La "roya" es un enemigo muy peligroso que hay que controlar
A medida que pasaron los años, desde la introducción y difusión de la soja en el NOA, las enfermedades que afectan al cultivo fueron gradualmente adquiriendo importancia. Sin embargo, no fue sino hasta la década de 1990 en que comenzaron a manifestarse problemas serios atribuidos a patologías del cultivo. La difusión de cultivares susceptibles, la falta de rotación de cultivos y la adopción generalizada de sistemas de labranza conservacionista, contribuyeron al aumento de inóculo en los lotes, con los consiguientes incrementos en los niveles de infección de las diferentes enfermedades, explicó Daniel L. Ploper, director técnico de la EEAOC. "La roya asiática, causada por Phakopsora pachyrhizi, se ha convertido -en pocos años- en factor de preocupación para la producción de soja en el NOA", afirmó. "El carácter explosivo de sus epidemias, sumado a los cuantiosos daños registrados en varios países, incluidos algunos en Sudamérica, obligan a que el control de esta patología deba ser especialmente considerado dentro del esquema general de manejo de un cultivo", dijo. La enfermedad afecta fundamentalmente al follaje de las plantas, causando una defoliación prematura, lo que se traduce en una reducción del número de vainas y en una disminución en el tamaño y peso de los granos.
"Además de la disminución del número de vainas y semillas, hay una disminución en el peso de la semilla y en su contenido de aceite", observó. En cambio, no se modifica el contenido de proteína.
En Tucumán, la roya "asiática" fue encontrada por primera vez el 21 de abril de 2004 y su etiología confirmada por métodos morfológicos y moleculares. En esa campaña agrícola y en la subsiguiente, la aparición de la enfermedad fue demasiado tardía como para causar pérdidas de rendimiento. En la campaña 2005/06, el primer foco en Tucumán fue detectado el 28 de febrero de 2006, en Puesto del Medio (Burruyacu), sin que provocara mayores daños en las zonas donde se detectó la enfermedad.
El NOA participa con hasta un 6% de la producción nacional
Argentina se encuentra en el tercer escalón como productor de soja a nivel mundial precedido por Estados Unidos y Brasil. Sin embargo, analizando el comercio internacional de productos, como harina y aceite, nuestro país ocupa el primer puesto dentro de los países exportadores. Sin duda, el complejo agroindustrial sojero es uno de los más importantes del país, sostuvo Claudio Bleckwedel, uno de los disertantes en la jornada de ayer sobre soja.
El crecimiento de la superficie con soja presenta, en los últimos 10 años, un crecimiento de entre un 10 y un 13 %. En la última campaña (2005-06) la superficie ocupada sumó 15 millones de hectáreas, y produjo unos 40 millones de toneladas. El NOA tiene más de 800.000 has (un 6 % de la producción nacional).
Las áreas productoras de soja en el NOA se caracterizan por su diversidad y amplitud no sólo geográfica (desde 22º hasta 29º de Latitud Sur), sino también por su variabilidad climática y edáfica.
En el NOA, durante los últimos años, se ha verificado que en zonas de buen régimen de precipitaciones las siembras tempranas a 70 cm, con variedades de buen desarrollo, han rendido por lo menos igual que las siembras a 52 cm, aunque con una marcada tendencia a mejores rendimientos. Esto trae apareado ventajas interesantes por un ahorro en los insumos (semilla, curasemillas, etc) y por una mayor adaptación a las aplicaciones terrestres post-emergentes de agroquímicos.
Esto no es una novedad y no hay discusión al respecto. Sin embargo, en cada campaña y, en especial, en esta última, el cultivo de soja se encargó de mostrar lo eficiente que es en el uso del agua, aún bajo condiciones muy adversas. Como es un recurso muy limitante en el sistema de producción, Bleckwedel sugirió analizar el comportamiento de las precipitaciones y rendimientos de soja a lo largo de las ultimas 4 campañas.
La Argentina tiene que seguir la evolución del mercado mundial
Como parte de su disertación, Pablo Adreani -de Agripac Consultora- sostuvo que del análisis de la matriz mundial del comercio de soja, aceites y subproductos derivados surgen dos drivers que impactan en el balance de oferta y demanda mundial y que son muy importantes a la hora de evaluar la posición de la Argentina. Por un lado, queda en claro que hay dos potencias que traccionan el crecimiento de la demanda mundial de soja: China como primer importador mundial de poroto de soja y de aceite de soja y la UE-25, como primer importador mundial de harina de soja. Ambos países concentran un consumo global de 80 millones de toneladas de soja. Por otro lado, la Argentina se consolida como el primer exportador mundial de aceite y harina de soja. Este es el resultado de la mayor demanda que se espera para todo el complejo . Por este motivo, nuestro país ha incrementado -en este último año- su capacidad instalada en más de 8 millones de toneladas. A partir de la mayor demanda proyectada a 5 años vista (2011/12), "el mundo va a necesitar un aumento en la producción global de soja de 30 millones de toneladas, considerando sólo el mayor consumo proyectado de EEUU, China y la UE-25", estimó Adreani. "Si consideramos la demanda restante, se van a necesitar 20 millones de toneladas de soja; quiere decir que, de aquí a 5 años, el mundo necesitará 50 millones de toneladas adicionales para satisfacer el mayor consumo ", observó.
En este escenario, la Argentina tiene un rol muy importante que jugar, al ser el principal país que procesa y exporta soja, aceites y subproductos derivados, dijo el analista. Como primer paso, "la Argentina debería estar produciendo, en el corto plazo (unos 3 años) un mínimo de 55 millones de toneladas de soja", estimó. "Es algo que parece imposible en las circunstancias actuales; para que se pueda cumplir se van a necesitar mejores precios para poder expandir la frontera agrícola, no solamente en nuestro país, sino también en Bolivia, Paraguay y Brasil.


















