11 Febrero 2005
La problemática que enfrenta la actividad azucarera, tanto a nivel local, como nacional e internacional, y el delineado de algunas de las soluciones que podrían implementarse para mejorar la coyuntura y el futuro del sector, forman parte de este trabajo de investigación que realizó, para LA GACETA Rural el experto Arquímedes Carrizo. Transcribimos dicho trabajo técnico:
"Durante la última década, el sector azucarero argentino sufrió tres crisis caracterizadas por altas producciones, bajos precios internos y exportaciones insuficientes. Como estas crisis incidieron fuertemente en las empresas y en el nivel de vida local, muchos productores hoy se preguntan qué pasará en la zafra de este año, donde se esperan excedentes exportables del orden de las 500.000 toneladas.
A lo largo de estas crisis funcionaron los mecanismos de acuerdo voluntarios para exportar excedentes y algunas operaciones de secado de mercado, pero no fueron suficientes para resolver el problema. Este esquema de regulación del mercado, con el que ningún productor está en desacuerdo y promete cumplir y apoyar, no alcanzó su meta final porque no logró el objetivo básico de equilibrar la oferta y la demanda interna al precio objetivo, que permitía la política arancelaria.
Con este esquema, los productores se enfrentan con dos precios para un mismo producto (el precio interno y el precio externo), con un importante spread y, pese a que todos sabían que si no lograban el objetivo de exportaciones todos perderían, por diversas razones -entendibles desde el punto de vista individual-, cada uno buscó reducir su participación en el mercado de menor precio (el externo). Por lo tanto, el que rompía el acuerdo se beneficiaba más que el que lo cumplía, y no sufría un costo adicional.
Es decir, se podía parangonar a "un partido de fútbol sin árbitros" que hagan cumplir las reglas de juego. El resultado era que el resto del país se beneficiaba con uno de los azúcares más baratos del mundo, y uno de los sectores más importantes de Tucumán sólo generaba problemas a la economía local, en lugar de aportar recursos para su modernización o la de otros sectores económicos.
En una publicación de "American Sugar Alliance" (junio 2004), se señala que en el período 2000-2002 la Argentina ocupaba el tercer lugar mundial en el ranking de mercados internos con precios de azúcar más bajos, sólo después de Brasil y Tailandia.
Pero vale acotar que el mismo informe señala que Brasil recibía subsidios directos e indirectos por U$S 3.000 millones anuales; por lo que sus menores ingresos por azúcar estaban compensados, en gran medida, vía los subsidios del programa Proalcohol.
En dicho período, el precio del azúcar local en Japón, EEUU, UE, México, Colombia y el promedio de grandes productores y consumidores era: 5; 1,77; 2,30; 1,92; 1,62 y 2,46 veces mayores al existente en la Argentina.
Los últimos tres años
Veamos qué pasó en la Argentina en los últimos tres años.
En la zafra 2002, donde la producción fue menor y las exportaciones oportunas, los productores tuvieron un excelente nivel de ingresos.
En la zafra 2003, con una mayor producción, las exportaciones no se concretaron en los niveles adecuados y el año azucarero cerró con altos stocks del orden de las 190.000 toneladas, y el precio empezó a caer a niveles inferiores a los del mercado mundial.
Los precios promedio en el mercado interno, del azúcar blanco vagón ingenio en 2003 y 2004 fueron de U$S 253,50 y U$S 229 por tn, respectivamente.
Mientras que el contrato Nº5 de Londres, que refleja el subsidiado precio del mercado libre mundial, tuvo un promedio de U$S 215 y U$S 240, respectivamente, para el azúcar blanco refinado, FOB Europa.
Si consideramos que traer el azúcar importada cuesta unos U$S 60 solamente entre fletes y seguros, es fácil deducir el ingreso potencial perdido sin considerar aún, el arancel del 20%, que paga el azúcar importado.
La otra herramienta de regulación de mercado que se usó en el ultimo bienio, fue la compra de azúcares para reducir las sobreofertas. Pero el volumen comprado fue insuficiente.
Esta herramienta funciona sólo si se adquiere todo el excedente no exportado y no se lo retorna al mercado interno. Si no, su influencia es temporaria.
Por lo tanto, para la zafra 2004 es necesario que entre las exportaciones y las operaciones de secado de mercado sumen 340.000 toneladas, para lograr que el stock de empalme -entre la presente y próxima zafra- esté en un nivel aceptable cercano a una cuota mensual de venta interna.
Para no correr el riesgo de errores de cálculo, sería importante que a los acuerdos voluntarios y operaciones de secado de mercado se sumen algunas políticas públicas que refuercen y aseguren las acciones de las empresas privadas.
Para ello, el Estado -especialmente el provincial en su ámbito-, tiene que utilizar la política impositiva y arancelaria y el financiamiento público, para premiar y castigar los ingresos de quienes cumplan o incumplan el programa azucarero acordado entre los factores con el aval gubernamental. Logrando, como resultado final, ingresos parecidos en las colocaciones en ambos mercados.
De manera que es necesario que todos los productores actúen en la dirección que le conviene al sector, a ellos mismos y a la economía de Tucumán. Así, el Estado habrá cumplido su rol de intervenir solamente para subsanar distorsiones en los mercados externos (y no por simple estatismo y sin afectar la libertad de empresa), que afectan la estabilidad de un sector que tiene una envidiable competitividad -en costos-, en el ámbito mundial y que, por no poder resolver este problema, no es más importante y estable en la economía del NOA.
Los inteligentes apoyos de los gobiernos de Colombia, Guatemala, Sudáfrica y Australia, entre otros, son ejemplos que han permitido que sus sectores azucareros crezcan y sean competitivos a nivel mundial".
Azucareros piden reducir los aranceles y recortar los subsidios
El XXV Congreso Mundial del Azúcar concluyó esta semana en Guatemala con un consenso entre los países productores de gestionar ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) la reducción de aranceles y el recorte de los subsidios en las naciones desarrolladas para conseguir mejores precios. El tema fue tratado de manera no oficial durante el encuentro azucarero celebrado toda la semana.
"Este fue un foro técnico, y el de los precios es un tema político. Sin embargo, sí se habló extraoficialmente respecto a los problemas de los precios internacionales que afrontan algunos países productores en el mercado internacional", explicó Fraterno Vila, presidente de la Asociación de Azucareros de Guatemala y del comité organizador del Congreso Mundial.
Vila indicó que "los subsidios y los altos aranceles de importación son los elementos que distorsionan el mercado mundial". Por este motivo -dijo-, "el objetivo de los países productores de azúcar es lograr un consenso para acudir, en bloque, ante la OMC para lograr la reducción de los aranceles y el recorte de los subsidios en las naciones desarrolladas".
"Durante la última década, el sector azucarero argentino sufrió tres crisis caracterizadas por altas producciones, bajos precios internos y exportaciones insuficientes. Como estas crisis incidieron fuertemente en las empresas y en el nivel de vida local, muchos productores hoy se preguntan qué pasará en la zafra de este año, donde se esperan excedentes exportables del orden de las 500.000 toneladas.
A lo largo de estas crisis funcionaron los mecanismos de acuerdo voluntarios para exportar excedentes y algunas operaciones de secado de mercado, pero no fueron suficientes para resolver el problema. Este esquema de regulación del mercado, con el que ningún productor está en desacuerdo y promete cumplir y apoyar, no alcanzó su meta final porque no logró el objetivo básico de equilibrar la oferta y la demanda interna al precio objetivo, que permitía la política arancelaria.
Con este esquema, los productores se enfrentan con dos precios para un mismo producto (el precio interno y el precio externo), con un importante spread y, pese a que todos sabían que si no lograban el objetivo de exportaciones todos perderían, por diversas razones -entendibles desde el punto de vista individual-, cada uno buscó reducir su participación en el mercado de menor precio (el externo). Por lo tanto, el que rompía el acuerdo se beneficiaba más que el que lo cumplía, y no sufría un costo adicional.
Es decir, se podía parangonar a "un partido de fútbol sin árbitros" que hagan cumplir las reglas de juego. El resultado era que el resto del país se beneficiaba con uno de los azúcares más baratos del mundo, y uno de los sectores más importantes de Tucumán sólo generaba problemas a la economía local, en lugar de aportar recursos para su modernización o la de otros sectores económicos.
En una publicación de "American Sugar Alliance" (junio 2004), se señala que en el período 2000-2002 la Argentina ocupaba el tercer lugar mundial en el ranking de mercados internos con precios de azúcar más bajos, sólo después de Brasil y Tailandia.
Pero vale acotar que el mismo informe señala que Brasil recibía subsidios directos e indirectos por U$S 3.000 millones anuales; por lo que sus menores ingresos por azúcar estaban compensados, en gran medida, vía los subsidios del programa Proalcohol.
En dicho período, el precio del azúcar local en Japón, EEUU, UE, México, Colombia y el promedio de grandes productores y consumidores era: 5; 1,77; 2,30; 1,92; 1,62 y 2,46 veces mayores al existente en la Argentina.
Los últimos tres años
Veamos qué pasó en la Argentina en los últimos tres años.
En la zafra 2002, donde la producción fue menor y las exportaciones oportunas, los productores tuvieron un excelente nivel de ingresos.
En la zafra 2003, con una mayor producción, las exportaciones no se concretaron en los niveles adecuados y el año azucarero cerró con altos stocks del orden de las 190.000 toneladas, y el precio empezó a caer a niveles inferiores a los del mercado mundial.
Los precios promedio en el mercado interno, del azúcar blanco vagón ingenio en 2003 y 2004 fueron de U$S 253,50 y U$S 229 por tn, respectivamente.
Mientras que el contrato Nº5 de Londres, que refleja el subsidiado precio del mercado libre mundial, tuvo un promedio de U$S 215 y U$S 240, respectivamente, para el azúcar blanco refinado, FOB Europa.
Si consideramos que traer el azúcar importada cuesta unos U$S 60 solamente entre fletes y seguros, es fácil deducir el ingreso potencial perdido sin considerar aún, el arancel del 20%, que paga el azúcar importado.
La otra herramienta de regulación de mercado que se usó en el ultimo bienio, fue la compra de azúcares para reducir las sobreofertas. Pero el volumen comprado fue insuficiente.
Esta herramienta funciona sólo si se adquiere todo el excedente no exportado y no se lo retorna al mercado interno. Si no, su influencia es temporaria.
Por lo tanto, para la zafra 2004 es necesario que entre las exportaciones y las operaciones de secado de mercado sumen 340.000 toneladas, para lograr que el stock de empalme -entre la presente y próxima zafra- esté en un nivel aceptable cercano a una cuota mensual de venta interna.
Para no correr el riesgo de errores de cálculo, sería importante que a los acuerdos voluntarios y operaciones de secado de mercado se sumen algunas políticas públicas que refuercen y aseguren las acciones de las empresas privadas.
Para ello, el Estado -especialmente el provincial en su ámbito-, tiene que utilizar la política impositiva y arancelaria y el financiamiento público, para premiar y castigar los ingresos de quienes cumplan o incumplan el programa azucarero acordado entre los factores con el aval gubernamental. Logrando, como resultado final, ingresos parecidos en las colocaciones en ambos mercados.
De manera que es necesario que todos los productores actúen en la dirección que le conviene al sector, a ellos mismos y a la economía de Tucumán. Así, el Estado habrá cumplido su rol de intervenir solamente para subsanar distorsiones en los mercados externos (y no por simple estatismo y sin afectar la libertad de empresa), que afectan la estabilidad de un sector que tiene una envidiable competitividad -en costos-, en el ámbito mundial y que, por no poder resolver este problema, no es más importante y estable en la economía del NOA.
Los inteligentes apoyos de los gobiernos de Colombia, Guatemala, Sudáfrica y Australia, entre otros, son ejemplos que han permitido que sus sectores azucareros crezcan y sean competitivos a nivel mundial".
Azucareros piden reducir los aranceles y recortar los subsidios
El XXV Congreso Mundial del Azúcar concluyó esta semana en Guatemala con un consenso entre los países productores de gestionar ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) la reducción de aranceles y el recorte de los subsidios en las naciones desarrolladas para conseguir mejores precios. El tema fue tratado de manera no oficial durante el encuentro azucarero celebrado toda la semana.
"Este fue un foro técnico, y el de los precios es un tema político. Sin embargo, sí se habló extraoficialmente respecto a los problemas de los precios internacionales que afrontan algunos países productores en el mercado internacional", explicó Fraterno Vila, presidente de la Asociación de Azucareros de Guatemala y del comité organizador del Congreso Mundial.
Vila indicó que "los subsidios y los altos aranceles de importación son los elementos que distorsionan el mercado mundial". Por este motivo -dijo-, "el objetivo de los países productores de azúcar es lograr un consenso para acudir, en bloque, ante la OMC para lograr la reducción de los aranceles y el recorte de los subsidios en las naciones desarrolladas".




















