La soja debe ganar competitividad

Los mercados emergentes se presentan con la mayor potencialidad al crecer su demanda de la oleaginosa y de sus productos derivados.

14 Octubre 2005
La soja forma parte de un mercado dinámico, en el que la demanda mundial está influenciada por la evolución de los ingresos, la población y los precios, con buenas perspectivas para las próximas décadas. En la actualidad los principales mercados para las harinas (y las carnes) son los países de la OCDE (la UE, Japón y otros del sudeste de Asia), pero los escenarios para las próximas décadas indican un mayor potencial y dinamismo de las economías emergentes (China, India, sudeste de Asia, Méjico), sostuvo durante su disertación en "Todo Soja 2005" el ingeniero Marcelo Regúnaga (ex secretario de Agricultura de la Nación). Los principales mercados para los aceites corresponden a países en desarrollo, cuyos consumos per cápita son relativamente bajos, por lo que tienen alto potencial de crecimiento.
En lo referente a los precios internacionales, los valores difieren de los precios internos por las distorsiones que generan las políticas agrícolas proteccionistas. Sin embargo, los granos y las harinas de soja son los productos agrícolas con menores distorsiones de acceso (aranceles) en los países industrializados. Algunos países en desarrollo importadores tienen aranceles altos, especialmente en aceites (India, China antes del ingreso a la OMC). La mayor parte de los países protege el procesamiento local con progresividad arancelaria.

Mercado global
"El acceso a los mercados estará condicionado por las estructuras comerciales locales de los distintos países y estará concentrado en corporaciones con alta competitividad", opinó Regúnaga. "Es un mercado muy competitivo en costos y tiene exigencias crecientes de calidad y de certificaciones (sanitarias, de origen, de procesos), además de exigir una segregación de OGM y no transgénicos", consideró.



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