La fertilización nitrogenada en caña de azúcar es clave para la futura cosecha

Tareas culturales. El elevado costo del agroquímico obliga a realizar un uso oportuno y efectivo para lograr su máximo aprovechamiento.

EFECTIVAS. Los especialistas recomiendan la aplicación del fertilizante entre la segunda quincena de octubre y la primera de noviembre. EFECTIVAS. Los especialistas recomiendan la aplicación del fertilizante entre la segunda quincena de octubre y la primera de noviembre.
09 Septiembre 2005
Por Eduardo R. Romero, sección Caña de Azucar-EEAOC

La fertilización nitrogenada constituye una práctica cultural de fundamental importancia para que los cañaverales alcancen altos rendimientos. Asimismo, su elevado costo exige realizar un uso oportuno y efectivo del fertilizante para lograr su máximo aprovechamiento. Una fertilización eficiente permitirá el establecimiento temprano y una distribución uniforme de los brotes, para reducir las fallas y asegurar la conformación de cañaverales con una elevada población de tallos a cosecha, que es el componente de máxima importancia en la definición del rendimiento.
En este sentido, la ejecución oportuna, con la dosis adecuada y una correcta aplicación del fertilizante, puede significar la diferencia entre sólo recuperar lo invertido o concretar un beneficio económico significativo.
El beneficio a obtener de la fertilización nitrogenada dependerá en gran medida de la fertilidad del suelo, del nivel productivo del lote, de la edad de la cepa y de las condiciones de drenaje. Sin embargo, la elección de la dosis adecuada, la aplicación en época y la utilización efectiva de todas las tecnologías disponibles -especialmente de la eficacia del control de malezas- permitirán optimizar su impacto económico.
La EEAOC determinó que la decisión de no fertilizar con nitrógeno las cañas socas puede significar una baja entre 15 y 35 toneladas de caña por hectárea del próximo ciclo, pérdidas que serán mayores en suelos de baja fertilidad y en las cepas más viejas.
La época de fertilización constituye un factor clave para optimizar el impacto de esta práctica. Las aplicaciones realizadas entre la segunda quincena de octubre y la primera de noviembre, son las de mayor efectividad. Establecidas las condiciones generales que favorecen las mejores respuestas a la fertilización nitrogenada, debe seleccionarse la dosis más adecuada para cada situación.
En este sentido, la EEAOC confeccionó una tabla de recomendación que, según la fertilidad del suelo, el nivel de producción esperado y las condiciones de drenaje, facilita la elección de la dosis a utilizar. Esto lo convierte en una herramienta útil de decisión para mejorar la eficiencia de la fertilización. La expectativa de producción de cada lote estará apoyada en el registro de las producciones logradas en años anteriores y en la edad del cañaveral. Las dosis a utilizar varían entre 1,5 a 4 kilogramos de urea por surco de 100 metros, que es el primer fertilizante usado en cañas plantas y en cañaverales de baja expectativa de producción, en suelos de fertilidad moderada a alta. En cambio, las mayores dosis se aplicarán en cañaverales de alta expectativa de producción y en suelos de baja a muy baja fertilidad. Este criterio de selección de dosis ofrece al productor cañero mejores posibilidades de obtener mayores beneficios por cada peso invertido en fertilizante. Evita una sobredosificación en sectores del campo de baja respuesta y una aplicación adecuada en cañaverales de alta respuesta.
Los fertilizantes nitrogenados líquidos representan hoy una alternativa de aplicación de nitrógeno, que en determinados ambientes edáficos pueden rendir como la urea, cuando se aplican directamente sobre la superficie del suelo (chorreado). De manera que, en las últimas campañas, creció su empleo, especialmente en explotaciones que, por su escala, permiten mejorar sustancialmente el rendimiento operativo de la aplicación, lo que lo constituye en una de las ventajas más importantes de esta alternativa.
Los efectos del fertilizante líquido sobre el crecimiento y la producción de caña fueron demostrados en muchas experiencias locales y verificados en las últimas campañas (ver infograma). En numerosas condiciones el fertilizante nitrogenado líquido presenta una efectividad similar a la de la urea. Sin embargo, en lotes con suelos mal preparados, con elevado volumen de rastrojo en superficie, texturas arenosas y suelos ligeramente alcalinos se pueden verificar problemas en la calidad de la aplicación, que pueden limitar su efectividad.
Para el caso del manejo de cañaverales con cobertura en superficie, se recomienda emplear equipos capaces de incorporar al suelo el fertilizante líquido, a los fines de evitar las pérdidas de nitrógeno que ocurrirían de quedar sobre la maloja.
Por otra parte, cabe señalar que en los últimos años la EEAOC detectó que algunos suelos cañeros presentan bajos contenidos de fósforo y determinó que, en esas situaciones, la fertilización fosfatada mejora significativamente los rendimientos culturales. Esta práctica resulta especialmente recomendable en las renovaciones y nuevas plantaciones, colocando el fertilizante en la base del surco y en dosis ajustadas según análisis de suelo.

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