Una firma productora de naranjas recibió el premio a la trayectoria empresaria

Ecos de la Expo Tucumán 2005. Juan Padilla explicó los progresos de "El Carmen SA", en sus 50 años de vida. La venta de jugos cítricos surgió como una alternativa.

PERSEVERANCIA. Los años hicieron de “El Carmen” una empresa ejemplar en darle valor agregado a la producción de frutas frescas. LA GACETA  PERSEVERANCIA. Los años hicieron de “El Carmen” una empresa ejemplar en darle valor agregado a la producción de frutas frescas. LA GACETA
14 Octubre 2005
La Sociedad Rural de Tucumán premia anualmente, como es ya tradición, la trayectoria de quienes trabajan en el campo. Así, la entidad quiere reconocer al agricultor que con su trabajo y con su historia dejó la impronta del esfuerzo realizado en la tierra. Este año, en el cierre de la Expo Tucumán, el premio fue para Juan Padilla, quien hace medio siglo trabaja en su finca de Lules.
Allí se levanta "El Carmen SA", una empresa familiar que comenzó con el cultivo de naranjas. La expansión de la firma fue inevitables y hoy exporta frutos a Europa y sus jugos son saboreados en todo el país. Padilla vuelca en su empresa la experiencia adquirida como dirigente y como agricultor. Fue miembro del INTA, de la Estación Experimental Agrícola Obispo Colombres y de la Junta de Regantes de Lules. Hoy, junto con sus hijos, conduce "El Carmen" y hace seis años produce y comercializa los jugos Citric y Canamico. LA GACETA Rural lo visitó para conocer mayores detalles de su trabajo.

-¿Cómo hizo El Carmen para mantenerse tanto años?
-Como todos, padecimos las diferentes crisis por la que atravesó la actividad. Traté en todo momento de adaptar la empresa a los circunstancias y soportar los embates de la economía. Aprovechamos las épocas de bonanza para hacer inversiones e innovaciones. También buscamos financiar emprendimientos con capitales propios para evitar endeudamientos bancarios. Creo que es muy importante dar sólo los pasos que uno puede dar y no aquellos que luego perjudicarán el funcionamiento empresarial. Pero siempre adaptándose a los cambios que van ocurriendo.

-¿Producir naranjas para el mercado de fresco fue una apuesta muy fuerte?
-Ese mercado era, hace 20 años, muy fuerte y se vendía todo lo producido. Hoy, la situación cambió: hay mucha competencia del Norte y del Litoral, desde junio en adelante, con precios muy malos. Entonces, todos apuntamos al mercado internacional que tiene fuertes exigencias de calidad y altos costos de producción y de comercialización. Se suman otras exigencias: el control sobre las enfermedades cuarentenarias, para ingresar a esos mercados. Hoy tenemos todas las normas de calidad internacionales aprobadas en empaque, campo y cosecha (EUREGAP) y en la fábrica de jugos (HACCP).

-¿Cómo nació la idea de producir jugos?
-Por el excedente de fruta. Antes, no nos quedaba más remedio que tirar el sobrante o entregarlo a la industria a un precio muy bajo. Entonces, los jugos surgieron como una necesidad de incorporar valor agregado a la fruta que producimos. En el mercado había otros jugos como, Pindapoy, Tropicana, Dole, etc. Lo mismo pusimos en marcha la iniciativa y salimos con nuestro jugo recién exprimido y tuvimos éxito. Hoy, Citric tiene presencia en la mayoría de las provincias y estamos evaluando la venta a países vecinos, ya que la vida útil del producto es relativamente corta.

-¿Cómo producen jugo todo el año con una fruta estacional?
-Este fue un gran dilema a la hora de tomar la decisión de hacer la fábrica de jugos de fruta y no de concentrados. Realizamos un gran esfuerzo en el campo y en la fábrica. Construimos cámaras de frío para almacenar fruta, pero se comprobó que la mejor forma de conservar fresca a la fruta es en el árbol. Para ello se hicieron grandes inversiones en variedades extra tempranas a muy tardías, además de colocar todo el paquete tecnológico necesario para adelantar la maduración 20 o 30 días en variedades como Westin, Hamlin y Marsh Early. En variedades tardías como la Valencia se realizaron tratamientos para fijar el pedúnculo y tenerla más tiempo en la planta (desde diciembre hasta marzo) y con tratamientos estrictos para controlar la mosca de la fruta. Hacemos que el jugo de naranja se mantenga dentro de su cáscara de marzo a marzo, incluso en meses críticos como febrero y marzo. Las variedades tardías, como la Valencia, son fundamentales.
Finalmente, Padilla opinó sobre el futuro de la actividad: "las últimas crisis nos hicieron agudizar el ingenio para salir adelante, por eso tengo fe en que la actividad citrícola mejorará".
Adelantó que la próximo objetivo es instalar una planta de jugos en la localidad de Chajarí, en Entre Ríos, zona que es el núcleo de la producción de cítricos dulces en el país.


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