18 Febrero 2005
La luz de alerta se prendió entre los productores de Tucumán. En el último informe del Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo) se revela que se detectó presencia de roya de la soj" en Santiago del Estero, que afectó las plantas "guachas".
Las observaciones del Senasa se realizaron en dos campos ubicados a 20 km al norte de Otumpa. Esta localidad se encuentra a unos 25 km de Quimilí y a poco más de 30 km de Tintina.
Los lotes están separados calle por medio. En el primer relevamiento, las plantas "guachas" se encontraban dentro del cultivo de algodón. El estado fenológico es R3. En la segunda observación, las plantas "guachas" se encontraban dentro de un cultivo comercial de soja y su estado fenológico también es R3. El informe de Sinavimo agrega que no se observaron pústulas en los cultivos comerciales de soja.
Consultado por LA GACETA Rural, Daniel Ploper, director de la Eeaoc, dijo que en Tucumán no se registraron problemas con la plaga, pero que se están tomando todas las precauciones, entre ellas la aplicación de funguicidas y monitoreos permanentes.
Peligra la actividad sojera en Tucumán
"Los productores de granos de Tucumán estamos sumamente preocupados por el presente de la actividad y su evolución en el tiempo. Una de las preguntas que nos hacemos a diario es si ¿es posible de que el Estado siempre gane a pesar de que el productor pueda perder dinero?". Con estas palabras comenzó a desarrollarse el diálogo entre Sebastián Robles Terán, responsable del área granos de la Sociedad Rural de Tucumán, y LA GACETA Rural. "De no mediar mayores cambios, esta situación por la que atravesamos los productores de soja nos llevará a pensar que este cultivo, en los próximos años, será marginal para su producción en la provincia", afirmó.
Tucumán fue una de las primeras provincias argentinas en donde comenzó a cultivarse la soja en forma comercial y donde además se llevó adelante la primera reunión nacional sobre el cultivo.
"Hay otros cultivos, como el maíz, en donde por vivir situaciones similares como los que hoy vivimos con la soja, el productor solamente lo considera para tenerlo en cuenta en planteos de rotación y de conservación del ecosistema, pero en el día a día no es un cultivo rentable", sostuvo el dirigente ruralista.
Robles Terán recordó que plantearon a los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Productivo de la provincia que los costos de producción, en la presente campaña, aumentaron en forma considerable respecto de la anterior. "Es así, que el costo de los fertilizantes aumentó un 29%, el de los los herbicidas un 26%, y a esto hay que sumarle la incorporación de gastos en funguicidas -para el manejo preventivo de la roya de la soja-, por lo que los números fueron más altos", señaló.
"A su vez, por razones climáticas, en vastas áreas de Tucumán el rendimiento final del cultivo está seriamente comprometido por la escasez de precipitaciones y, si bien es cierto que el precio internacional de la soja hoy está en buenos niveles (U$S 198/t), también es cierto que al esperarse menores rendimientos por hectárea -más las retenciones que se aplican sobre el grano-, hacen que la ecuación económica no cierre por ningún lado", afirmó Robles Terán.
Sin rentabilidad
"Si tenemos que analizar fríamente los números de la presente campaña, podemos aseverar que para la soja el margen bruto para el productor será de U$S 33/ha (considerando una base de 2.000 kg/ha de rendimiento) frente a los U$S 74/ha que percibe el Estado, sólo en concepto de retenciones", apuntó. Si al valor en manos del productor se le aplican otros impuestos como Ingresos Brutos, Rentas, Sellos, Cheque, etc, se verifica cómo continúan transfiriendose fondos al Estado -en detrimento de los beneficios del productor-, valores que hoy son totalmente injustificados, aseveró.
El analista dijo que la Estación Experimental de Tucumán (EEAOC), en los últimos años, publicó que el promedio cosechado con la soja fue de 1,9 t/ha.
Si no tomamos este valor, sino 2 t/ha de rendimiento promedio, con un precio pizarra de U$S 140/t y se le descuentan los gastos de flete (corto y largo) de U$S 22/t, se obtiene un ingreso de U$S 118/t o de U$S 236/ha. Estos U$S 236/ha sufrirán, además, un descuento de U$S 38/ha por gastos de administración y de U$S 164/ha por gastos directos de cultivo (semilla, agroquímicos, labores y cosecha), lo que daría un margen bruto total de U$S 33,88/ha. "Este valor nos lleva a concluir que el 'rendimiento de indiferencia', bajo estas circunstancias, será de 1,713 t/ha para el dueño del campo y de 1,85 t/ha si el productor debe tomar un arriendo para poder producir", resaltó.
Los productores insisten que se revean las retenciones agrícolas
Sebastián Robles Terán planteó retomar el análisis del "rendimiento de indiferencia" que deben conseguir los productores sojeros de Tucumán a partir de sus explotaciones agropecuarias.
Un margen bruto total de U$S 33,88/ha los lleva a determinar que el "rendimiento de indiferencia" -bajo estas circunstancias- será de 1,713 t/ha para quien sea dueño del campo y de 1,85 t/ha si el productor debe considerar un arriendo para poder producir.
"Analizando fríamente estos números que son reales, nos lleva a hacer un planteo firme a los funcionarios del Estado pidiéndoles que se revean -cuanto antes- las retenciones que aplican sobre el agro, por lo menos en la región NOA, ya que los rendimientos obtenidos no son iguales a los de la Pampa Húmeda", advirtió.
"Además, el costo del flete es muy superior al que sufren los productores de la zona núcleo del país", agregó.
Si asumimos que en la provincia habrá este año unas 370.000 hectáreas con soja y tomamos un rendimiento promedio de 1,8 t/ha, con una retención (en base a los actuales precios) de U$S 37/t, el Estado nacional retendría al campo tucumano -sólo en concepto de retenciones- la suma de $ 72 millones.
¿Qué hacemos?
"Se trata de un valor que consideramos muy alto, ante la magra rentabilidad que llega al bolsillo del productor", remarcó.
A modo de conclusión, el dirigente agropecuario tucumano planteó el siguiente interrogante: ¿Qué queremos hacer con el agro en Tucumán? ¿Dejaremos que las actividades sojera y cerealera se mueran para luego resucitarlas?.
Las observaciones del Senasa se realizaron en dos campos ubicados a 20 km al norte de Otumpa. Esta localidad se encuentra a unos 25 km de Quimilí y a poco más de 30 km de Tintina.
Los lotes están separados calle por medio. En el primer relevamiento, las plantas "guachas" se encontraban dentro del cultivo de algodón. El estado fenológico es R3. En la segunda observación, las plantas "guachas" se encontraban dentro de un cultivo comercial de soja y su estado fenológico también es R3. El informe de Sinavimo agrega que no se observaron pústulas en los cultivos comerciales de soja.
Consultado por LA GACETA Rural, Daniel Ploper, director de la Eeaoc, dijo que en Tucumán no se registraron problemas con la plaga, pero que se están tomando todas las precauciones, entre ellas la aplicación de funguicidas y monitoreos permanentes.
"Los productores de granos de Tucumán estamos sumamente preocupados por el presente de la actividad y su evolución en el tiempo. Una de las preguntas que nos hacemos a diario es si ¿es posible de que el Estado siempre gane a pesar de que el productor pueda perder dinero?". Con estas palabras comenzó a desarrollarse el diálogo entre Sebastián Robles Terán, responsable del área granos de la Sociedad Rural de Tucumán, y LA GACETA Rural. "De no mediar mayores cambios, esta situación por la que atravesamos los productores de soja nos llevará a pensar que este cultivo, en los próximos años, será marginal para su producción en la provincia", afirmó.
Tucumán fue una de las primeras provincias argentinas en donde comenzó a cultivarse la soja en forma comercial y donde además se llevó adelante la primera reunión nacional sobre el cultivo.
"Hay otros cultivos, como el maíz, en donde por vivir situaciones similares como los que hoy vivimos con la soja, el productor solamente lo considera para tenerlo en cuenta en planteos de rotación y de conservación del ecosistema, pero en el día a día no es un cultivo rentable", sostuvo el dirigente ruralista.
Robles Terán recordó que plantearon a los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Productivo de la provincia que los costos de producción, en la presente campaña, aumentaron en forma considerable respecto de la anterior. "Es así, que el costo de los fertilizantes aumentó un 29%, el de los los herbicidas un 26%, y a esto hay que sumarle la incorporación de gastos en funguicidas -para el manejo preventivo de la roya de la soja-, por lo que los números fueron más altos", señaló.
"A su vez, por razones climáticas, en vastas áreas de Tucumán el rendimiento final del cultivo está seriamente comprometido por la escasez de precipitaciones y, si bien es cierto que el precio internacional de la soja hoy está en buenos niveles (U$S 198/t), también es cierto que al esperarse menores rendimientos por hectárea -más las retenciones que se aplican sobre el grano-, hacen que la ecuación económica no cierre por ningún lado", afirmó Robles Terán.
Sin rentabilidad
"Si tenemos que analizar fríamente los números de la presente campaña, podemos aseverar que para la soja el margen bruto para el productor será de U$S 33/ha (considerando una base de 2.000 kg/ha de rendimiento) frente a los U$S 74/ha que percibe el Estado, sólo en concepto de retenciones", apuntó. Si al valor en manos del productor se le aplican otros impuestos como Ingresos Brutos, Rentas, Sellos, Cheque, etc, se verifica cómo continúan transfiriendose fondos al Estado -en detrimento de los beneficios del productor-, valores que hoy son totalmente injustificados, aseveró.
El analista dijo que la Estación Experimental de Tucumán (EEAOC), en los últimos años, publicó que el promedio cosechado con la soja fue de 1,9 t/ha.
Si no tomamos este valor, sino 2 t/ha de rendimiento promedio, con un precio pizarra de U$S 140/t y se le descuentan los gastos de flete (corto y largo) de U$S 22/t, se obtiene un ingreso de U$S 118/t o de U$S 236/ha. Estos U$S 236/ha sufrirán, además, un descuento de U$S 38/ha por gastos de administración y de U$S 164/ha por gastos directos de cultivo (semilla, agroquímicos, labores y cosecha), lo que daría un margen bruto total de U$S 33,88/ha. "Este valor nos lleva a concluir que el 'rendimiento de indiferencia', bajo estas circunstancias, será de 1,713 t/ha para el dueño del campo y de 1,85 t/ha si el productor debe tomar un arriendo para poder producir", resaltó.
Los productores insisten que se revean las retenciones agrícolas
Sebastián Robles Terán planteó retomar el análisis del "rendimiento de indiferencia" que deben conseguir los productores sojeros de Tucumán a partir de sus explotaciones agropecuarias.
Un margen bruto total de U$S 33,88/ha los lleva a determinar que el "rendimiento de indiferencia" -bajo estas circunstancias- será de 1,713 t/ha para quien sea dueño del campo y de 1,85 t/ha si el productor debe considerar un arriendo para poder producir.
"Analizando fríamente estos números que son reales, nos lleva a hacer un planteo firme a los funcionarios del Estado pidiéndoles que se revean -cuanto antes- las retenciones que aplican sobre el agro, por lo menos en la región NOA, ya que los rendimientos obtenidos no son iguales a los de la Pampa Húmeda", advirtió.
"Además, el costo del flete es muy superior al que sufren los productores de la zona núcleo del país", agregó.
Si asumimos que en la provincia habrá este año unas 370.000 hectáreas con soja y tomamos un rendimiento promedio de 1,8 t/ha, con una retención (en base a los actuales precios) de U$S 37/t, el Estado nacional retendría al campo tucumano -sólo en concepto de retenciones- la suma de $ 72 millones.
¿Qué hacemos?
"Se trata de un valor que consideramos muy alto, ante la magra rentabilidad que llega al bolsillo del productor", remarcó.
A modo de conclusión, el dirigente agropecuario tucumano planteó el siguiente interrogante: ¿Qué queremos hacer con el agro en Tucumán? ¿Dejaremos que las actividades sojera y cerealera se mueran para luego resucitarlas?.




















