Recomiendan eliminar la hojarasca para controlar la mancha negra en cítricos

Peter Timmer, de la Universidad de Florida, dice que usar cobre es lo mejor contra la cancrosis.

16 Septiembre 2005
Bajo el lema "Sanidad citrícola, eslabón clave en la cadena de valor" se desarrolló en el predio de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), la "Primera jornada citrícola Dupont" organizada en forma conjunta por la Asociación Tucumana del Citrus y la EEAOC.Del encuentro participaron especialistas extranjeros, entre ellos el doctor Tian Schutte (Citrus Research International de Sudáfrica), quien disertó sobre el control de la mancha negra en cítricos. El doctor Pete Timmer (Unversidad de Florida) habló del uso de fungicidas cúpricos en cítricos y la detección de Guignardia citricarpa (agente causal de la mancha negra en cítricos). Luego, el doctor Pedro Takao Yamamoto, de la Fundación de Defensa de la Citricultura de Brasil (Fundecitrus), desarrolló las experiencias de manejo en Brasil de la enfermedad bacteriana Greening.
Finalmente la investigadora de la EEAOC, Jaqueline Ramallo, presentó las evaluaciones del uso de productos químicos que esa institución lleva adelante para el control de la cancrosis de los cítricos. Más de 300 asistentes que llegaron de otras regiones productoras de cítricos del país colmaron el salón de la SRT, para interiorizarse sobre los últimos avances en materia fitosanitaria.
El doctor Timmer, en diálogo con LA GACETA Rural, al referirse al control de la mancha negra, dijo que es necesario que se baje el inóculo del patógeno usando cualquier técnica que elimine las hojas muertas que están debajo de los árboles, ya que es allí donde se conserva ese inóculo hasta producir el ataque cuando las condiciones son predisponentes.
El especialista explicó que, además de las prácticas culturales, son necesarias las aplicaciones planeadas de productos químicos para eliminar al patógeno. "En Florida utilizamos básicamente los productos cúpricos para controlar la Guignardia citricarpa, que es el agente causal de la mancha negra en los cítricos. Pero también usamos, con muy buenos resultados, las estrobilurinas y combinaciones de diferentes fungicidas", indicó.
"El uso de productos cúpricos tiene sus limitaciones, sobre todo con condiciones climáticas adversas", advirtió Timmer. Y agregó: "no debe utilizarse cobre cuando las temperaturas son elevadas y la humedad baja; causa una reacción de fitotoxicidad sobre el vegetal, inclusive sobre la fruta, que pierde su valor comercial".
"Cuando el clima es desfavorable utilizamos las estrobilurinas, con muy buenos efectos de control sobre mancha negra, alternaria, mancha grasienta, sarna e inclusive cancrosis. Contra la cancrosis, lo que mejor funciona es el cobre. Es el producto por excelencia para controlar esta bacteria", remarcó el profesional.
Aclaró que en Florida también usan el cobre en mezclas con otros productos como el maneb o el mancozeb. "El cobre tiene comprobada su eficacia en el control del cancro y es por eso que no se lo puede dejar de lado en un manejo responsable contra esta bacteria. No obstante, no hay que olvidar que el manejo químico necesita de un manejo cultural paralelo, como el uso de cortinas rompevientos; la desinfección de herramientas de cosecha y maquinarias utilizando productos amoniacales; el control de insectos dañinos, como el minador de la hoja que provocan daños en el material vegetal; entre otros", puntualizó Timmer.
Daño a campo: La guignardia se caracteriza por estar latente en las hojarascas antes de provocar el daño sobre el material vegetal y el daño se observa con mayor intensidad en la fruta que está más expuesta al sol. Ese daño se magnifica cuando la fruta comienza a cambiar el color, es decir a madurar y con altas temperaturas. Esa es una enfermedad que está extendida por la mayoría de las superficies cultivadas con cítricos del mundo y, si bien es cierto que muchas veces no se observan los síntomas de la enfermedad durante la cosecha, puede evolucionar luego de realizada esa tarea. Inclusive los daños no se ven el pácking y pueden aparecer durante el viaje de la fruta en las bodegas de los barcos o en destino. Esto hace que la enfermedad sea de difícil manejo. "Por eso el principal objetivo es tratar de eliminar el inóculo que está latente en el campo, en medio del material muerto o de las hojas caídas", concluyó el especialista.

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