GRANOS

La cobertura nacional sería de 1,92 millón de hectáreas, proyectándose una producción de 3,6 millones de toneladas. Buenas perspectivas.

11 Febrero 2005
Las estimaciones acerca de la superficie que se implantó con girasol en el país muestran un incremento de 4,6% con respecto a la campaña pasada. La Secretaría de Agricultura de la Nación estimó una cobertura total de 1,9 millón de hectáreas. La situación climática, favorecida por las últimas lluvias que beneficiaron a los cultivos ya implantados y recargaron los suelos, ha ocasionado buenas perspectivas para el desarrollo vegetativo y futuros rendimientos, sobre todo en el centro, sur y sudeste de Buenos Aires. De acuerdo a esta superficie, y teniendo en cuenta el aceptable desarrollo que muestran los cultivos, la producción final estimada para este año se ubicaría en 3,5 millones de toneladas, siendo uno de los pocos granos que no experimentaron una caída en los precios internacionales.
El girasol, ha sido siempre una alternativa en la rotación de cultivos. Nuestro país cuenta con ambientes agroecológicos sumamente favorables para su siembra, situación que ha permitido que la Argentina se haya constituido en líder de esta oleaginosa.
El principal destino del girasol es la industrialización para la elaboración de aceite, siendo empleada -además-, la semilla o pepa de girasol, en confitería y productos panificados. Precisamente, lo poco que se sembró con girasol en nuestra región se utilizará para confitería.
En lo que respecta al cultivo del sorgo, también hubo un incremento en la superficie de este grano y se pronostica una cobertura cercana a las 649.000 hectáreas en todo el ámbito nacional. La necesidad de rotaciones, el diferimiento en la época de siembra ocasionado por la falta de humedad en el norte argentino y en otras regiones ocasionan esta mayor cobertura, superior al 19% en relación al año anterior. En Tucumán los expertos pronostican un crecimiento que cubriría más de 10.000 hectáreas con este grano, que posee una gran adaptabilidad a una amplia gama de suelos y una alta resistencia a la sequía.

Crecería un 4,6% el área con girasol en la Argentina
Las estimaciones realizadas por la Secretaría de Agricultura de la Nación muestran un incremento del 4,6% en el área que se implantó con girasol en el país durante la presente campaña. De confirmarse estos datos, la cobertura total abarcaría 1,92 millón de hectáreas. El aumento se debió a la mayor siembra realizada en el centro-oeste de Buenos Aires, La Pampa y este de Entre Ríos, que compensa una cierta merma que se produciría en las zonas de Chaco y Santiago del Estero.
La situación climática, favorecida por las últimas lluvias que beneficiaron a los cultivos ya implantados y recargaron los suelos, ha ocasionado buenas perspectivas para el desarrollo vegetativo y futuros rendimientos, sobre todo en el centro, sur y sudeste de Buenos Aires.
De acuerdo a esta superficie y teniendo en cuenta el aceptable desarrollo que muestran los cultivos, la producción final estimada para este año se ubicaría en 3,6 millones de toneladas.
Respecto de Tucumán, LA GACETA Rural consultó al ingeniero Oscar Ricci -asesor agropecuario- quien sostuvo que en nuestra provincia se hizo muy poco de girasol, casi nada.
"Lo poco que podría haberse hecho no se hizo, debido a que la siembra de este grano es muy temprana, en octubre, y la falta de agua fue muy fuerte en este período en la provincia", dijo.
"Por otra parte -agregó- si se siembra tarde, la cosecha coincide con las precipitaciones y el grano es muy atacado por el hongo esclerotinia".
Por su parte, Juan Carlos Morales, delegado provincial de Aapresid, señaló que "el girasol que se sembró en la zona este fue el tipo confitero, pero se trata de una producción que se hace bajo contrato, ya que la superficie es muy pequeña".
"El girasol no es un cultivo que vaya bien en esta región del país, básicamente por su bajo peso hectolítrico que provoca un flete falso muy caro hacia los puertos o zonas de industrialización", agregó.
"No obstante -dijo-, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán está llevando adelante ensayos con diferentes tipos de híbridos, buscando la mejor adaptabilidad de este cultivo en el Noroeste Argentino (NOA)".
El girasol ha sido siempre una alternativa en la rotación de cultivos en el área agrícola central (Buenos Aires, La Pampa y Córdoba), y una de las escasas opciones en ambientes desfavorables para otros cultivos.

Posicionamiento
Nuestro país cuenta con ambientes agroecológicos sumamente favorables para su siembra, situación que ha permitido que la Argentina se haya constituido en líder mundial de esta oleaginosa.
En la última década, tanto el área sembrada como la producción fueron en ascenso hasta alcanzar sus máximos registros en la campaña 1998/99 con una superficie sembrada de 4,2 millones de hectáreas y una producción que superó los 7,1 millones de toneladas.
En los años posteriores se observó, a nivel mundial, una sobreoferta de aceites y una consecuente caída de los precios, producto de los incrementos en la producción de palma y de soja.
La mayor demanda mundial de proteína vegetal trajo, como consecuencia, la expansión del cultivo de la soja y el desplazamiento del resto de las especies estivales a ambientes menos favorables.

Algo cambió
Esta situación llevó a la disminución de la superficie implantada con girasol en las dos campañas siguientes, panorama que se modificó recién a partir del período 2001/02, al observarse un repunte de los precios internacionales informó la Sagpya.
A pesar de la reducción operada en los volúmenes de granos recolectados en los últimos años, la Argentina continúa encabezando el ranking de países productores. Las estadísticas dan cuenta que para el ciclo agrícola 2001/02, nuestro país aportó el 16,9% del total mundial.

Los campos santiagueños marcan el rumbo
"El sorgo sembrado correspondió, por una parte, al tipo granífero, pensando en la venta de granos o en alimentos para ganado; pero también se implantó el sorgo tipo forrajero para alimentar el ganado propio en las explotaciones mixtas de la región", explicó el ingeniero Juan Carlos Morales, presidente regional -con sede en Tucumán- de la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid). Durante esta campaña se sembró muy poco sorgo en Tucumán y sus zonas de influencia (límite con Santiago del Estero y Catamarca); la mayor parte de la siembra correspondió a las localidades de Los Altos, San Pedro de Guasayán, Isca Yacu, mientras que en el este se sembró en Pozuelo, Charco y Vinará, todo en Santiago del Estero.
"Si bien sabemos que este año se sembró más sorgo que en períodos anteriores y de que la tendencia sigue en crecimiento, no podemos cuantificar todavía la superficie cubierta con esta gramínea, pero sí sabemos que toda la semilla que había disponible se vendió y se sembró en la zona", destacó el productor.
El grueso de la superficie correspondió a zonas marginales, en cuanto a clima, buscando zonas en donde el cultivo pueda soportar mejor el déficit hídrico ya que el sorgo puede adaptarse en las isohietas por debajo de los 500 mm de lluvia, explicó.
Normalmente, los productores que sembraron sorgo lo hicieron porque otros años el cultivo del maíz fracasó en estas regiones, porque no soportó la falta de agua en los momentos críticos de floración. "A pesar de ello, podemos ver cómo en las zonas sembradas ya está faltando el agua y las plantas están sufriendo el estrés hídrico", advirtió Morales.

Buena tecnología
La mayoría del sorgo de la región se sembró aplicando la máxima tecnología disponible, similar a la utilizada cuando se siembra maíz, que incluyó la siembra directa, la aplicación de herbicidas pre-siembra y pre-emergentes como atrazina, y el uso de glifosato.

El productor rota el maíz con el sorgo
"Durante esta campaña, en Tucumán se sembró más sorgo que otros años ya que el productor buscó rotar este grano con el maíz. Este procedimiento se utiliza porque el sorgo deja un excelente rastrojo en el suelo, es más resistente al déficit hídrico y porque en muchas explotaciones mixtas lo utilizan para alimentar los rodeos ganaderos", sostuvo para LA GACETA Rural, el especialista Oscar Ricci.
No obstante, y a pesar de ser un grano que se adapta muy bien a los bajos contenidos de humedad -dijo el consultor-, "hoy este cultivo ya está necesitando agua, las plantas tienen un desarrollo desparejo y muestran un fuerte estrés hídrico".

Uso interno
Este grano se siembra en la región para uso interno.
Algunos productores lo utilizan en reemplazo del maíz, porque no pueden controlar su robo y, además, les sirve para los planteos de rotación, ya que el precio que se paga en el mercado es muy bajo, sostuvo el especialista.
En Tucumán y zonas aledañas este grano está en plena etapa de floración, pero por el déficit hídrico que sufrió en su ciclo muestra un desparejo estado de avance en el crecimiento de las plantas.
Además, sufrió mucho daño por el ataque de las palomas en el campo, que ocasionó un fuerte dolor de cabeza a los productores que lo sembraron.

Para el ganado
"La ventaja de este grano es que sirve para la rotación, deja una muy buena cobertura, soporta mejor la falta de agua y sirve como un buen alimento para el ganado", sostuvo el especialista.
En la región, el año pasado se sembraron más de 10.000 hectáreas con este grano.
"Creemos que en la campaña de este año la superficie será mayor, no obstante, aún no tenemos datos definitivos sobre la zona que quedará sembrada en Tucumán con sorgo, además el éxito de la campaña dependerá de las próximas lluvias", finalizó Ricci.

Responde favorablemente ante la falta de agua
Por su adaptabilidad a una amplia gama de suelos y por su resistencia a la sequía y a las altas temperaturas, respondiendo favorablemente bajo condiciones de déficit hídrico, el sorgo granífero ha alcanzando elevados rendimientos con alto grado de estabilidad a través del tiempo.
El sorgo es el cereal de mayor importancia en muchas partes del mundo. En la Argentina, a pesar de disponer de una importante amplitud ecológica para su cultivo, la superficie dedicada a su producción experimentó, a partir de la década del 80, una etapa de franca disminución debido a los bajos precios percibidos por el productor al momento de su venta.
Aunque esta no fue la única causa de su paulatino retroceso. Es por todos conocido que, en años recientes, se produjo un desplazamiento de la isohieta de los 700 mm hacia el oeste del territorio nacional, por cambios en el régimen de lluvias; por lo que se comenzó a sembrar maíz en áreas en las cuales anteriormente sólo se podía cultivar sorgo.
La introducción de las primeras semillas híbridas en el año 1957, facilitó la rápida expansión del cultivo en el transcurso de la década del 60, informaron desde la Sagpya.
Luego, en la campaña agrícola 1970/71 se alcanzó el máximo valor en el área sembrada, 3,12 millones de ha, y en el ciclo agrícola 1983 el récord de producción fue de 8,1 millones de tn.

Controlaron el "gusano cogollero"
En la zona sembrada de Tucumán, hubo casos puntuales en donde el "gusano cogollero" atacó las plantaciones de sorgo, pero fue controlado con insecticidas. Entre las variedades de sorgo sembradas se buscaron los granos de color "marrón" que son los menos atacados por los pájaros, mientras que se hizo muy poco sorgo grano "rojo" y prácticamente nada de "blanco". "Hoy no sabemos a ciencia cierta la verdadera superficie sembrada, ya que los relevamientos satelitales suele confundir a este grano con el maíz, por lo que el verdadero relevamiento se debe hacer a campo", advirtió Morales (Aapresid).

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