09 Septiembre 2005
Las heladas tempranas y las tardías son las que, por lo general, suelen provocar mayores daños en los árboles cítricos, que son intensivos cuando las temperaturas por debajo de 0ºC suelen durar varias horas.
En la actual campaña agrícola, prácticamente no se registraron heladas en la provincia de Tucumán y, menos aún, en el área citrícola que es la que está más protegida en el territorio provincial contra los efectos de las bajas temperaturas.
Fueron las heladas ocurridas la semana pasada, las que afectaron en diferentes grados a varios cultivos en la provincia. Tal es el caso concreto del trigo que estaba espigando, el del arándano (frutos pequeños) o de algunos cañaverales (brotes guías) ubicados en diferentes zonas.
Pero en lo que respecta a la actividad citrícola, las bajas temperaturas no afectaron ni a la parte vegetativa ni a los frutos de los limoneros. Es que la campaña exportadora del limón ya está prácticamente finalizada en la provincia -y queda muy poca fruta en las plantaciones-.
Los frutos amarillos que todavía cuelgan de los árboles tendrán por destino final la industria, mientras que los más verdes deberán madurar todavía para poder ser consumidos durante el próximo verano en el mercado interno argentino.
Pero en ninguno de los casos señalados las bajas temperaturas ocurridas en la provincia afectaron a estos frutos.
"Tucumán es una provincia que está bien dotada de lluvias durante el verano y posee una buena nubosidad durante el otoño y el invierno, que es cuando suelen ocurrir las heladas. Cuando hay mayor nubosidad el riesgo de ocurrencia de heladas es menor, aunque en la región se registra periódicamente cada 4 ó 5 años alguna helada importante", explicó el ingeniero y docente universitario Jorge Palacios, autor del libro "Citricultura".
Por su origen subtropical, los frutos cítricos son muy sensibles a las heladas. Con -2ºC (dos grados bajo cero) se pueden dañar las flores y los brotes muy tiernos; con -3ºC el follaje sufre quemaduras importantes y, con -9ºC se causan daños en los tejidos leñosos. Esto es lo que ocurrió precisamente en España los primeros días de 2005. Sin embargo, el cultivo de los cítricos presentan un vigor muy importante que les permite recuperarse en forma asombrosa, cuando las condiciones climáticas vuelven a ser benignas para el cultivo.
En la actual campaña agrícola, prácticamente no se registraron heladas en la provincia de Tucumán y, menos aún, en el área citrícola que es la que está más protegida en el territorio provincial contra los efectos de las bajas temperaturas.
Fueron las heladas ocurridas la semana pasada, las que afectaron en diferentes grados a varios cultivos en la provincia. Tal es el caso concreto del trigo que estaba espigando, el del arándano (frutos pequeños) o de algunos cañaverales (brotes guías) ubicados en diferentes zonas.
Pero en lo que respecta a la actividad citrícola, las bajas temperaturas no afectaron ni a la parte vegetativa ni a los frutos de los limoneros. Es que la campaña exportadora del limón ya está prácticamente finalizada en la provincia -y queda muy poca fruta en las plantaciones-.
Los frutos amarillos que todavía cuelgan de los árboles tendrán por destino final la industria, mientras que los más verdes deberán madurar todavía para poder ser consumidos durante el próximo verano en el mercado interno argentino.
Pero en ninguno de los casos señalados las bajas temperaturas ocurridas en la provincia afectaron a estos frutos.
"Tucumán es una provincia que está bien dotada de lluvias durante el verano y posee una buena nubosidad durante el otoño y el invierno, que es cuando suelen ocurrir las heladas. Cuando hay mayor nubosidad el riesgo de ocurrencia de heladas es menor, aunque en la región se registra periódicamente cada 4 ó 5 años alguna helada importante", explicó el ingeniero y docente universitario Jorge Palacios, autor del libro "Citricultura".
Por su origen subtropical, los frutos cítricos son muy sensibles a las heladas. Con -2ºC (dos grados bajo cero) se pueden dañar las flores y los brotes muy tiernos; con -3ºC el follaje sufre quemaduras importantes y, con -9ºC se causan daños en los tejidos leñosos. Esto es lo que ocurrió precisamente en España los primeros días de 2005. Sin embargo, el cultivo de los cítricos presentan un vigor muy importante que les permite recuperarse en forma asombrosa, cuando las condiciones climáticas vuelven a ser benignas para el cultivo.




















