13 Diciembre 2002
Según la agencia internacional de información Zenit (www.zenit.org), tres ministras del gobierno británico (Margaret Beckett, Clare Short y Patricia Hewitt) escribieron una carta al periódico británico "Independent" protestando contra la injusticia de los subsidios agrícolas. El periódico publicó la carta el 24 de noviembre. Las tres funcionarias hacían notar que la familia típica británica paga U$S 25 por semana para subvencionar la producción europea de alimentos. Esto permite a los agricultores europeos producir alimentación en exceso, que a su vez se venden más barato, acabando con los agricultores más pobres del mundo en vías de desarrollo. Las Políticas Comunes Agrícolas de la Unión Europea dan cerca de U$S 2 al día por cada vaca en Europa, dejando que 1.200 millones de hombres, mujeres y niños en todo el mundo vivan con la mitad de esa cantidad.
Una situación de cruel injusticia. Esta es una inversión masiva de recursos escasos que se podrían emplear de forma más productiva y humanitaria. Por otra parte, Estados Unidos decidió elevar los subsidios en apoyo a sus agricultores. En mayo, el Congreso aprobó una ley que aumenta el gasto federal para el programa agrícola en U$S 82.800 millones en los próximos 10 años, además de los U$S 100.000 millones que ya reciben los agricultores, informaba el 10 de mayo el "Financial Times".
Los 30 miembros de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo, (OCDE-las naciones más ricas), gastan U$S 300.000 millones al año en apoyar a sus agricultores, informaba "The Guardian" el 30 de octubre, decisiones aberrantes que hacen poner de rodillas a los países en vías de desarrollo productores de materias primas.
Esto es al menos cinco veces más de lo que gastan en presupuestos de ayuda al desarrollo.
Actitud hipócrita
Resulta hipócrita alabar las ventajas del comercio y de los mercados y luego erigir obstáculos, precisamente en aquellos mercados en los que los países en vías de desarrollo tienen una ventaja comparativa, afirmaba el economista jefe del Banco Mundial, Nicholas Stern, en una conferencia que dictó en la Universidad de Munich.
Stern afirmaba que una investigación del BM ha mostrado que la total eliminación de la protección agrícola y de los subsidios de producción en los países ricos podría aumentar el comercio global agrícola en un 17%, con un aumento del 24% de las exportaciones agrícolas y de alimentos de países con ingresos bajos o medios. Como resultado, el ingreso total anual rural en estos países podría subir en cerca de U$S 60.000 millones (6%).
Mientras tanto, continúan las conversaciones sobre acuerdos de libre comercio regionales. Los ministros americanos de comercio han acordado un plan para negociar una zona de libre comercio desde Canadá a Argentina, informaba el "New York Times" el 2 de noviembre.
Los países presentarán sus propuestas antes de febrero, con objeto de terminar las negociaciones antes de enero de 2005.
Sin embargo, con muchas naciones de Latinoamérica en medio de estrecheces económicas, y de padecimientos tremendos, las oportunidades de éxito no son buenas, observaba el "Times". Muchos países se desilusionan con la mera idea de una zona de libre comercio.
Solidaridad
En octubre de 2001 desde Roma, la Santa Sede publicó una nota ante la reunión de la Organización Mundial de Comercio en Qatar. En el texto pedía gestos de flexibilidad y solidaridad, argumentando que el aumento del desarrollo en los países más pobres es una contribución al progreso económico global, a la seguridad internacional y a la paz.
En su momento la Santa Sede pidió una justa integración de los países menos desarrollados en la economía global, y criticó el hecho de que los países más ricos hayan mantenido fuertes protecciones precisamente en aquellas áreas en las que los países más pobres podrían ser competitivos, por ejemplo, la agricultura y la industria textil. La nota también precisaba: "para que un sistema de libre comercio sea justo, no sólo debe garantizarse igualdad legal entre los países, sino también debe solventar, en cuanto sea posible, las desventajas, en términos de poder económico y de negociación, de las economías menos industrializadas y de las economías productoras de materias primas".
Un año después, como lo manifestara la agencia internacional, el progreso en estas áreas languidece y si no hechemos una mirada a lo que ocurre en Tucumán.
Una situación de cruel injusticia. Esta es una inversión masiva de recursos escasos que se podrían emplear de forma más productiva y humanitaria. Por otra parte, Estados Unidos decidió elevar los subsidios en apoyo a sus agricultores. En mayo, el Congreso aprobó una ley que aumenta el gasto federal para el programa agrícola en U$S 82.800 millones en los próximos 10 años, además de los U$S 100.000 millones que ya reciben los agricultores, informaba el 10 de mayo el "Financial Times".
Los 30 miembros de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo, (OCDE-las naciones más ricas), gastan U$S 300.000 millones al año en apoyar a sus agricultores, informaba "The Guardian" el 30 de octubre, decisiones aberrantes que hacen poner de rodillas a los países en vías de desarrollo productores de materias primas.
Esto es al menos cinco veces más de lo que gastan en presupuestos de ayuda al desarrollo.
Actitud hipócrita
Resulta hipócrita alabar las ventajas del comercio y de los mercados y luego erigir obstáculos, precisamente en aquellos mercados en los que los países en vías de desarrollo tienen una ventaja comparativa, afirmaba el economista jefe del Banco Mundial, Nicholas Stern, en una conferencia que dictó en la Universidad de Munich.
Stern afirmaba que una investigación del BM ha mostrado que la total eliminación de la protección agrícola y de los subsidios de producción en los países ricos podría aumentar el comercio global agrícola en un 17%, con un aumento del 24% de las exportaciones agrícolas y de alimentos de países con ingresos bajos o medios. Como resultado, el ingreso total anual rural en estos países podría subir en cerca de U$S 60.000 millones (6%).
Mientras tanto, continúan las conversaciones sobre acuerdos de libre comercio regionales. Los ministros americanos de comercio han acordado un plan para negociar una zona de libre comercio desde Canadá a Argentina, informaba el "New York Times" el 2 de noviembre.
Los países presentarán sus propuestas antes de febrero, con objeto de terminar las negociaciones antes de enero de 2005.
Sin embargo, con muchas naciones de Latinoamérica en medio de estrecheces económicas, y de padecimientos tremendos, las oportunidades de éxito no son buenas, observaba el "Times". Muchos países se desilusionan con la mera idea de una zona de libre comercio.
Solidaridad
En octubre de 2001 desde Roma, la Santa Sede publicó una nota ante la reunión de la Organización Mundial de Comercio en Qatar. En el texto pedía gestos de flexibilidad y solidaridad, argumentando que el aumento del desarrollo en los países más pobres es una contribución al progreso económico global, a la seguridad internacional y a la paz.
En su momento la Santa Sede pidió una justa integración de los países menos desarrollados en la economía global, y criticó el hecho de que los países más ricos hayan mantenido fuertes protecciones precisamente en aquellas áreas en las que los países más pobres podrían ser competitivos, por ejemplo, la agricultura y la industria textil. La nota también precisaba: "para que un sistema de libre comercio sea justo, no sólo debe garantizarse igualdad legal entre los países, sino también debe solventar, en cuanto sea posible, las desventajas, en términos de poder económico y de negociación, de las economías menos industrializadas y de las economías productoras de materias primas".
Un año después, como lo manifestara la agencia internacional, el progreso en estas áreas languidece y si no hechemos una mirada a lo que ocurre en Tucumán.














