Perduran en la memoria los pioneros que proyectaron a Tucumán

El primer cargamento de limones se envió en julio de 1971 con destino a Europa, por impulso de Enrique Stein y José Luis Foguet. La carga estuvo compuesto por 13.824 cajas de las variedades Génova y Eureka Nucelar. También se entregaron pomelos y naranjas.

11 Agosto 2006
"Puedo decir que Enrique Stein sintió siempre el deseo de que Tucumán saliera del monocultivo de la caña de azúcar, para lo cual propició el desarrollo de plantaciones de citrus, aconsejando y asesorando a los productores citrícolas de nuestra provincia y del NOA, clientes de su vivero, que empezaron a trabajar para lograr incrementar la cantidad de quintas cítricas en nuestra provincia. Su sueño era el de exportar citrus de Tucumán a Europa. Este interés se debió a que su padre era proveedor marítimo en el puerto de Buenos Aires, para los barcos alemanes, suecos y escandinavos. Es decir, que él tuvo el contacto con el mundo exterior desde muy pequeño". La síntesis pertenece a Soledad Ardiles Gray de Stein, viuda de Enrique Stein, quien es señalado como un gran impulsor de la exportación de limones tucumanos al mundo.
LA GACETA Rural entrevistó a la señora para recordar cómo se desarrollaba la actividad citrícola en aquellos tiempos en Tucumán, con el objetivo de recordar los 35 años que se cumplieron, en julio pasado, del primer envío de fruta fresca a Europa.
"Enrique Stein estaba siempre rodeado de sus alumnos y de los técnicos de la EEAOC, en la cual se encontraban José Luis Foguet y Salvador Campo", rememoró.
En 1961, Stein y Foguet tuvieron la brillante idea de realizar el primer embarque de fruta a Europa. Los frutos que ellos enviaron provenían de plantas cítricas de naranja Hamlin, de alrededor de 25 años de edad, implantadas por Enrique Shultz en la EEAOC. Ese año cosecharon las frutas y las procesaron en un empaque de la Finca Guillermina, que era propiedad de la sucesión de Don Alfredo Guzmán, y consiguieron conformar una muestra de 40 cajas que fue enviada a Alemania, adonde llegaron en perfectas condiciones.
Posteriormente, Stein recibió el pedido de enviar miles de cajones, pero no pudieron cumplir porque, lamentablemente, Tucumán -en esa época- no tenía la producción suficiente, en cuanto a volumen de fruta para ser enviada a los distintos mercados. Por esto, esa pequeña exportación puso en evidencia que se podía enviar fruta al exterior y que llegaba en buenas condiciones.
Después de esa primera experiencia, Foguet, íntimo amigo de Stein, que era en ese momento jefe del Departamento Fruticultura y en especial de Citricultura de la EEAOC, decidió pedir la instalación de un packing en el predio de la Estación Experimental para poder realizar ensayos sobre exportación de fruta cítrica con maquinaria más moderna. En 1970, Foguet logró que se inaugurara el empaque en El Colmenar. Ese año estaba como director de la EEAOC José Plopper, compañero de Stein en la Facultad de Agronomía en la UBA.
Al morir Enrique Stein el 5 de diciembre de l969, José Luis Foguet creyó que se podían terminar las posibilidades de realizar una exportación cítrica, como ambos habían imaginado.
Sin embargo, "en 1971, en homenaje a mi esposo, Foguet decidió realizar y costear, a través de un convenio con la EEAOC, una exportación mayor que resultara piloto y que demostrara, a los citricultores tucumanos, la forma de exportar", recordó la señora.
La exportación finalizó el 28 de setiembre de ese año, con un envío total de 13.825 cajas de limones de las variedades Génova y Eureka Nucelar; 1.436 cajas de pomelos Marsh Seedless, y otras menos significativas de naranjas de estación como Jaffa, Ruby y Westin, pertenecientes a la EEAOC.

El "packing" desarrolló un papel fundamental
La señora de Stein recordó que, para realizar el primer envío de cítricos a Europa, compraron en Buenos Aires las cajas denominadas "telescópicas", que por primera vez se conocieron en Tucumán.
Además, contrataron a dos expertos en packing para fruta de exportación, quiénes instruyeron sobre la forma de preparar la carga.
En julio de 1971 se envió el primer embarque cumpliendo con todas las reglamentaciones que correspondía. Las cajas llevaban la marca registrada Citrustein; se destacó la colaboración de Roberto Stein, hermano de Enrique, exportador e importador. "Nos ayudó para que pudiéramos realizar el embarque a Francia", relató la viuda.
Por aquellos, Salvador Campo, técnico de la Sección Fruticultura de la EEAOC, fue enviado a Europa para que constate la forma en que llegaba el producto y observara la fruta en el mercado de Rungis (Francia). A su regreso, Campo realizó un informe a la EEAOC y concluyó diciendo que el envío era positivo, que la fruta llegó en muy buenas condiciones y que el limón tucumano no tenía ninguna diferencia, en calidad, con respecto a la fruta de otros orígenes.

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