13 Diciembre 2002
El Programa "Calidad de los Alimentos Argentinos" impulsa la implementación de un nuevo enfoque en la comercialización de alimentos donde la inocuidad, la calidad, la productividad y la mejora continua pueden ser integrados, con las ventajas de una mayor confianza por parte de los clientes y consumidores, y mayores beneficios para las empresas.
Dejando de lado el aspecto gratificante de cada comida, una buena alimentación es uno de los factores más importantes para cuidar nuestra salud y obtener un equilibrado bienestar físico, mental y social. En esta afirmación radica la importancia de obtener productos no sólo agradables sino sanos y nutritivos. Los productos alimenticios son aptos para el consumo humano cuando presentan características nutricionales, organolépticas (color, sabor, aroma, aspecto, entre otras) y comerciales adecuadas. Pero además, cuando han sido preparados siguiendo estrictas condiciones de elaboración y mantenido los requisitos de conservación en toda la cadena de transporte y distribución. Estas exigencias permiten garantizar la ausencia de contaminantes físicos, químicos y microbiológicos en niveles que afecten nuestra salud y, por consiguiente, el ritmo de nuestras tareas, explicó Walter García, de la Sagpya.Si nos importa garantizar la calidad de los alimentos, entonces es necesario descubrir y recorrer el camino adecuado. La adopción de instrumentos como las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y el Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP), son las vías que permiten prevenir los peligros para la salud de los consumidores derivados de los alimentos.
La aplicación de los principios higiénico-sanitarios y de análisis de los peligros permite asegurar la inocuidad de los productos, siguiendo los lineamientos internacionales y recomendados por el Codex Alimentarius (OMS-FAO).
Gestión
Este enfoque está dirigido a controlar los peligros en los diferentes eslabones de la cadena agroalimentaria, desde la producción primaria hasta el consumo. El accionar proactivo permite adelantarse a posibles incidentes y adoptar las acciones que permitan ajustar los procesos y evitar que los alimentos contaminados lleguen al eslabón siguiente de la cadena agroalimentaria.
Crean conciencia sobre la calidad de los productos
El Instituto Panamericano de Protección de Alimentos y Zoonosis (Panalimentos) es el centro especializado en inocuidad de alimentos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y tiene como misión proveer cooperación técnica a todos los países de América para la solución de los problemas vinculados con la inocuidad de alimentos.
El organismo fue creado con el propósito de disminuir los riesgos originados por las "enfermedades transmitidas por los alimentos (ETA)" en la población humana, tomando en cuenta a todos los eslabones de la cadena alimentaria. Para poder integrar dicha cadena, las instituciones que trabajan en promover la inocuidad requieren entender las relaciones económicas y políticas que se enmarcan en una compleja interdependencia. En particular, se plantea la necesidad de una redefinición de los Ministerios de Salud y Agricultura como organizaciones rectoras de la inocuidad.
Panalimentos (www.panalimentos.gov.ar) se creó como resultado de las recomendaciones de la Conferencia Interamericana sobre Inocuidad de Alimentos, que se realizó en Washington, en 1985, donde la OPS estableció la cooperación técnica como un programa estructurado. Argentina firmó un acuerdo con la OPS para el establecimiento de Panalimentos en nuestro país.
Las prioridades
Entre los aspectos técnicos más relevantes para poder aplicar una política integral para la prevención, control y reducción de ETA, Panalimentos priorizó: La vigilancia epidemiológica; el mayor desafío para mejorarla es la capacitación de recursos humanos y en particular para los médicos asistenciales; La educación y comunicación social, para promover la participación comunitaria y desarrollar estrategias de comunicación para que la comunidad adopte los comportamientos que contribuyan a la inocuidad de los alimentos; Los servicios de inspección basados en programas como las Buenas Prácticas de Manufactura (GMP), Procedimientos Estándares de Saneamiento (SSOP) y el sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP); Los aspectos normativos que están más comprometidos y sujetos a las normas internacionales como resultado de los acuerdos que regulan la producción, el comercio y el consumo de los productos alimenticios.
Dejando de lado el aspecto gratificante de cada comida, una buena alimentación es uno de los factores más importantes para cuidar nuestra salud y obtener un equilibrado bienestar físico, mental y social. En esta afirmación radica la importancia de obtener productos no sólo agradables sino sanos y nutritivos. Los productos alimenticios son aptos para el consumo humano cuando presentan características nutricionales, organolépticas (color, sabor, aroma, aspecto, entre otras) y comerciales adecuadas. Pero además, cuando han sido preparados siguiendo estrictas condiciones de elaboración y mantenido los requisitos de conservación en toda la cadena de transporte y distribución. Estas exigencias permiten garantizar la ausencia de contaminantes físicos, químicos y microbiológicos en niveles que afecten nuestra salud y, por consiguiente, el ritmo de nuestras tareas, explicó Walter García, de la Sagpya.Si nos importa garantizar la calidad de los alimentos, entonces es necesario descubrir y recorrer el camino adecuado. La adopción de instrumentos como las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y el Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP), son las vías que permiten prevenir los peligros para la salud de los consumidores derivados de los alimentos.
La aplicación de los principios higiénico-sanitarios y de análisis de los peligros permite asegurar la inocuidad de los productos, siguiendo los lineamientos internacionales y recomendados por el Codex Alimentarius (OMS-FAO).
Gestión
Este enfoque está dirigido a controlar los peligros en los diferentes eslabones de la cadena agroalimentaria, desde la producción primaria hasta el consumo. El accionar proactivo permite adelantarse a posibles incidentes y adoptar las acciones que permitan ajustar los procesos y evitar que los alimentos contaminados lleguen al eslabón siguiente de la cadena agroalimentaria.
Crean conciencia sobre la calidad de los productos
El Instituto Panamericano de Protección de Alimentos y Zoonosis (Panalimentos) es el centro especializado en inocuidad de alimentos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y tiene como misión proveer cooperación técnica a todos los países de América para la solución de los problemas vinculados con la inocuidad de alimentos.
El organismo fue creado con el propósito de disminuir los riesgos originados por las "enfermedades transmitidas por los alimentos (ETA)" en la población humana, tomando en cuenta a todos los eslabones de la cadena alimentaria. Para poder integrar dicha cadena, las instituciones que trabajan en promover la inocuidad requieren entender las relaciones económicas y políticas que se enmarcan en una compleja interdependencia. En particular, se plantea la necesidad de una redefinición de los Ministerios de Salud y Agricultura como organizaciones rectoras de la inocuidad.
Panalimentos (www.panalimentos.gov.ar) se creó como resultado de las recomendaciones de la Conferencia Interamericana sobre Inocuidad de Alimentos, que se realizó en Washington, en 1985, donde la OPS estableció la cooperación técnica como un programa estructurado. Argentina firmó un acuerdo con la OPS para el establecimiento de Panalimentos en nuestro país.
Las prioridades
Entre los aspectos técnicos más relevantes para poder aplicar una política integral para la prevención, control y reducción de ETA, Panalimentos priorizó: La vigilancia epidemiológica; el mayor desafío para mejorarla es la capacitación de recursos humanos y en particular para los médicos asistenciales; La educación y comunicación social, para promover la participación comunitaria y desarrollar estrategias de comunicación para que la comunidad adopte los comportamientos que contribuyan a la inocuidad de los alimentos; Los servicios de inspección basados en programas como las Buenas Prácticas de Manufactura (GMP), Procedimientos Estándares de Saneamiento (SSOP) y el sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP); Los aspectos normativos que están más comprometidos y sujetos a las normas internacionales como resultado de los acuerdos que regulan la producción, el comercio y el consumo de los productos alimenticios.














