Los empresarios agropecuarios pierden su norte ante las políticas erradas del Gobierno nacional

Reporte rural por Ernesto Caram. La restricción a las exportaciones de carnes debe servir como ejemplo para no repetir desaciertos, que sólo perjudican a quienes generan riquezas y mano de obra.

11 Agosto 2006
La reducción de las exportaciones de carne que se produjeron tras la restricción de las ventas al exterior, impuestas por el Gobierno nacional, marcarán un antes y un después en la credibilidad del empresario agropecuario y en las relaciones futuras del campo con los funcionarios de turno.
Pareciera ser que las decisiones en materia políticas que asume el Poder Ejecutivo van siempre reñidas con el crecimiento del sector agropecuario. El miércoles, en Rosario, en un auditorio colmado de productores y de empresarios agropecuarios (más de 1.800), con motivo del congreso anual de la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid), la psicóloga Sara Horowitz abordó el tema de la confianza y manifestó: "la grandeza de un país se mide en su tendencia de honrar contratos". Y aseguró: "los líderes políticos actuales representan a una parte y no toda la comunidad, y por eso fracasan en su representación". No hay dudas también que aquellos que tienen en sus manos la capacidad de generar riquezas y puestos de trabajo, como los empresarios agropecuarios, son minoría en este país. Por algo cuando hay que tomar decisiones políticas para hacer "caja", es decir, recaudar más, no son tenidos en cuenta respecto de sus esfuerzos, son avasallados sus activos y vulnerados sus derechos.
Este año, la suspensión de las exportaciones de carne vacuna obligó a los empresarios argentinos a no poder respetar sus contratos. La respuesta desde el exterior no se hizo esperar y los importadores del mundo debieron salir a buscar otros proveedores (Brasil, Uruguay, Australia).
La "magistral" medida adoptada por el Gobierno llevó a que las exportaciones de carne vacuna cayeran un 23% en el primer semestre del año respecto de igual período de 2005, en gran parte por las restricciones impuestas. Las pérdidas generadas superaron con creces los U$S 150 millones. Las exportaciones retrocedieron a U$S 480 millones, en relación con los U$S 626 millones registrados entre enero y junio de 2005. No obstante, en volumen, las ventas cayeron un 37%, sumando sólo 175.587 toneladas, frente a las 278.168 t registradas en igual período del año pasado.
La suspensión por 180 días de los envíos de carnes al exterior, con el fin de elevar la oferta en el mercado local para bajar el precio en las gancheras, tuvo un gran efecto: fue la pérdida de mercados externos. Estas decisiones equivocadas deberían servir de experiencia para no repetir errores en materia de políticas agroexportadoras, sobre todo cuando no se conoce el esfuerzo que significa exportar, ganar mercados, satisfacer clientes y generar negocios sustentables en el tiempo. Estas prácticas las conocen de sobra quienes apuestan por el campo argentino.
Sería preciso que el lema propuesto por los productores de siembra directa, "Momentum, tiempo de impulsar cambios", sea tomado como un verdadero desafío en todos los sectores y ámbitos públicos y privados. Sólo de esta manera el país podrá aprovechar su gran oportunidad de llevar sus producciones a los consumidores de todo el mundo. Perder esta oportunidad sería un grave error que conduciría únicamente a afianzar los errores y a lograr que el país pierda sustentabilidad como proveedor de agroalimentos.
Llegó el tiempo de impulsar cambios transformadores en donde finalmente se premie el esfuerzo y se castiguen los errores, con políticas activas similares a las que implementan con éxito países más desarrollados y equilibrados que la Argentina.

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