07 Julio 2006
DATOS COMPARATIVOS. El consumo de 150 gramos de lomo de cerdo equivale a la ingesta de menor cantidad de calorías que una hamburguesa.(ARCHIVO LA GACETA)
En la Argentina, cuando se menciona a la carne de cerdo, inmediatamente se la asocia con un alto tenor de grasa, colesterol, como un alimento peligroso y nocivo para la salud, señaló a LA GACETA Rural el ingeniero Andrés Ajalla. "Pero lo que la gente desconoce es que, además de sabrosa, la calidad de la carne del cerdo actual mejoró en gran medida y hoy es un alimento rico y nutritivo", apuntó.
En el cerdo nuevo tipo, el 70% de la grasa está localizada debajo de su piel (tocino) y apenas un 30% se aloja en el resto del cuerpo. Al retirarse la piel (desmantado), presenta en el interior de los músculos de 1,2% a 2,4% de grasa, que es igual a las carnes de pollo y menor que las carnes del ganado vacuno (2,5%) y de los ovinos (6,5%). El 50% de la grasa de cerdo es ácido oleico, también abundante en el aceite de oliva y que, como en éste, tiene efectos positivos sobre los niveles de colesterol.
Los productos de origen animal contienen grasas saturadas y colesterol, por lo que han sido blanco constante de campañas negativas con relación a su consumo. La carne de cerdo posee niveles de colesterol semejantes a las otras carnes y puede ser usada en la dieta de personas normales o del grupo de riesgo, porque un buen filete de 100 gramos de lomo de porcino proporciona apenas 69 a 82 mg de colesterol, cerca del 25% del total de 300 mg permitidos.
Ajalla explicó que, respecto de las calorías, atiende perfectamente a las necesidades de un menú moderno, ya que el hombre necesita consumir una media de 2.000 a 2.400 kilo-calorías para atender a sus necesidades diarias. Al consumir 150 g de lomo cocido, él estará consumiendo apenas 270 Kcal, o sea, mucho menos que una hamburguesa (600 Kcal).
La carne de cerdo tiene 23% de riqueza proteica de alto valor biológico, y supera a la carne vacuna y ovina. Las proteínas son elementos necesarios para la formación de tejidos, para la renovación de células y para la cicatrización. Por ello, la carne porcina se recomienda para su consumo en las etapas de crecimiento infantil y en la juventud, para las mujeres en situación de pre y postparto y para adultos que realizan esfuerzos físicos.Es una excelente fuente de vitaminas, en proporción similar a otras carnes rojas; pero en cuanto a las del complejo B, posee 5 veces más, por lo que tiene propiedades antiestrés, ya que interviene en el funcionamiento del corazón, de los músculos y del sistema nervioso; y a su vez estimula el crecimiento corpóreo.
Otra de las virtudes es su mayor de contenido de potasio, por lo que es más indicada para personas que tienen alta presión sanguínea, cardíacos y renales, dado que el potasio ayuda a regular los niveles de sodio. Además, posee 1,5% a 2% de minerales como el hierro, fósforo, cinc, calcio, entre otros componentes benignos.
"Por lo tanto, la carne de cerdo disponible actualmente en las bocas de expendio de confianza, no merece los conceptos erróneos de que es grasienta y que hace mal a la salud. Los tabúes y preconceptos que inhiben a este producto deben ser aclarados para no privarle a la población de un alimento que, para el planeta, es seguro, sabroso y saludable", concluyó Ajalla.
En el cerdo nuevo tipo, el 70% de la grasa está localizada debajo de su piel (tocino) y apenas un 30% se aloja en el resto del cuerpo. Al retirarse la piel (desmantado), presenta en el interior de los músculos de 1,2% a 2,4% de grasa, que es igual a las carnes de pollo y menor que las carnes del ganado vacuno (2,5%) y de los ovinos (6,5%). El 50% de la grasa de cerdo es ácido oleico, también abundante en el aceite de oliva y que, como en éste, tiene efectos positivos sobre los niveles de colesterol.
Los productos de origen animal contienen grasas saturadas y colesterol, por lo que han sido blanco constante de campañas negativas con relación a su consumo. La carne de cerdo posee niveles de colesterol semejantes a las otras carnes y puede ser usada en la dieta de personas normales o del grupo de riesgo, porque un buen filete de 100 gramos de lomo de porcino proporciona apenas 69 a 82 mg de colesterol, cerca del 25% del total de 300 mg permitidos.
Ajalla explicó que, respecto de las calorías, atiende perfectamente a las necesidades de un menú moderno, ya que el hombre necesita consumir una media de 2.000 a 2.400 kilo-calorías para atender a sus necesidades diarias. Al consumir 150 g de lomo cocido, él estará consumiendo apenas 270 Kcal, o sea, mucho menos que una hamburguesa (600 Kcal).
La carne de cerdo tiene 23% de riqueza proteica de alto valor biológico, y supera a la carne vacuna y ovina. Las proteínas son elementos necesarios para la formación de tejidos, para la renovación de células y para la cicatrización. Por ello, la carne porcina se recomienda para su consumo en las etapas de crecimiento infantil y en la juventud, para las mujeres en situación de pre y postparto y para adultos que realizan esfuerzos físicos.Es una excelente fuente de vitaminas, en proporción similar a otras carnes rojas; pero en cuanto a las del complejo B, posee 5 veces más, por lo que tiene propiedades antiestrés, ya que interviene en el funcionamiento del corazón, de los músculos y del sistema nervioso; y a su vez estimula el crecimiento corpóreo.
Otra de las virtudes es su mayor de contenido de potasio, por lo que es más indicada para personas que tienen alta presión sanguínea, cardíacos y renales, dado que el potasio ayuda a regular los niveles de sodio. Además, posee 1,5% a 2% de minerales como el hierro, fósforo, cinc, calcio, entre otros componentes benignos.
"Por lo tanto, la carne de cerdo disponible actualmente en las bocas de expendio de confianza, no merece los conceptos erróneos de que es grasienta y que hace mal a la salud. Los tabúes y preconceptos que inhiben a este producto deben ser aclarados para no privarle a la población de un alimento que, para el planeta, es seguro, sabroso y saludable", concluyó Ajalla.
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