Roya de la soja

Investigadores del organismo provincial explican a los productores cómo mejorar la calidad de aplicación de los funguicidas.

METODO EFICAZ. Los mejores resultados en las pulverizaciones se lograron empleando boquillas de Cono Hueco y Twin Cap. METODO EFICAZ. Los mejores resultados en las pulverizaciones se lograron empleando boquillas de Cono Hueco y Twin Cap.
04 Febrero 2005
Desde la detección de la roya de la soja (Phakopsora pachyrizi) en muchas regiones de Argentina, el panorama sanitario del cultivo se tornó bastante más complejo dadas las características explosivas y devastadoras de la enfermedad (alta capacidad de dispersión y gran poder de destrucción del follaje), sostuvo para LA GACETA Rural, el doctor Daniel L. Ploper, director técnico de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres de Tucumán (EEAOC). El control químico es la única herramienta, a corto plazo, para controlar ésta enfermedad. Para realizar una aplicación eficiente es fundamental determinar el blanco u objetivo que se quiere alcanzar con el producto.
Los primeros síntomas se presentan en las hojas inferiores; por lo tanto, existe la necesidad de llegar a los estratos más bajos de las plantas de soja con la aplicación del producto funguicida, situación que no siempre es factible realizar por la densidad del follaje. Además, se requiere una buena cobertura de los estratos medios y superiores de la planta.

Control exitoso
Un control exitoso depende de la conjunción equilibrada de tres factores: momento de aplicación, producto y maquinaria.
A) En el caso particular de la roya, el momento de aplicación -en el que la acción del producto tendrá un mejor control sobre la enfermedad-, es con la aparición de las primeras pústulas.
B) En lo que a productos específicos se refiere, se conocen diversos funguicidas (dentro del grupo de los triazoles, las estrobilurinas y mezclas de ambos) de muy buena efectividad.
C) La maquinaria debería producir una aplicación que proporcione una cobertura considerable del blanco y deposite la cantidad suficiente de producto para eliminar o controlar el problema.
En este sentido, una adecuada eficiencia biológica de un funguicida requiere de un nivel de cobertura de 30 a 50 gotas/cm2.
Otro aspecto importante a tener en cuenta en la aplicación es el tamaño de las gotas, las que deberían ser lo suficientemente grandes para que no se pierdan por evaporación y deriva. Pero también ser lo más pequeñas posibles para producir una buena cobertura del blanco.
Las experiencias llevadas a cabo por el Programa Granos de la EEAOC, que se describen en este informe, estuvieron orientadas a determinar la influencia de diferentes volúmenes de aplicación y distintas boquillas sobre la cobertura y penetración de los fungicidas en el follaje del cultivo de soja, aspectos que hacen a una mejor calidad en la aplicación.

Metodología
El ensayo se realizó en la estancia Las Marías, localizada en el departamento La Cocha, Tucumán. Las aplicaciones se efectuaron sobre un cultivo de soja de primavera bajo riego, cultivar A5409 RG, sembrado el 1 de setiembre con un distanciamiento entre líneas de 52 cm.
Dicho cultivar se encontraba, al momento de aplicación de los funguicidas, en el estadio fenológico de inicio de llenado de granos (R5), con una altura promedio de 90 cm y una cobertura foliar del 100%. Las aplicaciones se realizaron utilizando una máquina autopropulsada modelo 2004, con un distanciamiento entre picos en la barra de aplicación de 35 cm.
Se probaron diferentes boquillas, calibradas según se indica en los cuadros.
Esta prueba se realizó con condiciones ambientales muy desfavorables, con temperaturas que oscilaron entre los 31ºC y los 36ºC, humedad relativa entre 39% y 49% y velocidad del viento entre de 2 km/h y 7 km/h.
Para evaluar la calidad de aplicación se usaron tarjetas hidrosensibles colocadas a 20 cm del suelo (muestreo inferior) y a 20 cm debajo de la canopia (muestreo superior).
Los datos fueron analizados con un programa de conteo y tipificación de impactos. Este software procesa las imágenes escaneadas de las tarjetas hidrosensibles y suministra-entre otras variables-, el número de gotas por cm2 y el diámetro volumétrico medio (DVM) de las mismas.

Conclusiones
Se prestó especial atención a los muestreos de la parte inferior, como un indicativo de la capacidad de penetración a los estratos más bajos del cultivo.
A) Trabajando con volúmenes de aplicación de 150 l/ha, se observó un mejor comportamiento en boquillas de Cono Hueco y Twin Cap, ya que el número de gotas encontrados en el muestreo inferior alcanzó o superó, en varios casos, el nivel de cobertura necesario. Con volúmenes de aplicación de 120 l/ha, dichas boquillas resultaron también las más destacadas.
B) En cuanto al diámetro volumétrico medio de las gotas, para todos los casos fue superior a 200 micrones, tanto en los muestreos superior como inferior, excepto para las gotas obtenidas con cono hueco a volúmenes de 120 l/ha (parte superior e inferior) y a 150 l/ha (parte inferior), cuyo diámetro no superó los 180 micrones.
C) Debido a que este ensayo se efectuó en una soja de primavera, no se evaluó el control de la roya. Actualmente se están llevando a cabo ensayos en soja de verano, donde los resultados de la aplicación serán complementados con la eficiencia del control de la enfermedad.

En la Argentina ya se sembraron 14,55 millones de hectáreas
Al 29 de enero pasado se aseguró la siembra de 14,55 millones de hectáreas con soja que, porcentualmente, equivalen al 99% de la intención propuesta (14,7 millones de hectáreas). Restan, para cumplir la esta expectativa, implantar unas 155.000 hectáreas, localizadas en Chaco y Santiago del Estero, probablemente de difícil concreción en esta última, dado la escasa humedad superficial que tienen los suelos, informaron desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Si no llueve en el corto plazo, la proyección de la siembra nacional prevista podría estar por debajo de la indicada. Durante los últimos días, la continuación de la falta de agua agravó un poco más la situación del cultivo en algunas zonas de producción. Sufren entonces el estrés hídrico lotes de primera y segunda en el norte de Córdoba, sudoeste de Chaco y en el este de Entre Ríos. No es buena tampoco la perspectiva que se presenta en el sudeste de Buenos Aires, donde en localidades como Tandil, Coronel Pringles y Tornquist, la situación es muy preocupante.
En el norte de Santiago del Estero, en un área comprendida entre Sachayoj y Otumpa, las reservas de agua disminuyen progresivamente y los plantíos tempranose ven complicados.

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