11 Febrero 2005
Las cuatro entidades nacionales representativas del agro argentino, encabezadas por la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), y la Federación Agraria Argentina (FAA), elaboraron un documento conjunto y lo elevaron a las autoridades del Ejecutivo Nacional, en donde establecen los serios riesgos que esperan vivirá el campo frente a la brutal política impositiva reinante y a la caídad de los precios de la mayoría de los commodities internacionales.
Analizando la evolución del sector agropecuario de los últimos tiempos, advierten sobre el actual panorama que afecta la rentabilidad en la producción y el impacto que esto significa en todo el país, al desacelerarse el impulso del agro como principal motor de crecimiento de la economía nacional, señalaron.
La caída registrada en los precios internacionales de los productos agropecuarios, sumado a factores internos tales como la continuidad de las retenciones y un aumento de los costos productivos, reducen las fuentes de ingresos del sector y ponen en riesgo el desarrollo económico y social de todo el interior, afirman.
Los recursos obtenidos del campo, a través de las retenciones, significaron -según los productores- una contención social para atenuar los índices de pobreza y sostener la recuperación del interior, promoviendo la generación de fuentes de empleo, facilitando la gobernabilidad.
El campo fue reconocido en todos los ámbitos, públicos y privados, como factor fundamental de la recuperación argentina de los últimos años, afirman. Pero, ante este nuevo panorama -dijeron-, se requiere de medidas para evitar que se repitan experiencias de la historia que privaron al país de un bienestar duradero.
"La solución a este retroceso del campo está en manos de las actuales autoridades que, entre otras medidas, deben reformar el sistema impositivo, derogando los impuestos distorsivos y la retenciones", concluyeron.
Analizando la evolución del sector agropecuario de los últimos tiempos, advierten sobre el actual panorama que afecta la rentabilidad en la producción y el impacto que esto significa en todo el país, al desacelerarse el impulso del agro como principal motor de crecimiento de la economía nacional, señalaron.
La caída registrada en los precios internacionales de los productos agropecuarios, sumado a factores internos tales como la continuidad de las retenciones y un aumento de los costos productivos, reducen las fuentes de ingresos del sector y ponen en riesgo el desarrollo económico y social de todo el interior, afirman.
Los recursos obtenidos del campo, a través de las retenciones, significaron -según los productores- una contención social para atenuar los índices de pobreza y sostener la recuperación del interior, promoviendo la generación de fuentes de empleo, facilitando la gobernabilidad.
El campo fue reconocido en todos los ámbitos, públicos y privados, como factor fundamental de la recuperación argentina de los últimos años, afirman. Pero, ante este nuevo panorama -dijeron-, se requiere de medidas para evitar que se repitan experiencias de la historia que privaron al país de un bienestar duradero.
"La solución a este retroceso del campo está en manos de las actuales autoridades que, entre otras medidas, deben reformar el sistema impositivo, derogando los impuestos distorsivos y la retenciones", concluyeron.




















