrográficas, sin producir malas interpretaciones.
Las imágenes satelitales y aéreas nos permiten diferenciar las zonas de cultivo, pudiendo determinar superficies, problemas puntuales de plagas o enfermedades, deficiencias nutricionales, estudios de suelos y potenciales rendimientos de los cultivos.
EnTucumán esta tecnología aplicada por la EEAOC nos permite conocer aquellos lugares donde existió un problema en el cultivo, como la caída de su rendimiento, y luego poder chequear y verificar el problema en la posición exacta.
La videografía digital está siendo utilizada por la EEAOC, en colaboración con el Instituto de Luminotecnia de la UNT, para la detección de la maleza "túpulo" en los cultivos de caña de azúcar y poder, de esa manera, realizar un control más efectivo.
La combinación en el uso de todos estos adelantos tecnológicos demuestran que el campo, la investigación y todos los que trabajan en él, están aprovechando todos los beneficios que aporta el uso de esta tecnología, procurando de esa manera disminuir los costos de producción y poder aumentar los rendimientos productivos.
No obstante, para que estos proyectos avancen, es preciso que se invierta en su desarrollo y que las empresas del medio colaboren en la financiación de los mismos.
La tecnología satelital ayuda a manejar los cultivos con precisión
Recientemente el Senasa organizó un curso de capacitación para técnicos, cuya temática fue el reconocimiento de enfermedades en plantas cítricas y también el adiestramiento en el empleo del GPS (Sistemas de Posicionamiento Geográfico).
El objetivo perseguido fue relacionar la calidad de la fruta con su origen, mediante certificaciones georeferenciadas. El GPS, nombre que se da a un pequeño aparato parecido a un teléfono celular, revolucionó la agricultura. Este aparato, como lo indica su sigla en inglés, forma parte de un sistema de posicionamiento global, cuyo empleo es posible gracias a la libre disponibilidad de las coordenadas que ubican a un sitio determinado y que se obtienen a partir de señales procedentes de satélites que orbitan la tierra.
El crecimiento de las explotaciones agrícolas y la mayor capacidad de trabajo de la maquinaria que se emplea en ellas, origina lotes de grandes dimensiones, donde se pierde la idea de lo que sucede en su interior y se generaliza el manejo y el resultado productivo para toda la superficie.
Este problema puede ser solucionado mediante el empleo de los GPS y la agricultura de precisión, la que también puede denominarse "tecnología de manejo localizado del cultivo".
En Tucumán, aparte del empleo del GPS para la construcción de mapas geográficos y en la determinación de superficies de tierra, otro signo del empleo de esta tecnología fue la llegada de máquinas cosechadoras de granos, provistas de monitores de rendimiento. Con esta información se podía representar en un mapa y con escalas de colores, las variaciones de la producción en el espacio.
Monitoreo
Retornar al sitio de bajos rendimientos, cuando el cultivo ya se cosechó, permite explicar si el suelo u otro factor con él relacionado es la causa de la variabilidad de la producción dentro de un lote. ¿Pero si ese hecho se debe a algo que ocurrió durante el crecimiento del cultivo?, como lo son las plagas y enfermedades o tal vez por un déficit hídrico.
Esto indica la necesidad de monitorear el cultivo en otras etapas de su evolución, lo que también brinda la posibilidad de realizar tratamientos de control sobre la marcha, con la consecuente economía en insumos al determinarse exactamente la zona donde debe realizarse.
La mayoría considera que ya pasó el tiempo del deslumbramiento con la información de la existencia de esta tecnología. Es el momento de comenzar a aplicarla y para que ello suceda debe existir una base experimental y el estudio de otro tipo de información (imágenes infrarrojo, radar, análisis hiper-espectral, etc.), la que aún no se desarrolló plenamente en nuestro medio.
Si bien las imágenes satelitales que se emplean para las estimaciones de producción de diferentes cultivos proveen de información que puede ser útil en el manejo de una finca, por sus características son aplicables a superficies grandes.
La agricultura de precisión, requiere de un conocimiento más detallado del terreno. Y esa es una información que se obtiene estudiando in situ, o con el empleo de otros tipos de sensores remotos.
La información geoposicionada de la producción cítrica de la provincia debe ser considerada como un progreso importante, ya que indudablemente el análisis de esos datos permitirá solucionar otros problemas de la actividad y promoverá la inversión en la investigación básica que requiere el desarrollo de esa tecnología.
Es de esperar que ocurra lo mismo con los restantes cultivos de importancia en la provincia.
Ahora es más efectivo el control del tupulo en la caña
Después de encontrar las nuevas fórmulas herbicidas para el control del tupulo, la conclusión fue que también se debía desarrollar un método para localizar a esta maleza, por que se hace notable cuando el cañaveral ya está cerrado y desde los callejones no es posible observar todo el lote.Para ello, se inició en 2000 el estudio del empleo de la fotografía aérea, explicó el ingeniero agrónomo Ignacio Olea, de la Sección Manejo de Malezas de la EEAOC.
"Al comienzo creíamos que con la fotografía común (negativo color) era suficiente, si eran tomadas antes de la cosecha de la caña, cuando ocurre el contraste entre el amarillo del tupulo envejecido y el verde de la caña de azúcar", indicó el experto.
En el primer año sucedió así, pero en 2001, el empleo de madurantes y la ocurrencia de heladas tempranas impidieron la repetición de esos resultados. En ese momento, realizando los mapas de distribución del tupulo con técnicas de geoestadística, se comprendió mejor su distribución espacial por manchones y que, aún en casos considerados como enmalezamientos severos, no llegaba a cubrir una superficie mayor del 30 % del lote estudiado.
"También observamos que el manchón se repite en el mismo sitio año a año, y que en su crecimiento y forma se evidencian los efectos de las cosechadoras integrales para su propagación. Por esta razón, planteamos su localización en mayo, para la planificación de su control, la que se debía realizar durante la próxima campaña de cultivos", indicó Olea.
El problema
Un especialista en mapeo y teledetección estudió el problema, y advirtió que solo trabajando con fotografía infrarroja se podían lograr resultados positivos y repetidos. De ese modo, el año pasado, y con el auspicio del ingenio Concepción y la empresa Finar SA, se contrataron técnicos del extranjero (Chile y Alemania), quienes con equipos de su propiedad demostraron la factibilidad de la detección del tupulo mediante el empleo de la videografía digital en la banda del infrarrojo cercano.
Para disponer de una tecnología de detección similar y acorde con los recursos disponibles, con la ayuda del Instituto de Luminotecnia de la UNT se trabajó en el desarrollo experimental de un sistema de videografía digital (fotografía y video) en infrarrojo.
"Así tomamos las primeras imágenes en mayo de este año y ahora lo repetimos con la detección exitosa de tupulo a comienzo de diciembre. Esto significa que es posible localizarlo, cuando todavía transcurre la campaña de cultivo. La confección de un mapa de distribución del tupulo en un lote significa que se puede realizar el control en un sitio específico, mediante una pulverizadora programable o incluso hasta arrancarlo a mano, si es que se cuenta con el auxilio de un económico GPS para encontrar el punto que ya fue determinado previamente mediante la fotografía infrarroja", explicó Olea.El control pos emergente del tupulo cuesta U$S 30 por hectárea, de manera que la economía que puede realizarse con esta tecnología puede ser muy importante y este tipo de estudios se pagaría solo, resaltó el experto. "No estamos en condiciones de ofrecer esta técnica como servicio al productor, porque nos falta el equipamiento adecuado para un trabajo en gran escala", apuntó Olea.
Recomendó a los productores que, aunque el cañaveral esté cerrado, deben controlar al tupulo (manual o químicamente) antes de mediados de marzo, por cuanto a partir de esa fecha comienza a florecer y a producir sus semillas en forma continua hasta su muerte.
Cada segundo se realiza el monitoreo
Los mapas de rendimientos en los cultivos de grano y los banderilleros satelitales (usados en aplicaciones de agroquímicos aéreas y terrestres), fueron las contribuciones reconocidas al principio en nuestro medio, de la tecnología GPS (Sistemas de Posicionamiento Geográfico), explicó el ingeniero agrónomo Miguel Morandini, de la Sección Suelos de la EEAOC.
Los mapas de rendimiento se construyen fácilmente, a partir de los datos recopilados por una cosechadora que dispone de un sistema de posicionamiento geográfico y de un sistema de sensores que estiman la cantidad de grano cosechado.
Los datos de posición pueden obtenerse por medio de varios sistemas diferentes, pero actualmente el sistema estándar más usado es el DGPS, debido a su mayor precisión. Las medidas se realizan cada segundo, y los datos a considerar son la latitud, la longitud y la producción en ese punto. Basados en los mapas de rendimientos, nació la "Agricultura de Precisión" (aplicación altamente eficiente de los recursos). Surgió por la necesidad de elaborar otros mapas georeferenciados, para representar a diferentes factores que afectan a la producción. En ciertos casos serán relacionados con los datos provenientes de las cosechadoras para determinar las áreas donde la aplicación de fertilizantes u otros insumos se realizará de acuerdo con la calidad del sitio (dosis variable).
Estos nuevos mapas requieren un procesamiento especial para su realización, ya que para algunos factores, tales como el contenido de nutrientes del suelo o la distribución de las malezas en un lote, pueden no representar correctamente la realidad según el sistema de muestreo que se utilice, señaló Morandini. Para realizar correctamente un mapa es necesario recurrir a técnicas de muestreo y de análisis de datos propios de la geoestadística y en este sentido la Sección Suelos de la EEAOC comenzó en 2000 una serie de ensayos destinados a evaluar la variación espacial de diferentes componentes de suelo, y su relación con los rendimientos de los cultivos de soja y trigo.
Nada escapa a las imágenes infrarrojas
"Nuestra especialidad es el estudio de la radiación electromagnética, en particular la luz, y de sus efectos y aplicaciones en diferentes campos de acción, como en la agricultura. Desde ese punto de vista, atender y colaborar en el trabajo de la EEAOC en la detección de malezas no significó un problema difícil de resolver", indicaron a LA GACETA los ingenieros José Sandoval y Sergio Gor, del departamento de Luminotecnia, Luz y Visión de la UNT.La radiación infrarroja no es visible por el ojo humano, pero forma parte del espectro de radiaciones que llega desde el sol. "Los diferentes cuerpos sobre los que incide la reflejan de diferente forma y especialmente los vegetales. Por esta razón puede utilizarse para discriminarlos", apuntó Gor.
Una forma de captar y representar la radiación infrarroja es con películas especiales que requieren de cámaras fotográficas, manejo y un revelado especial que limita su empleo. En cambio, los sensores electrónicos de las cámaras fotográficas digitales o de video son muy adecuados para captarla y registrarla, si se les antepone un filtro en su sistema óptico que deje pasar solo la radiación infrarroja, dijo Sandoval.
Como no se conseguía en el país, tuvieron que desarrollar un filtro pasa alto, con longitud de onda de corte de unos 810 nm, el que fue montado frontalmente sobre la lente objetivo de una cámara digital y otra de video. El procesamiento posterior de la imagen infrarroja y su clasificación en falsos colores para representar los distintos elementos que la componen, constituye otra parte del trabajo. La EEAOC ya tenía experiencia, por lo que interactuaron con los expertos de luminotecnia en este trabajo.
También fue importante determinar la reflectancia espectral del tupulo y la caña de azúcar mediante un espectro-radiómetro con doble monocromador Optronic OL750. Se usó tejido foliar homogéneo en espesor y en la coloración verde característica para cada especie. Así se tuvo la certeza que existían diferencias entre las firmas espectrográficas, sin producir malas interpretaciones.














