18 Febrero 2005
El martes pasado, la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) dijo basta, y ese planteo no fue realizado precisamente puertas adentro en el seno de su vieja casona de Cebil Pozo -sede de la entidad-, sino en el mismo despacho del ministro de Desarrollo Productivo de la provincia, José Manuel Paz (ex presidente de la central ruralista).
Felipe Goizueta, en representación de los hombres de campo le manifestó al ministro Paz con los números sobre la mesa que con los actuales niveles de precio de los commodities (soja y maíz), a lo que se suma la severa sequía que viene sufriendo un vasto sector del área sojera de Tucumán no se puede ni competir ni producir en forma sustentable. Entre los números que planteó Goizueta figuran los elevados costos de los fletes para la economía del NOA; los caros impuestos provinciales a que son sometidos los productores (Ingresos Brutos, Sellos, Salud Pública, etc), más los abusivos impuestos nacionales (retenciones, iva, Impuesto al Cheque).
La Sociedad Rural de Tucumán le pidió al Ministro de la Producción que le transfiera este reclamo al Gobernador José Alperovich y que Tucumán fije una posición dura frente a la Nación. Si gobernantes como José Manuel de la Sota o legisladores como Carlos Reutemann o Guillermo Alchouron fueron abanderados en la pelea contra de las retenciones, con fundamentos bien claros y con un alto costo político, los gobernantes de las provincias del NOA, por su lado, también tienen argumentos de sobra para decirle basta a la Nación y hacer oír los justos reclamos del sector productivo.
Paralelismo
Haciendo un paralelo con la economía española, el Gobierno nacional lejos de presionar al sector con fuertes impuestos le otorga elevados subsidios para que puedan competir contra las naciones mucho más avanzadas en materia agropecuaria. Y lo que es más. Si durante algún año el campo se ve afectado por situaciones climáticas adversas como ocurrió este año en la costa mediterránea con las heladas, lejos de perjudicarlos con fuertes tasas el Estado les otorga subsidios a modo de compensaciones, que le permite al productor recuperar al menos su inversión y afrontar así la campaña que vendrá, con sus cuentas más o menos equilibradas.
En el país del "Nunca jamás", como podría llamarse en la actualidad a la Argentina, nunca jamás ocurrirá esto y sencillamente porque la necedad de los gobernantes no les permite ver el más allá, a pesar de que varios miembros de los gobiernos nacional y provincial fueron y son productores que conocen los padecimientos, por décadas, del campo argentino.
Pero está claro que el negocio de la política es mucho más rentable que cualquier emprendimiento productivo, que como todos conocen es un negocio de alto riesgo y de fuertes inversiones que sólo los hombres con vocación de campo pueden llevar adelante en forma competitiva.
La suerte en esta campaña está prácticamente echada para la mayoría de los productores agropecuarios en temas referidos a productividad, clima, enfermedades, cotizaciones, etc. No obstante, ahora le llegó el turno a las negociaciones sinceras y con los números sobre la mesa entre el sector privado y el estatal. Sólo en concepto de retenciones la SRT estimó que en 2005 habrá una transferencia de recursos del campo tucumano al estado Nacional por más de $ 70 millones. Lo malo de esto es que esos fondos nunca retornarán a la región en obras, ya que las tan publicitadas promesas de inversiones en rutas, en escuelas, en tendidos eléctricos, en ferrocarril, etc, para las zonas rurales tucumanas nunca se concretaron.
La situación se parece al cuento de nunca acabar, que tendrá que solucionarse cuanto antes sino terminaremos con un Estado líquido y rico y con unas economías regionales con productores endeudados y al borde de la quiebra.
Es hora que el gobierno provincial tome la posta y salga de una vez por todas en defensa del sector productivo tucumano con hechos y no con declamaciones, que además de no conducir a nada siempre tienen patas cortas, como las mentiras. De no haber avances en las actuales negociaciones, los próximos años podrían ser inciertos para cualquier acto productivo en el NOA.
Felipe Goizueta, en representación de los hombres de campo le manifestó al ministro Paz con los números sobre la mesa que con los actuales niveles de precio de los commodities (soja y maíz), a lo que se suma la severa sequía que viene sufriendo un vasto sector del área sojera de Tucumán no se puede ni competir ni producir en forma sustentable. Entre los números que planteó Goizueta figuran los elevados costos de los fletes para la economía del NOA; los caros impuestos provinciales a que son sometidos los productores (Ingresos Brutos, Sellos, Salud Pública, etc), más los abusivos impuestos nacionales (retenciones, iva, Impuesto al Cheque).
La Sociedad Rural de Tucumán le pidió al Ministro de la Producción que le transfiera este reclamo al Gobernador José Alperovich y que Tucumán fije una posición dura frente a la Nación. Si gobernantes como José Manuel de la Sota o legisladores como Carlos Reutemann o Guillermo Alchouron fueron abanderados en la pelea contra de las retenciones, con fundamentos bien claros y con un alto costo político, los gobernantes de las provincias del NOA, por su lado, también tienen argumentos de sobra para decirle basta a la Nación y hacer oír los justos reclamos del sector productivo.
Paralelismo
Haciendo un paralelo con la economía española, el Gobierno nacional lejos de presionar al sector con fuertes impuestos le otorga elevados subsidios para que puedan competir contra las naciones mucho más avanzadas en materia agropecuaria. Y lo que es más. Si durante algún año el campo se ve afectado por situaciones climáticas adversas como ocurrió este año en la costa mediterránea con las heladas, lejos de perjudicarlos con fuertes tasas el Estado les otorga subsidios a modo de compensaciones, que le permite al productor recuperar al menos su inversión y afrontar así la campaña que vendrá, con sus cuentas más o menos equilibradas.
En el país del "Nunca jamás", como podría llamarse en la actualidad a la Argentina, nunca jamás ocurrirá esto y sencillamente porque la necedad de los gobernantes no les permite ver el más allá, a pesar de que varios miembros de los gobiernos nacional y provincial fueron y son productores que conocen los padecimientos, por décadas, del campo argentino.
Pero está claro que el negocio de la política es mucho más rentable que cualquier emprendimiento productivo, que como todos conocen es un negocio de alto riesgo y de fuertes inversiones que sólo los hombres con vocación de campo pueden llevar adelante en forma competitiva.
La suerte en esta campaña está prácticamente echada para la mayoría de los productores agropecuarios en temas referidos a productividad, clima, enfermedades, cotizaciones, etc. No obstante, ahora le llegó el turno a las negociaciones sinceras y con los números sobre la mesa entre el sector privado y el estatal. Sólo en concepto de retenciones la SRT estimó que en 2005 habrá una transferencia de recursos del campo tucumano al estado Nacional por más de $ 70 millones. Lo malo de esto es que esos fondos nunca retornarán a la región en obras, ya que las tan publicitadas promesas de inversiones en rutas, en escuelas, en tendidos eléctricos, en ferrocarril, etc, para las zonas rurales tucumanas nunca se concretaron.
La situación se parece al cuento de nunca acabar, que tendrá que solucionarse cuanto antes sino terminaremos con un Estado líquido y rico y con unas economías regionales con productores endeudados y al borde de la quiebra.
Es hora que el gobierno provincial tome la posta y salga de una vez por todas en defensa del sector productivo tucumano con hechos y no con declamaciones, que además de no conducir a nada siempre tienen patas cortas, como las mentiras. De no haber avances en las actuales negociaciones, los próximos años podrían ser inciertos para cualquier acto productivo en el NOA.




















