Defienden un proyecto de inversión en tierras salteñas

Un empresario tucumano habló de controversia con un grupo ecologista.

04 Marzo 2005
"Los pobladores de la localidad salteña de General Pizarro y los adquirentes de tierras de ese lugar a través de una licitación pública nos encontramos en una controversia con una organización ecologista. Esas tierras se adquirieron dentro del marco legal, con gran respeto a la ley, y hoy públicamente nos difaman", señaló a LA GACETA Rural el doctor Manuel Courel.
Explicó que en esta zona de Salta existen tres pueblos de orígenes similares: Lajitas, Apolinario Saravia y General Pizarro. Los dos primeros tuvieron la suerte que los campos aledaños pasaran a manos privadas años atrás, mientras que General Pizarro no se explotó.
Hace 40 años los tres pueblos eran similares en características y en población, pero Lajitas se transformó en una verdadera ciudad, con importantes producciones agropecuarias y más de 10.000 habitantes, al igual que Apolinario Saravia.
"Hacia el norte se encuentra General Pizarro, con 800 habitantes y 32 ciudadanos de la etnia wichi. Está ubicado entre propiedades fiscales que nunca fueron atendidas, y carece de otras fuentes de trabajo. La municipalidad o el gobierno provincial aportan planes sociales, para paliar la falta de actividad económica", apuntó Courel.
Esta zona fue una reserva natural, pero luego de un estudio de la Universidad de Salta se resolvió desafectarlo como tal. De manera que los predios volvieron a la condición de lotes fiscales. "No es extraño que la depredación en esa localidad haya sido total. Allí había tres aserraderos que terminaron con todo el monte útil. La fauna silvestre hoy no existe, ya que los lugareños hacían caza furtiva con armas de fuego. En consecuencia y con buen tino, ya que no había naturaleza para preservar y que convenía ayudar a que allí creciera algo, el gobierno resolvió vender esos lotes fiscales", remarcó el empresario tucumano.

Programa en marcha
"Los compradores en la licitación tienen proyectos que sólo llevarán beneficios a General Pizarro. Habrá trabajo para la gente, el medio ambiente mejorará con los cuidados -se dejarán reservas de monte en por lo menos un 30% de las tierras- y se quemarán los desechos de desmonte utilizando la madera en la confección de pallets y bins para exportación de fruta fresca, con el control del SENASA", indicó Courel.
Agregó que una planificación racional y cuidadosa del uso del suelo permitirá que parte de la superficie, con el debido riego, sea aprovechada para el cultivo de citrus (naranja). Otros sectores serán trabajados en base a un plan de producción de granos en rotación, con labranza cero, que conservará e incrementará la capacidad orgánica de la tierra.
"Las plantaciones de citrus estarán apoyadas con la creación de un vivero, controlado por el INASE, para producir plantas propias. Se construirá también una importante batería de silos y el proyecto también preve la construcción de una estación de servicio y de un buen hotel. Estos progresos justificarán la reapertura del ramal del ferrocarril Belgrano", precisó Courel.
"La actividad económica que se generará requerirá en el corto plazo la creación de 400 puestos de trabajo. Eso significa que General Pizarro tendrá ocupación plena, el pueblo crecerá, sus habitantes progresarán y tendrán una mejor calidad de vida", dijo.
"El desarrollo de la frontera agropecuaria es vital para el NOA. Es el desafío de todos los norteños contra toda política mezquina e intereses económicos nacionales e internacionales que se esconden en organizaciones y/o organismos no gubernamentales. Sin desarrollo no hay riqueza y sin riqueza hay sólo pobreza. Si los proyectos no se concretan por circunstancias ajenas a nosotros, anticipo mi sentir por los pobladores de Pizarro y por todo el NOA", concluyó Courel.

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