El complejo sojero argentino es uno de los más competitivos del mundo

Panorama rural por Ernesto José Caram. La campaña 2005/06 sería récord por el incremento de la superficie sembrada con soja y no tanto por los rendimientos. Fuerte erogación en fletes y en retenciones.

09 Junio 2006
El buen clima que atravesó el país, hasta los primeros días de esta semana, favoreció la cosecha de soja, que progresó hasta el 96,6% del total de superficie implantada, acumulando un volumen de recolección de unas 39,6 millones de toneladas y un rendimiento estabilizado en los 26,6 quintales por hectárea.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó que aún quedan en pie -en todo el ámbito nacional- unas 530.000 hectáreas, de las cuales el 93% se concentra en las provincias norteñas.
Si todo sigue como estaba previsto, este año la cosecha de la oleaginosa llegaría a los 40,75 millones de toneladas, a partir de una superficie sembrada de 15,62 millones de hectáreas. Esto convertiría a la cosecha de soja 2005/06 en la más elevada en la historia del cultivo del país. En esta campaña, la superficie cultivada también fue récord y no tanto de la productividad física unitaria esperada.
Sobre el total cosechado, el 80% se destina a la producción de harina para alimento animal y el 20% restante para obtener aceite. De allí que muchos especialistas consideran a la soja como una leguminosa y no tanto como una oleaginosa, ya que el mayor porcentaje de su destino final es la obtención de harina.
La mayoría de las empresas acopiadoras e industrializadoras se ubican en la zona núcleo-sojera y muchas de ellas a la vera del Río Paraná, donde se concentra el mayor polo industrial del mundo para procesar soja y para ser exportada a los principales mercados consumidores, entre ellos China y Europa.
Por otra parte, el complejo granario argentino, que tiene una producción estimada en 85 millones de toneladas, se convierte en un importante sector productor y exportador, destinándose solamente un volumen inferior a las 25 millones de t para el consumo doméstico.
Sobre el total producido en granos, 63 millones de t se transportan en camiones, 12 millones por ferrocarril y unas 600.000 por hidrovías hacia los principales centros de acopio y de industrialización de la materia prima.
Este sector es un gran motor de la economía nacional, que destina todos los años más de U$S 2.900 millones a fletes, sobre una base de transporte de 60 millones de toneladas.
Exportaciones: este año, se exportarían granos por valor de U$S 14.000 millones. Pero ese monto está muy concentrado en el agro, cuando en realidad gran parte queda en el camino, destinado a la motorización de la economía nacional. No hay duda que el sector granario argentino es el más importante del país en materia de generación de divisas y movimiento económico. Basta pensar que del total exportado y facturado, unos U$S 3.000 millones se gasta en transporte y otros U$S 3.500 millones van al Gobierno nacional , en concepto de retenciones.
Esta es una posición injusta que deben soportar los hombres de campo que, en materia de riesgo, son quienes más posiciones toman dentro de la economía nacional. Estos números marcan la importancia del agro en materia económica, así como la necesidad de ser tenido en cuenta como una herramienta indiscutible para el crecimiento del país y el fortalecimiento de su economía.

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