16 Junio 2006
Trigo: rumbo a las 200.000 hectáreas
La producción se realiza a secano, desde hace muchos años, con superficies y rendimientos muy aleatorios. Se lo considera un cultivo complementario de los de "verano", lo que permite tener un ingresos en los meses de noviembre-diciembre, para afrontar los gastos de esas siembras.
Además, implantar trigo también sirve como cobertura del suelo, para la siembra de soja o de otros cultivos por el sistema de Siembra Directa (SD), que se difunde y generaliza a partir de los 90, también en Tucumán y en Santiago del Estero. De todas maneras, los rendimientos mantienen sus vaivenes, fundamentalmente, por la deficiencia hídrica presente en todo o en parte del ciclo productivo. Desde 2001, la superficie se incrementó notablemente, hasta llegar a las 160.000 hectáreas en los últimos años. Los especialistas locales proyectan para la campaña 2006, que la superficie implantada rondará las 200.000 hectáreas.
La falta de lluvias condiciona la calidad y la producción de trigo
Los campos al noreste de la provincia son una zona referente en cuanto a cómo se trabaja con el trigo, porque el registro de lluvias insuficientes constituye un parámetro importante para medir los niveles de producción y de calidad de los granos.
“Sembramos unas 20.000 hectáreas, que coincide con nuestra intención original. Implantamos trigos de calidad pero, como todos los años, el perfil de humedad de los suelos no fue el óptimo. De todas maneras, estamos conformes y prevemos buenos resultados, a pesar que estamos en el Norte argentino donde los rindes son bajos por la falta de lluvias”, reseñó José Antonio Martínez, presidente de la Cooperativa Unión y Progreso, de La Ramada, departamento Burruyacu, al noreste de Tucumán.
Tomando en cuenta que en la provincia se siembran anualmente unas 200.000 hectáreas con trigo, la sociedad de productores representa el 10%, aproximadamente, del área total sembrada en Tucumán.
“Buscamos trabajar con trigos de calidad, porque los molinos están pidiendo ese tipo de producción. Ya existen diferencias para producir harinas para fideos, pan y galletas”, señaló. “Pero a pesar que se demandan trigos de calidad, a los productores del Norte argentino no nos pagan un plus sobre el precio de mercado, como sí lo reciben los productores de la Pampa Húmeda”, reclamó Martínez.
Klein y Buck
El productor también reseñó, para LA GACETA, el tipo de variedades utilizadas en los campos de la Cooperativa, tomando en cuenta los problemas que existen en la zona por no contar con lluvias suficientes, tanto en volumen como en distribución.
“Nuestros productores implantaron las variedades que nos provee el mercado, como son las variedades Klein y Buck, las más características, que son las que más emplean los productores de trigo de la Pampa Húmeda”, indicó.
“También accedemos a los tipos de granos que suministran los centros de investigación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), como también empresas como Nidera y Relmo, que son líderes en el mercado”, consideró.
Enfermedades
El estado sanitario de los trigales en la Cooperativa Unión y Progreso en la campaña 2006 no es muy diferente de lo que viene presentándose en los períodos anteriores.
“Algunos productores realizaron re-siembras en sus campos”, destacó Martínez. “Otros, tuvieron que enfrentar el problema que provoca la deriva de productos químicos que son aplicados en campos linderos, un inconveniente que se presenta todos los años”, continuó”.
También hubo campos donde tuvieron que luchar contra el “pulgón de cuello”, que es una enfermedad típica en nuestra zona y en esta época del año.
“Como siempre, los productores estuvieron muy atentos para detectar a tiempo las plagas y poder tomar las medidas necesarios y para aplicar los insecticidas adecuados, de tal manera de minimizar su impacto negativo sobre las plantas y su posterior producción”, describió Martínez.
La “roya de trigo” es otra enfermedad que acecha pero que, según el presidente de la Cooperativa, puede aparecer más adelante en el tiempo.
“Usamos -en su prevención- variedades de trigos más resistentes a los contagios”, comentó. “Pero, año a año, estamos controlando qué sucede en cada campo y cambiando las variedades implantadas por otras que tengan una mayor resistencia a determinadas enfermedades”, explicó.
Fertilizar y rindes
La fertilización es un factor muy importante a la hora de proyectar el rendimiento de los trigales implantados.
“Los socios de la Cooperativa utilizan fertilizantes en las zonas que tienen el mayor potencial productivo”, aclaró. “Primero se aplica fósforo y, después, urea y algún otro fertilizante nitrogenado líquido”, puntualizó el productor.
“Esto nos permite obtener rendimientos promedio de entre 1.000 y 1.500 kilos por hectárea”, dijo. “Pero tenemos campos donde se obtienen hasta 2.000 kilos de trigo”, resaltó.
El fundador de la colonización agraria
El trigo fue el cultivo fundador de la colonización agrícola de la región pampeana, por lo que su historia en el país es paralela a la de la agricultura argentina. La expansión del cultivo se inició en 1870, cuando las colonias agrícolas comenzaron a extenderse por las provincias de Santa Fe, Córdoba, La Pampa y Entre Ríos. La exportación de gran parte de la producción convirtió a la Argentina en “el granero del mundo” y contribuyó a ubicar al país en un lugar destacado en el mundo.
En el último decenio, la superficie total sembrada osciló entre 4,9 y 7,3 millones de hectáreas, ocupando principalmente las provincias de Buenos Aires (más del 50% del trigo producido) y Santa Fe. El rendimiento por hectárea se ha mantenido entre los 1.900 y 2.600 kilos, mientras que la producción total varió de 9,4 a 16 millones de toneladas anuales.
En general, una parte de los granos se destina al consumo interno (absorbe entre 4,5 y 5 millones de toneladas, cuyo principal destino son las harinas para panificación). La exportación de trigo es variable según los años, ya que depende del volumen total de la producción.
No ha habido mayores problemas de colocación, excepto cuando las calidades fueron muy malas y su destino final su utilización como recurso forrajero y el resto se exporta.
Como país productor y exportador debemos competir con Canadá, que es el productor del trigo de mejor calidad del mundo, Estados Unidos y Australia, países que segregan sobre la base de los requerimientos de sus compradores, ofreciendo diversidad y garantía de calidad. En el comercio internacional los trigos de calidad tienen un precio diferencial. Argentina tiene trigos de muy buena calidad que luego pierden al mezclarlos.
La “cebadilla criolla” ataca a los trigales
“Para la época en que nos encontramos y por lo visto en las recorridas por los campos de la provincia, podemos afirmar que la siembra de trigo en Tucumán está finalizada”, opinó Luis Salado Navarro, asesor técnico agropecuario. “En general, tomando en cuenta el nacimiento de las diferentes siembras y las condiciones actuales de suelo y clima y los buenos contenidos de humedad que se ven en muchos campos, el resultado es muy bueno y parejo y no se ven problemas”, auguró.
Los productores usaron las dosis recomendadas de curasemillas, por lo que las plantas están protegidas contra enfermedades e insectos que pudieran aparecer.
Los inconvenientes que se ven en la actualidad están referidos a la presencia de “cebadilla criolla” en muchos lotes, donde el productor tuvo que controlarla antes de iniciar el período de siembra. “Generalmente, dejaron que los lotes sean sembrados más tarde, en procura de dejar nacer la cebadilla, para luego controlarla aplicando glifosato y, recién proceder a la siembra”, explicó el técnico.
En los casos donde se realizó la siembra y hay ataques de cebadilla, se pueden tratar con herbicidas específicos. “Muchos de estos problemas se deben al uso de semilla de poca calidad, no certificada ni fiscalizada, que trae semillas de cebadilla”, aclaró. “Hoy el productor de trigo está aplicando azospirillum a las semillas, con el fin de poder incorporar nitrógeno. Además, se realizan aplicaciones en postemergencia de latifoliadas con “mesulfuron” combinadas con “dicamba” o con “2,4 D”, para combatir las malezas de hoja ancha que aparecieron en los cultivos.
La siembra nacional avanza a buen ritmo
La persistente sequía que agobia a vastas regiones del sur del país, principalmente en La Pampa y sudoeste de Buenos Aires dificultarán alcanzar una superficie similar a la siembra de la campaña pasada. Al 9 de junio pasado se habían implantado 1,08 millón de hectáreas con trigo a nivel país, informó la Bolsa de Cereales porteña, habiéndose cubierto el 19% de las 5,7 millones de hectáreas intencionadas.
La humedad superficial en las zonas favorecidas permitió restablecer las siembras y lograr un avance de 5,6 puntos porcentuales en siete días. A su vez se registra un adelanto del 1,7% respecto a igual fecha de 2005.
Noroeste
Prácticamente finalizaron las siembras de trigo en el NOA; el clima evolucionó favorablemente. Las lluvias caídas en Santiago del Estero y en Chaco permitirán restablecer las siembras, una vez oreado el perfil. Ya se reportaron avances en el NE santiagueño, pero los excesos causados por una inusualmente abundante y extensa lluvia obligaría a esperar las implantaciones, al menos, hasta la próxima semana.
Similar escenario ocurriría en el norte santafesino. Las recargas, en muchos casos mayores a los 110 mm, saturaron el perfil y, ante la elevada humedad ambiental y los nuevos pronósticos de lluvia, las siembras podrían aplazarse entre 8 y 10 días. Aunque favorable para el suelo, el atraso asociado a las lluvias podría resultar adverso de no lograrse la superficie prevista para los primeros días de julio. Caso contrario, parte del área prevista podría destinarse al girasol (el cultivo usual), lo que supondría reducir la superficie respecto a 2005.
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