El Congreso de la Nación sancionó -en abril- la Ley de Biocombustibles 26093, que provoca un cambio en el mercado de combustibles de la Argentina. La ley establece, en su art.7º, que todo combustible líquido caracterizado como gasoil o diesel oil que se comercialice dentro del territorio nacional, deberá ser mezclado, con el biocombustible "biodiesel", en un porcentaje del 5% como mínimo. En otras palabras se crea un mercado para el biodiesel equivalente al 5% del gasoil que se consume en el país (B5). Lo mismo ocurre con las naftas, las que deberán mezclarse con un 5% de etanol.
Una de las diferencias más importantes entre el etanol y el biodiesel es que la Argentina es consumidora de gasoil, por excelencia, el que representa el 50% de los combustibles que se consumen.
"Hay un déficit y una necesidad de importar gasoil, lo que no ocurre con las naftas, las que se exportan", observó Devani. "Por otro lado, las cuencas nacionales están declinando y son sustituidas por otras, donde el porcentaje de gasoil a obtener es menor", advirtió. "De esta manera, la producción de biodiesel sería, inicialmente, un paliativo para la importación de gasoil", aclaró, reconociendo que también hay todo un mercado externo cada vez más ávido de este combustible.
La Secretaría de Energía de la Nación estima que el crecimiento anual del consumo de gasoil tendrá una tasa del 3%. La ley establece que el biodiesel y el bioetanol producidos no estarán alcanzados por la tasa de Infraestructura Hídrica, el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y el Gas Natural, el Impuesto sobre la Transferencia, etc. Con el nuevo marco legal, para facilitar la instalación de las plantas se otorgan beneficios a la inversión y a la desgravación impositiva.
Para obtener estos beneficios, los emprendimientos deberán pertenecer a sociedades comerciales, privadas, públicas o mixtas, o cooperativas, constituidas en la Argentina y habilitadas para la actividad.
Además, se privilegiarán los proyectos que promocionen a las PyME, a los productores agropecuarios y demuestren contribuir a los desarrollos regionales. Los proyectos deben estar aprobados y registrados por la Secretaría de Energía, que debe establecer la calidad del biocombustible que cumplirá con las normas internacionales.
Aunque la ley crea un mercado nuevo para el aceite de soja, los niveles de riesgo para la inversión todavía son altos: la instalación de las plantas y de las refinerías es cara, y no existen beneficios fiscales. Pero habrá que pensar en nuevas estrategias de negocios, asociaciones entre petroleras, la industria aceitera y los productores agropecuarios, tanto para vender en el consumo interno como para exportar.
Aapresid impulsa la energía limpia
Las evidencias acerca de la necesidad de cambiar el viejo paradigma energético son contundentes, afirma en un documento la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid).
Las principales definiciones de ese trabajo son las siguientes:
A) Los biocombustibles ocupan un lugar relevante dentro de las energías limpias de transición. Los principales son el biodiesel, el bioetanol y el biogas, producidos a partir de materias primas agrícolas, agroindustriales o biomasa, y constituyen una alternativa de producción sustentable.
B) Los países más importantes del mundo han implementado, y están perfeccionando, políticas activas en materia de biocombustibles, a partir de la existencia de una conciencia ambiental colectiva muy desarrollada, al tiempo que crecen las exigencias en materia de calidad del aire. C) Sin incentivos fiscales no es posible construir una oferta permanente de biocombustibles que se ajusten a un estándar de calidad óptimo. La promoción de la investigación dará sustento tecnológico y científico a la actividad, posicionando al sector a la vanguardia en el contexto internacional y permitiendo captar, al mismo tiempo, la enorme oportunidad que representa el complejo óleo-químico.
D) La normalización de la calidad facilitará la homologación del uso de biocombustibles en los motores. Las políticas de promoción de cultivos no tradicionales, con el objetivo de abrir alternativas de abastecimiento de materias primas que se independicen de los mercados alimentarios, requiere un marco legal apropiado.
E) La estabilidad fiscal es un instituto fundamental para atraer inversiones y, más aún, considerando el peso relativo de los impuestos a los combustibles sobre su precio.
F) El corte obligatorio de gasoil y naftas con biodiesel y bioetanol, respectivamente, constituye un excepcional instrumento para hacer realidad el desarrollo de un mercado sustentable de biocombustibles.



















