21 Julio 2006
La calidad de la carne de cerdo mejoró a través de 30 años
Hoy, la producción porcina logró el mejoramiento de los contenidos grasos, de colesterol y de calorías. Se aumentó la carne magra en un 20%. Es la proteína de mayor demanda en el mundo. Datos de una encuesta sobre consumo realizada en el interior y en la Capital Federal.
MAYORES CUIDADOS. Las piaras son alimentadas, en la actualidad, con una dieta balanceada y con controles de enfermedades. El resultado es positivo.(ARCHIVO LA GACETA)
El cerdo es consumido por el hombre desde tiempos prehistóricos, cuando se le suministraba diferentes dietas alimenticias de todo tipo dado su hábito de consumo omnívoro, señaló a LA GACETA Rural el técnico de la Asociación de Productores Porcinos de Tucumán, ingeniero Andrés Ajalla.
Este último punto trajo como consecuencia la alimentación de los cerdos con desperdicios y el contacto con roedores transmisores de enfermedades, en especial la trichinelosis (triquinosis). Esto produjo la muerte de personas y se crearon preceptos con la prohibición del consumo de esta carne, que se reflejaron en el Antiguo Testamento.
Cabe aclarar y definir lo siguiente: chancho es el animal de dos patas que cría animales de cuatro patas, en un basural.
Todos los avances realizados en mejoramiento genético porcino, la adaptación de las instalaciones de producción, contemplando un equilibrio entre eficiencia y bienestar animal, y el balance en las dietas alimentarias basadas en cereales como el maíz, sorgo y subproductos de la industria aceitera como la harina de soja, lograron un resultado positivo en los últimos años enla Argentina.
Según datos de la Secretaría de Agricultura de la Nación y la Asociación Argentina de Productores Porcinos (Aapp) se logró un mejoramiento en la calidad porcina, ya que se disminuyó la grasa en un 31%, el colesterol en un 10%, las calorías en un 14% y se aumentó la carne magra en un 20%.
La carne de cerdo, entonces, mejoró su calidad en función de las preferencias de los consumidores en los últimos 30 años, por lo que la producción y la comercialización también tuvo que adaptarse a estos cambios. El consumidor prefiere productos frescos todo el año, con garantía y calidad de origen, y seguros, saludables y sabrosos.
No hay duda de que la información que posee el consumidor y el público en general sobre la carne de cerdo es errónea. En encuestas realizadas en el interior del país, en la Capital Federal y el Conurbano, los resultados sobre los conceptos del consumidor respecto de la carne porcina, dieron que es peligrosa y nociva para la salud para el 35% de los encuestados; que tiene un alto contenido graso y colesterol para el 55%; que es cara para el 40%; que no la saben cocinar para el 40% y que es muy sabrosa, el 92 %.
Esto nos demuestra la necesidad de comunicar correctamente al consumidor del excelente producto que hoy dispone. Y los responsables de generar las costumbres alimenticias en el país, como gastrónomos, chef, médicos, nutricionistas, amas de casa, promotores, restaurantes, medios de comunicación y distribuidores deben aumentar el conocimiento y la información de la nueva carne de cerdo. En este caso, el rol de los profesionales es fundamental dada la importancia que tienen para informar correctamente a los pacientes y consumidores sobre aspectos nutricionales, de salud y calidad de vida.
Es curioso ver que la respuesta de "no lo sé cocinar" tenga un alto porcentaje. Esto amerita una campaña de impacto para revelar las bondades y atributos de la carne de cerdo y recetas populares. Entre ellas, las milanesas, el asado, los churrascos y empanadas, las brochettes y guisos, y comidas más elaboradas como tamales, chorizos y morcillas y exquisiteces como carré glaseado con miel de caña y lomo a la ciruela. Por algo la carne de cerdo es la proteína de mayor demanda del planeta.
Este último punto trajo como consecuencia la alimentación de los cerdos con desperdicios y el contacto con roedores transmisores de enfermedades, en especial la trichinelosis (triquinosis). Esto produjo la muerte de personas y se crearon preceptos con la prohibición del consumo de esta carne, que se reflejaron en el Antiguo Testamento.
Cabe aclarar y definir lo siguiente: chancho es el animal de dos patas que cría animales de cuatro patas, en un basural.
Todos los avances realizados en mejoramiento genético porcino, la adaptación de las instalaciones de producción, contemplando un equilibrio entre eficiencia y bienestar animal, y el balance en las dietas alimentarias basadas en cereales como el maíz, sorgo y subproductos de la industria aceitera como la harina de soja, lograron un resultado positivo en los últimos años enla Argentina.
Según datos de la Secretaría de Agricultura de la Nación y la Asociación Argentina de Productores Porcinos (Aapp) se logró un mejoramiento en la calidad porcina, ya que se disminuyó la grasa en un 31%, el colesterol en un 10%, las calorías en un 14% y se aumentó la carne magra en un 20%.
La carne de cerdo, entonces, mejoró su calidad en función de las preferencias de los consumidores en los últimos 30 años, por lo que la producción y la comercialización también tuvo que adaptarse a estos cambios. El consumidor prefiere productos frescos todo el año, con garantía y calidad de origen, y seguros, saludables y sabrosos.
No hay duda de que la información que posee el consumidor y el público en general sobre la carne de cerdo es errónea. En encuestas realizadas en el interior del país, en la Capital Federal y el Conurbano, los resultados sobre los conceptos del consumidor respecto de la carne porcina, dieron que es peligrosa y nociva para la salud para el 35% de los encuestados; que tiene un alto contenido graso y colesterol para el 55%; que es cara para el 40%; que no la saben cocinar para el 40% y que es muy sabrosa, el 92 %.
Esto nos demuestra la necesidad de comunicar correctamente al consumidor del excelente producto que hoy dispone. Y los responsables de generar las costumbres alimenticias en el país, como gastrónomos, chef, médicos, nutricionistas, amas de casa, promotores, restaurantes, medios de comunicación y distribuidores deben aumentar el conocimiento y la información de la nueva carne de cerdo. En este caso, el rol de los profesionales es fundamental dada la importancia que tienen para informar correctamente a los pacientes y consumidores sobre aspectos nutricionales, de salud y calidad de vida.
Es curioso ver que la respuesta de "no lo sé cocinar" tenga un alto porcentaje. Esto amerita una campaña de impacto para revelar las bondades y atributos de la carne de cerdo y recetas populares. Entre ellas, las milanesas, el asado, los churrascos y empanadas, las brochettes y guisos, y comidas más elaboradas como tamales, chorizos y morcillas y exquisiteces como carré glaseado con miel de caña y lomo a la ciruela. Por algo la carne de cerdo es la proteína de mayor demanda del planeta.
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