Biocombustibles, nace un nuevo paradigma energético

Los alcoholes de origen vegetal se utilizarán como combustibles, reemplazando, en forma parcial, la cantidad de naftas y de gasoil que hoy se consumen en el planeta.

21 Julio 2006
La soja, el girasol y el maíz y la caña de azúcar están llamados, en el mundo y también en la Argentina y en Tucumán, a desempeñar un nuevo rol: ser las fuentes más importantes de producción de los "biocombustibles". Los alcoholes de origen vegetal se utilizarán como combustibles, reemplazando, en forma parcial, la cantidad de naftas y de gasoil que hoy se consumen en el planeta. La contaminación ambiental, sumada al agotamiento de las fuentes energéticas tradicionales -como el petróleo-, plantean a los investigadores y productores la necesidad de encontrar sustitutos renovables y menos contaminantes.

Tucumán necesita un sistema integral de producción
La situación en el NOA es totalmente diferente a la del resto de las zonas productoras de soja de Argentina por nuestra lejanía con las plantas aceiteras, las que se ubican alrededor de los puertos y porque, además, son altamente eficientes, sostuvo para LA GACETA Rural, Daniela Pérez de la Sección Economía de la EEAOC.
Tucumán consume 535.000 m3 de gasoil, lo que implica un requerimiento de 27.000 m3 de biodiesel para formular el B5, equivalentes a 150.000 t de soja que implica 60.000 ha (rinde de 2,5 t/ha).
La ausencia de aceiteras en la zona determinaría: la compra de aceite para producir biodiesel, la adquisición de la mezcla B5, o la producción local de aceite y biodiesel.
"La producción del cultivo de soja es cuestionada porque, localmente, no se le agrega valor, lo que podría ser revertido a través de la producción de aceite y biodiesel", opinó Pérez. "La elaboración local de biodiesel requiere el establecimiento de un sistema integral de producción", señaló. Una parte de la producción de soja se transformaría en aceite destinado a biodiesel y en harina para alimento animal.
La producción del biodiesel puede hacerse empleando una ruta etílica o metílica. Si fuese factible la etílica, un porcentaje del alcohol derivado de la industria azucarera podría ser utilizado (en estudio en la EEAOC). Se producen, además del biodiesel, una serie de subproductos, como la glicerina de comercialización complicada. También se obtienen harinas proteicas cuyo consumo local estará asociado al potencial de la zona para producir carnes de diversos tipos.
La producción de biodiesel es compleja e implica varios productos y numerosas tecnologías de proceso. La transformación de la soja en aceite, harina y biodiesel agregaría valor y la posibilidad de incorporar mucha mano de obra, si se desarrollan las industrias complementarias. Sin embargo, no existe un estudio de envergadura sobre las viabilidades técnica, económica, legal, de gestión y ambiental para la producción de biodiesel en Tucumán.
El Estado debería coordinar a las organizaciones locales que forman parte de la cadena de producción de soja, como así también proveer el marco legal y económico para llevar adelante proyectos de este tipo.

Un rompecabezas llamado biodiesel y su gran potencial
¿Canto de sirena o cambio de paradigma energético?, ¿De qué manera participarán los productores agropecuarios en el nuevo esquema?, ¿Cómo se están reacomodando las piezas del mercado de granos con la nueva demanda?
Esas preguntas forman parte de un arduo debate que la irrupción de los biocombustibles le plantea al agro y que estuvo presente en el III Congreso de Soja del Mercosur.
Aunque se puede elaborar con diferentes cultivos, cártamo o colza por ejemplo, lo cierto es que el aceite de soja parece ser la alternativa que la Argentina tiene más a mano.
Con la Ley de Biocombustibles recientemente sancionada por el Congreso, se estableció que a partir del 1° de enero de 2010 el 5% del gasoil y de las naftas deberá contener biodiesel y bioetanol, respectivamente. Eso permitirá generar un mercado de 600.000 toneladas de biodiesel y 150.000 de etanol.
La ley establece una serie de incentivos fiscales fijados por cupo para las empresas que se constituyan con ese fin. Aunque muchos de los impulsores de la iniciativa sostienen que esa desgravación es insuficiente, en rigor, la Argentina tiene un marco regulatorio, tal como sucede en las regiones y países que ya tomaron la delantera (Brasil, EEUU y la Unión Europea).
Además del mercado local, se abre una gran oportunidad para exportar. Se calcula que la Unión Europea deberá importar unas 18 millones de toneladas de aceites vegetales en los próximos años, sostuvo Analía Acosta, experta de Repsol-YPF en biocombustibles.
El otro gran destino es el autoconsumo para maquinaria agrícola en reemplazo del gasoil. Pero, ¿cómo podría cambiar el negocio para los productores agropecuarios?
La irrupción de los biocombustibles se parece a un rompecabezas que se desarmó y hay que rearmar.
En el comercio de granos ya se están advirtiendo algunos efectos sobre la oferta y la demanda.
Ivo Sarjanovic, gerente mundial de Trading de Cargill, explicó, por ejemplo, que el uso de aceite de colza en la Unión Europea para producir biodiesel está generando grandes cantidades de harina que, seguramente, competirán con la oferta de harinas de soja. Algo similar sucede con el etanol elaborado sobre la base de maíz en los EEUU, que deja como subproducto el DDG utilizado para alimentación animal.

Faltan incentivos para lograr un buen desarrollo
"Los Biocombustibles y su Impacto Agrícola Regional en la Argentina", fue el tema de una disertación que ofreció, en Buenos Aires, el especialista nacional en la materia, Claudio Molina, que analizó el contexto actual que existe en la Argentina.
Los condicionantes para el desarrollo de los biocombustibles son: A) estabilidad política y económica; B) marco regulatorio apropiado; C) disponibilidad de tierras, recursos humanos y capital; D) disponibilidad de materiales aptos para el desarrollo zonal y para atender la demanda; E) perspectivas de evolución de la tecnología; F) sustentabilidad de los planteos agrícolas e industriales.
También incluyó a: G) costo de oportunidad; H) logística poscosecha y estructura del sector industrial; I) toma de decisiones racional en materia de asignación de recursos por parte del sector privado; J) evolución del comercio internacional y barreras arancelarias y para-arancelarias.
A modo de conclusión dijo lo siguiente: "faltan incentivos significativos para el desarrollo de políticas energéticas en materia de investigación científica y tecnológica, expansión de la frontera agrícola para la diversificación del aprovisionamiento, sustentabilidad de la futura industria y reducción de la marginalidad". Además, planteó: "es probable un cambio de la política tributaria para las exportaciones en los próximos años".


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