04 Marzo 2005
UN PLAN ESTRATEGICOSi no se regula la oferta, el futuro del sector seguirá siendo incierto para la fruta fresca y para la industria. Eurep Gap.
Tucumán es considerada en el ambiente citrícola nacional como la "capital de limón". Su nombre obedece a que, una vez más, este agrio se convirtió en la fruta fresca más exportada por el país durante todo el 2004. Superándose la cifra de los 280.000 pallets exportados al mundo, de los cuales más del 90 % salieron de nuestra provincia.
A pesar de la severa sequía sufrida por las plantaciones locales durante la campaña pasada, hubo suficiente cantidad de frutos frescos, no tan sólo para satisfacer la demanda de los principales mercados del mundo, sino también para saturarlos y cosechar un fuerte sabor amargo en la etapa final de la campaña, con precios de venta de quebranto.
Y esto que parecería ser una virtud, se convirtió -en los últimos años- en un gran defecto del sector exportador en su conjunto. Es que simplemente, ante una sobreoferta de fruta fresca, los precios reaccionaron a la baja (como era de esperar) y la ecuación exportadora resultó para muchos con un balance negativo y con un justo sabor amargo digno del fruto que se comercializó.
A pesar de los graves problemas vividos a diario durante el año 2004, por el desorden propio de nuestra actividad, nadie puede discutir que el sector limonero se caracterizó en los últimos años por su modernidad, su gran actitud competitiva y su permanente innovación.
No obstante esto, no alcanzó, y es preciso que -de ahora en más- se proceda a elaborar entre todos los factores que componen esta actividad un "Plan Estratégico" que defina cuál será la renta que deberá percibir el sector para que continúe siendo competitivo a futuro. Si analizamos a la actividad limonera desde el punto de vista netamente productivo, está claro que las cosas se están haciendo bien. Prueba de ello es la elevada productividad que tienen los campos tucumanos, difícilmente superados por las producciones de otras latitudes.
Buena calidad
La excelente calidad de la fruta que se espera para la presente campaña y la gran cantidad de campos que fueron certificados el último año con la normativa internacional EUREPGAP, dan muestra de ello.
La cantidad de unidades certificadas nos ubica, como región productora, en el principal paño limonero que cumple con las exigencias de la Unión Europea, lo que es una gran virtud, y hay que reconocer el esfuerzo del sector.
Está claro que lo que no signifique seguridad alimentaria y no esté unido a la calidad, no tiene futuro, y esto los productores lo conocen más que nadie.
Por lo tanto, el que esté empeñado en producir por producir y no lo haga mediante normas que están determinadas por la producción controlada o integrada, con certificación de calidad de nuestros productos, evidentemente no tiene ningún futuro.
Además, estaría molestando a otros productores que podrían estar en el canal exportador con un producto adecuado. Este es, precisamente, uno de los grandes retos que el sector deberá seguir predicando, pero no el único.
Comercialización
El otro gran desafío para el sector pasa por la faz netamente comercial y, en la medida que no se regule la oferta en cantidad y en calidad, el futuro del sector limonero seguirá siendo incierto.
Y esto corresponde tanto a la fruta que se destina a los mercados en fresco, como la que irá dirigida finalmente a la industria para la obtención de derivados del limón.
La regulación de la oferta es el gran desafío que tenemos todos por delante y si no comprendemos esto, difícilmente podamos seguir creciendo como una actividad económica viable.
Tucumán es considerada en el ambiente citrícola nacional como la "capital de limón". Su nombre obedece a que, una vez más, este agrio se convirtió en la fruta fresca más exportada por el país durante todo el 2004. Superándose la cifra de los 280.000 pallets exportados al mundo, de los cuales más del 90 % salieron de nuestra provincia.
A pesar de la severa sequía sufrida por las plantaciones locales durante la campaña pasada, hubo suficiente cantidad de frutos frescos, no tan sólo para satisfacer la demanda de los principales mercados del mundo, sino también para saturarlos y cosechar un fuerte sabor amargo en la etapa final de la campaña, con precios de venta de quebranto.
Y esto que parecería ser una virtud, se convirtió -en los últimos años- en un gran defecto del sector exportador en su conjunto. Es que simplemente, ante una sobreoferta de fruta fresca, los precios reaccionaron a la baja (como era de esperar) y la ecuación exportadora resultó para muchos con un balance negativo y con un justo sabor amargo digno del fruto que se comercializó.
A pesar de los graves problemas vividos a diario durante el año 2004, por el desorden propio de nuestra actividad, nadie puede discutir que el sector limonero se caracterizó en los últimos años por su modernidad, su gran actitud competitiva y su permanente innovación.
No obstante esto, no alcanzó, y es preciso que -de ahora en más- se proceda a elaborar entre todos los factores que componen esta actividad un "Plan Estratégico" que defina cuál será la renta que deberá percibir el sector para que continúe siendo competitivo a futuro. Si analizamos a la actividad limonera desde el punto de vista netamente productivo, está claro que las cosas se están haciendo bien. Prueba de ello es la elevada productividad que tienen los campos tucumanos, difícilmente superados por las producciones de otras latitudes.
Buena calidad
La excelente calidad de la fruta que se espera para la presente campaña y la gran cantidad de campos que fueron certificados el último año con la normativa internacional EUREPGAP, dan muestra de ello.
La cantidad de unidades certificadas nos ubica, como región productora, en el principal paño limonero que cumple con las exigencias de la Unión Europea, lo que es una gran virtud, y hay que reconocer el esfuerzo del sector.
Está claro que lo que no signifique seguridad alimentaria y no esté unido a la calidad, no tiene futuro, y esto los productores lo conocen más que nadie.
Por lo tanto, el que esté empeñado en producir por producir y no lo haga mediante normas que están determinadas por la producción controlada o integrada, con certificación de calidad de nuestros productos, evidentemente no tiene ningún futuro.
Además, estaría molestando a otros productores que podrían estar en el canal exportador con un producto adecuado. Este es, precisamente, uno de los grandes retos que el sector deberá seguir predicando, pero no el único.
Comercialización
El otro gran desafío para el sector pasa por la faz netamente comercial y, en la medida que no se regule la oferta en cantidad y en calidad, el futuro del sector limonero seguirá siendo incierto.
Y esto corresponde tanto a la fruta que se destina a los mercados en fresco, como la que irá dirigida finalmente a la industria para la obtención de derivados del limón.
La regulación de la oferta es el gran desafío que tenemos todos por delante y si no comprendemos esto, difícilmente podamos seguir creciendo como una actividad económica viable.




















