Deben respetarse las barreras fitosanitarias

Panorama rural por Ernesto José Caram. Es necesaria la preservación de los controles sanitarios para proteger a la región del ingreso de enfermedades desde otras latitudes.

09 Septiembre 2005
Cuando se decidió instaurar las barreras fitosanitarias en el NOA, para prevenir el ingreso de enfermedades y plagas cuarentenarias, se buscaba preservar a esta región de la presencia de organismos nocivos que pudieran dañar las producciones de cítricos locales y cuya sola presencia provocarían el cierre inmediato de los principales mercados del mundo. Eso pasaba hace algunos años atrás, cuando el NOA era reconocido en el mundo como zona citrícola libre de cancrosis. El principal objetivo perseguido entonces por la Asociación Fitosanitaria del Noroeste Argentino (AFINOA), era impedir el ingreso de la bacteria (Xanthomona axonospodis), agente causal de la cancrosis, así también como el de otras plagas, que su sola presencia provocaría un cambio en el estatus fitosanitario regional.
Así y todo, la presencia de estas barreras, custodiadas por técnicos capacitados para ese fin, no pudieron contra la "viveza criolla" de algunos productores que introdujeron al NOA material vegetal de otras latitudes, en forma irregular, sin ningún control y con el sólo objetivo de traer nuevas variedades. Tras la introducción de material infectado comenzaron a aparecer en la región síntomas de la cancrosis que se expandieron por vastas regiones citrícolas del país y comenzaron a hipotecar el presente y el futuro de la actividad citrícola de la Argentina.
Esta situación que fue denunciada por el Senasa ante los organismos internacionales de sanidad vegetal, provocó el cierre inmediato de varios mercados consumidores y la obligación de formular nuevos protocolos fitosanitarios (muchos de ellos imposibles de cumplir), con los países productores de cítricos, que corrían el riesgo de ver afectada sus producciones por el ingreso de frutas enfermas de esta región.
Por haberse violado las barreras fitosanitarias, llevó a que hoy la citricultura de la región atraviese una fuerte crisis, fruto de la presencia de enfermedades que son consideradas cuarentenarias en varios países del mundo.
Esta experiencia que no tiene un remedio definitivo y sólo medidas de mitigación de riesgos, debería servir como ejemplo para no repetir errores del pasado y evitar el ingreso de otras enfermedades que pueden ser más dañinas para el agro local. Y nos referimos concretamente a la bacteria que produce la enfermedad del Huanglongbing (ex-greening).
Esa enfermedad que ya se encuentra en las principales zonas productoras de cítricos de Brasil desde hace un año, recientemente apareció en el estado de Florida en EEUU. Pero no fue detectada aún en la Argentina. Esta causa la muerte de los árboles adultos sin conocerse métodos de control curativos para esa bacteria.
Los que saben de la actividad citrícola esperan un pronto desembarco del greening en los campos de cítricos del NEA, por sus cercanías con Brasil. Todas las variedades de cítricos son afectadas por esta enfermedad, que es trasmitida por material de propagación (yemas) y por insectos vectores como Diaphorina citri (presente en el país).
Esta situación llevó a que el Senasa haya declarado el alerta sanitario en el NEA para que los productores tomen todas las medidas necesarias y eviten así el ingreso de esta bacteria al país.
El organismo oficial pidió que se denuncie la presencia de síntomas, en forma inmediata, al Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo (Sinavimo). Para Ello se puso a disposición de los productores una dirección de correo electrónico, donde se puede solicitar mayor información sobre la enfermedad (grening@sinavimo.gov.ar) y denunciar su presencia.
La mala experiencia vivida con la cancrosis años atrás debe servir de ejemplo para que de una vez por todas los productores agropecuarios -en general- y los citricultores -en particular- sepan respetar los controles fitosanitarios exigidos por los organismos oficiales, ya que sólo de esta manera se evitará que las producciones de esta región queden hipotecadas de por vida. El productor tiene la última palabra.

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