La contaminación en Tucumán encendió la luz roja

Panorama rural por Ernesto José Caram, sección rural. En esta época coinciden la quema de cañaverales y la generación de desechos de distintas industrias tucumanas, y el Estado sigue sin ejercer los controles.

28 Julio 2006
Se dice que se contamina cuando se provoca la transmisión y/o difusión de humos o gases tóxicos a medios como la atmósfera y el agua, como también a la presencia de polvos y gérmenes microbianos provenientes de los desechos de las industrias y de la actividad del ser humano.
Hoy, en Tucumán, gracias al resultado del bajo progreso tecnológico de algunas industrias se originaron diversas formas de contaminación, que alteran el equilibrio físico y mental del ser humano, además de desintegrar el recurso medio ambiental.
Este tipo de agresión se manifiesta en su pleno desarrollo y lo que más preocupa es que el encargado de hacer cumplir las leyes de protección ambiental, que es el Estado, está literalmente ausente del legado otorgado por la sociedad. La actual contaminación es un problema crítico y emblemático en Tucumán. Y más en esta época, cuando coincide la quema de cañaverales con la generación de residuos de varias plantas fabriles y agroindustriales. Se suman los desechos cloacales sin tratar, que se arrojan crudos e irresponsablemente en los principales cauces naturales, sin importar sus consecuencias directas (daños irreversibles).
Desde siempre las industrias locales volcaron sus desechos en las aguas de los ríos. Con el tiempo y bajo las actuales circunstancias, esos cauces no pueden autodepurarse, ya que las aguas arrastran desechos tóxicos y las bacterias que deberían utilizan el oxígeno disuelto en las aguas, no pueden degradar esos tóxicos -en compuestos orgánicos- para el consumo de los peces y de las plantas acuáticas. Tampoco pueden devolver el oxígeno y el carbono a la biósfera.
La contaminación del aire y de los ríos en Tucumán es una consecuencia que puede controlarse perfectamente, así como la prevención. De lo contrario, se perjudica la vida y la salud, tanto humana como animal y vegetal, y se hipoteca el futuro agropecuario.
Urge entonces que los industriales, por un lado, y que el Estado y los habitantes tucumanos, por el otro, tomen conciencia de que el ambiente ecológico y limpio es una necesidad primaria de toda sociedad moderna y desarrollada.
El aire contaminado nos afecta diariamente, manifestándose de diferentes formas en nuestro organismo, como la irritación de los ojos y trastornos en las membranas conjuntivas, irritación en las vías respiratorias, agravación de las enfermedades bronco pulmonares, etc.
Muchas industrias destruyen los recursos renovables, acumulan fuentes de contaminación y ponen en peligro la supervivencia de las especies. Paralelamente los países demandantes de alimentos exigen cada vez más el respeto por el medio ambiente en el uso de sistemas productivos, exigiendo certificaciones como las Buenas Prácticas Agrícolas, Eurep Gap, ISO, entre otras. Hoy y siempre será nuestra obligación cuidar ese medio sino queremos quedar afuera de las oportunidades de negocio que brindan los países más avanzados en materia económica. Las industrias locales concentran a miles de personas en su entorno y los ecosistemas se encuentran saturados de desechos indeseables que no pueden ser degradados por los microorganismos.
En el caso concreto de los ríos tucumanos, el contenido de oxígeno es muy bajo y ya no tienen capacidad para mantener la vida en él, convirtiéndose en una gran cloaca a cielo abierto de varios kilómetros de extensión.
Un paso importante para mejorar el hábitat sería lograr que el hombre cambie de actitud interna hacia su ambiente respetando sus valores y derechos, solo así podremos volver a tener algún día un ambiente sustentable y digno de ser vivido.

Tamaño texto
Comentarios