13 Diciembre 2002
En el marco del "Sistema de Control de Productos Frutihortícolas Frescos" se firmó una acta acuerdo entre el el Ministerio de la Producción de la Nación, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y la Corporación del Mercado Central de Buenos Aires (MCBA). Por esta acta, las instituciones firmantes implementarán en forma paulatina y consensuada, las cuatro etapas establecidas en el acuerdo, manifestó para nuestro diario Horacio Esteban, jefe de prensa del MCBA.
La primera es la de identificación de los productos frutihortícolas frescos, cuyo objetivo es contar con la posibilidad de conocer en forma inmediata su especie; zona de producción o país de origen; firma empacadora; productora o importadora, y categoría-grado de selección; generando así un mecanismo de trazabilidad confiable para el productos.
La segunda etapa es la determinación de la calidad de los productos frutihortícolas frescos con un objetivo de corroborar que la calidad comercial especificada en el rótulo, según lo establecido en la Primera Etapa de este Sistema de Control, coincida con la calidad del producto al cual pertenece dicha identificación. De esta manera, el consumidor podrá tener acceso a dicha información y así poder optar entre distintas calidades de un mismo producto. La tercera etapa es la determinación de presencia de residuos en los productos frutihortícolas frescos, mediante los cuales se determinará la existencia de residuos de pesticidas prohibidos o por encima del límite máximo permitido por la legislación vigente.
Contaminantes
La cuarta etapa es la determinación de presencia de contaminantes microbiológicos en las frutas y hortalizas frescas y su objetivo el de determinar la presencia de patógenos microbianos, que puedan afectar al inocuidad de los alimentos.
En los controles se verificará el rotulado de las frutas y hortalizas para que la mercadería ubicada en las góndolas cumpla con la legislación referida a su identificación y/o rotulación.
Además, se deberá garantizar la inocuidad de los productos frutihortícolas y, finalmente, se deberán respetar los niveles máximos de residuos de agroquímicos, según la legislación vigentes, finalizó Esteban.
La primera es la de identificación de los productos frutihortícolas frescos, cuyo objetivo es contar con la posibilidad de conocer en forma inmediata su especie; zona de producción o país de origen; firma empacadora; productora o importadora, y categoría-grado de selección; generando así un mecanismo de trazabilidad confiable para el productos.
La segunda etapa es la determinación de la calidad de los productos frutihortícolas frescos con un objetivo de corroborar que la calidad comercial especificada en el rótulo, según lo establecido en la Primera Etapa de este Sistema de Control, coincida con la calidad del producto al cual pertenece dicha identificación. De esta manera, el consumidor podrá tener acceso a dicha información y así poder optar entre distintas calidades de un mismo producto. La tercera etapa es la determinación de presencia de residuos en los productos frutihortícolas frescos, mediante los cuales se determinará la existencia de residuos de pesticidas prohibidos o por encima del límite máximo permitido por la legislación vigente.
Contaminantes
La cuarta etapa es la determinación de presencia de contaminantes microbiológicos en las frutas y hortalizas frescas y su objetivo el de determinar la presencia de patógenos microbianos, que puedan afectar al inocuidad de los alimentos.
En los controles se verificará el rotulado de las frutas y hortalizas para que la mercadería ubicada en las góndolas cumpla con la legislación referida a su identificación y/o rotulación.
Además, se deberá garantizar la inocuidad de los productos frutihortícolas y, finalmente, se deberán respetar los niveles máximos de residuos de agroquímicos, según la legislación vigentes, finalizó Esteban.














