14 Octubre 2005
El estrés hídrico es el principal limitante de los cultivos de secano en la Argentina y en el mundo, siendo la soja un cultivo mucho más susceptible al estrés hídrico que cualquier otro cereal, ya que la fijación simbiótica del nitrógeno que contribuye fundamentalmente al rendimiento, es muy sensible a dicho estrés, sostuvo para LA GACETA Rural, el doctor Luis Salado Navarro.
El uso de alta tecnología como la siembra directa y las rotaciones, aumentan los rendimientos porque disminuyen las pérdidas de agua por evaporación y escorrentía, y también incrementan la materia orgánica del suelo y, por ende, su capacidad de almacenaje de agua.
"La rotación es una herramienta que debe utilizar el productor para optimizar sus rendimientos", sostuvo el especialista. "En ensayos realizados en Tucumán, se llegó a la conclusión que -en promedio- los rendimientos de soja sobre barbecho fueron sólo de 100 kg/ha más que sobre trigo", dijo. "La soja sobre maíz tuvo en promedio de más de 500 kg/ha. de rendimiento que la barbechada, y esto fue consistente a través de los años", agregó Salado Navarro. La alternativa más rentable a través de los años fue soja-trigo, seguida por la rotación de tres años con maíz-soja-trigo-soja-trigo.
La adopción de la siembra directa y de la rotación redujo, significativamente, tanto la erosión eólica como la hídrica, causantes principales de la degradación de los suelos. "En la actualidad, tanto la conservación como la recuperación de los suelos fueron y siguen siendo términos asociados a la siembra directa", dijo.
En todos los casos planteados, la siembra directa implicó una menor tasa de pérdida de materia orgánica en los suelos, comparada con el laboreo convencional; además, permitió un mayor aprovechamiento del agua acumulada en el perfil del suelo.
El uso de alta tecnología como la siembra directa y las rotaciones, aumentan los rendimientos porque disminuyen las pérdidas de agua por evaporación y escorrentía, y también incrementan la materia orgánica del suelo y, por ende, su capacidad de almacenaje de agua.
"La rotación es una herramienta que debe utilizar el productor para optimizar sus rendimientos", sostuvo el especialista. "En ensayos realizados en Tucumán, se llegó a la conclusión que -en promedio- los rendimientos de soja sobre barbecho fueron sólo de 100 kg/ha más que sobre trigo", dijo. "La soja sobre maíz tuvo en promedio de más de 500 kg/ha. de rendimiento que la barbechada, y esto fue consistente a través de los años", agregó Salado Navarro. La alternativa más rentable a través de los años fue soja-trigo, seguida por la rotación de tres años con maíz-soja-trigo-soja-trigo.
La adopción de la siembra directa y de la rotación redujo, significativamente, tanto la erosión eólica como la hídrica, causantes principales de la degradación de los suelos. "En la actualidad, tanto la conservación como la recuperación de los suelos fueron y siguen siendo términos asociados a la siembra directa", dijo.
En todos los casos planteados, la siembra directa implicó una menor tasa de pérdida de materia orgánica en los suelos, comparada con el laboreo convencional; además, permitió un mayor aprovechamiento del agua acumulada en el perfil del suelo.
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