El plan ganadero nacional tiene más interrogantes que certezas

Panorama rural por Gustavo Frías Silva. Los productores tienen temor a las promesas políticas. Todos coinciden en que el número de cabezas debe aumentar en el rodeo nacional.

04 Agosto 2006
El lanzamiento del Plan Ganadero Nacional realizado días atras, produjo incertidumbre en el sector ganadero de la región y de la provincia. Principalmente porque no se conoce en profundidad si lo que realmente se propone se cumplirá tal como está planificado.
Todos coinciden en que la ganadería del país debe aumentar su stock para poder cumplir con todos los compromisos en los mercados internacionales, y también para abastecer como corresponde el mercado argentino de carnes, un gran consumidor de este tipo de proteínas.
Es lógico pensar que en la ganadería se debe mejorar los indeces de preñez, de parición y de destete en todos los rodeos, lo que se puede lograr si es que el productor ganadero incorpora a su ganado toda la tecnologóa y la genética disponible en la actualidad.
Ello conlleva un gran esfuerzo económico, pero en afán de llegar al objetivos también hay que tener en cuenta el tiempo que debe transcurrir para poder visualizar los resultados.
Aumentar un porcentaje de destete del 52% y las pariciones promedios, que en algunos casos es de una parición cada dos años, es todo un desafío. Hay que mejorar en el aspecto sanitario, en el manejo adecuado de las pasturas y en la conservación de los alimentos.
Hay unas 52 millones de cabezas en el país, con unos 21 millones de vientres. Llegar a 13 millones de terneros es parte del desafio. El plan ganadero estima que debemos llegar a tener en el país 62 millones de cabezas en los diferentes campos para poder visualizar mejor el futuro ganadero.
En el ambiente ganadero tucumano están de acuerdo en que se deben lograr esos resultados, pero la incógnita es cómo se aplicará.
El compromiso del Estado nacional debe ser muy fuerte, además de acompañar al aspecto técnico del plan con una adecuada política de aplicación para lograr los mejores resultados. En el ámbito ganadero, uno los interrogante pasa por saber cuánto tiempo durará la aplicación del plan. También si existirá algún tipo de incentivo impositivo para colocar las vacas conservas en los mercados; cómo se venderá lo producido y si habrá créditos blandos.
Otro tema son los subsidios para los ganaderos con menos de 250 vacas, respecto de que si son suficientes cubriendo solo el 40% de los gastos en que debe incurrir y si el productor podrá pagar el 60% restante.
Estas incógnitas están rondando por los campos y deben ser evacuados rapidamente, ya que las políticas aplicadas todavia no dieron resultado y los ejemplos sobran. En estos días el precio en Liniers volvió a bajar un 7%, y ya suma más del 36% la baja por las medidas aplicadas. En góndola, el precio pudo bajar en algunos casos sólo el 4%. Esto refleja sin dudas, que el ganadero no es formador del precio final.
Son varios los interrogantes y los resultados están a la vista. Por ello, es necesario que el Estado y el sector ganadero no sigan enfrentados sin lograr resultados, y avancen en un diálogo en busca de un futuro positivo.

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