En relación con los temas institucionales, Anderton y Casamiquela coincidieron en la conveniencia de incrementar la cooperación técnica y científica entre los organismos sanitarios de ambos países. Al respecto, el visitante manifestó el interés por conocer los programas argentinos en materia zoofitosanitaria y de seguridad alimentaria y propuso que un técnico del Senasa visite su país, en carácter de invitado, para observar de manera directa los sistemas de bioseguridad que se aplican en Nueva Zelanda.
Los funcionarios también coincidieron en continuar los contactos institucionales a fin de explorar la posibilidad de un acuerdo de equivalencias en materia zoofitosanitaria, con vistas a facilitar el comercio entre la Argentina y Nueva Zelanda.
En cuanto a la agenda sanitaria, Casamiquela solicitó que se fije una fecha para el análisis de riesgo a semillas y granos de girasol y de soja, para avanzar en la apertura del mercado neocelandés a esos productos. El Senasa se comprometió igualmente a enviar información adicional sobre bulbos de ajo para propagación con el fin de que la Dirección de Bioseguridad Animal (DBA) elabore ese análisis de riesgo, con vistas a avanzar en la apertura de la exportación de ese producto hacia Nueva Zelanda.
Anderton informó que la DBA, dependiente del MAF, está elaborando los requisitos sanitarios para la importación de material genético bovino de origen argentino, pedidos oportunamente por el Senasa. El ministro Anderton visitó el Senasa acompañado por la embajadora de Nueva Zelanda, Lucy Duncan, el director ejecutivo del Ministerio de Agricultura y Forestación, Murray Sherwin, el asesor del Ministerio James Palmer, la gerente de Acuerdos Comerciales, Meredith Stokdijk y el responsable de temas económicos y comerciales de la embajada, Mark Giba.
Casamiquela recibió al visitante junto con el director nacional de Sanidad Animal, Jorge Dillon; el coordinador de Relaciones Internacionales, Arturo Ortiz, y Andrés Schnoller, director de Fiscalización de Productos de Origen Animal.
Sorpresa por las ventas de trigo al exterior
Los registros de la secretaría de Agricultura de la Nación, a partir de las declaraciones juradas de las diferentes empresas exportadoras, indican que las ventas al exterior a la fecha, dán una cifra récord de 2,89 millones de toneladas de trigo de la campaña 2006/07, cuando a igual fecha de 2005 apenas si sumaban unos pocos miles de toneladas.
El crecimiento de los registros en las últimas semanas se aceleró con un máximo de 930.000 en el último día de la semana pasada. "A este paso quedará para exportar poco trigo de la nueva campaña", estimaron operadores del mercado granario, sorprendidos por el furioso ritmo y el ímpetu que se dieron en las colocaciones.
El trigo de la nueva campaña todavía no se terminó de implantar en muchas zonas trigueras del país. A principios de esta semana, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires llevaba registrado un avance del 76% del área, que por ahora se mantiene proyectada en 5,45 millones de hectáreas.
Si continúan las condiciones de sequía en amplias áreas del territorio argentino, esta superficie podría disminuir, posiblemente hasta el nivel bajo que tuvo en la campaña 2005/06, de 5,2 millones de hectáreas, y que dio origen a una magra cosecha, estimada en 12,5 millones de toneladas.


















