Se debe apoyar a los pequeños productores

Por Gustavo Frías Silva.

18 Marzo 2005
El campo tucumano parece avanzar con fuerza en sus principales actividades productivas, pero la realidad del sector minifundista es, en algunos casos, angustiante


Durante estos días tuve la oportunidad de recorrer la provincia en su pequeña extensión territorial, que tiene como característica una extensa diversidad de climas y regiones agroecológicas diferentes.
El territorio muestra dentro del ámbito agroganadero productivo diferentes matices, muy contrastantes, que se deben destacar. Se puede verificar por la recorrida en diferentes rutas alternativas productivas lo destacado que realizó la mano del hombre, con la incorporación de tecnología de punta.
Se observan cañaverales en buenas condiciones que se destacan por el correcto manejo del cultivo, por la incorporación de nuevas tecnologías de producción y, por ende, la incorporación a su ciclo productivo de todo lo necesario en inversiones que generan cañaverales de alto rendimiento. Los resultados podrán verse cuando el producto llegue a los ingenios y comience el proceso fabril azucarero.
La actividad citrícola presenta aspectos muy parecidos y hoy pueden observarse plantas con buena cantidad de frutas que esperan ser cosechadas en la próxima campaña, las que serán destinadas a la exportación de fruto fresco y para las industrias para la obtención de jugos, de aceite esencial y de cáscara deshidratada.
El sector sojero comenzó la trilla en lotes que, de acuerdo con su ubicación y a la disponibilidad de agua, tienen distinto resultado en la cosecha. Igualmente, el sector de granos muestra que es una actividad que se encuentra en constante cambio por la incorporación de tecnología de punta que permite mejorar día a día los rendimientos.
Todo lo descripto hasta aquí refleja el estado de una provincia que trabaja fuertemente en el campo. Pero esta es una realidad a medias. El sector tiene problemas que complican su desarrollo, como la superproducción; los precios internacionales; el destino al mercado interno; los costos de producción; la presión del Estado con las retenciones y los impuestos distorsivos.

Minifundios
Respecto de los pequeños productores y minifundistas de Tucumán -son muchos y se encuentras concentrados en distintos puntos de la provincia-, atraviesan una situación angustiante.
Estos productores tienen numerosos problemas de difícil solución, por eso pueden observarse parcelas abandonadas o con cultivos o con producciones sin terminar.
Por su lado, los pequeños productores hortícolas no se quedan atrás en cuanto a las dificultades. Lo poco que producen con un enorme esfuerzo no es recompensado como corresponde, ya que el destino de sus producciones es el mercado interno de fresco, que tiene fluctuaciones de precios muy bruscas que generalmente tienden a la baja, y esto no les permite siquiera cubrir los costos de producción. También los pequeños productores de leche del valle de Trancas muestran una situación similar. La reducida producción no puede ser destinado a un mercado industrial, ya que no poseen equipamiento que les permita entregar leche enfriada a los industriales o incorporarse al programa Copa de Leche.
Es cierto que en estas zonas se esta trabajando en proyectos para incorporar tecnología en los sistemas de riego y de conducción de agua de riego y, a la vez, en la ejecución de proyectos de acompañamiento con asistencia técnica y comercial para la producción. Pero esto, planteado así, no alcanza. Es necesario que los productores puedan acceder a un financiamiento acorde a su escala para acompañar los cambios que generarían estos proyectos. Portones afuera podemos tener una infraestructura óptima, pero tranqueras adentro los productores deben disponer de las herramientas necesarias para su desarrollo.
Todos los pequeños productores mencionados necesitan en forma urgente los medios para incorporarse al sistema productivo y no desaparecer; y estamos a tiempo para lograrlo.

Tamaño texto
Comentarios