08 Septiembre 2006
Preocupa la aparición en Tucumán de un biotipo de sorgo de alepo que es resistente al glifosato
Técnicos de la Sección Manejo de Malezas de la EEAOC determinaron la aparición de las plantas en en la localidad de Estación Aráoz. También se detectaron problemas similares en 10.000 hectáreas en Tartagal, Salta. Tomó intervención el Senasa. Estudian alternativas para un control eficaz.
El herbicida glifosato constituye hoy la principal herramienta para el manejo de malezas en los sistemas de producción con siembra directa y también para otros cultivos anuales y perennes. Su consumo en Tucumán y en el país se estima en 3,5 y 125 millones de litros por año, respectivamente. La demanda de glifosato es un indicador del grado de adopción de las tecnologías que adoptan los productores, que también sirve como medida de la manera en que fueron reemplazadas las maquinarias de labranza y la escarda manual.
Sin el empleo de este agroquímico, no sería posible hoy producir con igual costo y con idéntica eficiencia en el control de malezas. Por ese motivo, preocupa la aparición en Tucumán de un biotipo de sorgo de alepo resistente al glifosato, según señalaron a LA GACETA Rural técnicos de la Sección Manejo de Malezas de la EEAOC.
Desde el inicio del empleo del glifosato -hace 25 años- se observó que algunas malezas mostraban una tolerancia natural al producto, pero esos problemas se solucionaban mediante el empleo de mezclas con 2,4-D o incrementando la dosis del herbicida. Este nuevo problema es diferente. Acontece en una especie (sorgo de alepo) que era muy susceptible a este producto, pero que desarrolló algún mecanismo que les permite detoxificar o evitar la absorción del herbicida. De ese modo, su población se encuentra en crecimiento, a menos que sea detectado y controlado con otros herbicidas diferentes.
En Tucumán se verificó en noviembre de 2005 la existencia de un lote de soja infestado con un genotipo de sorgo de alepo resistente a glifosato, en una explotación próxima a la localidad de Estación Aráoz. Para la determinación de la resistencia al glifosato -de las plantas sobrevivientes al barbecho químico-, se realizaron ensayos con diferentes dosis del herbicida, observándose que esa maleza resistió dosis de hasta 6 l/ha de glifosato sal potásica, cuando antes para lograr un control altamente eficiente sólo era necesario 2.5 l/ha del mismo producto. El conocimiento de la existencia en Tucumán del sorgo de alepo resistente fue simultáneo al anuncio realizado por Monsanto y por productores del Norte, respecto de la existencia de un problema similar en un área de 10.000 hectáreas, con centro en Tartagal, lugar que venían estudiando desde 2004.Sin embargo, no se dispone aún de información suficiente para determinar si el genotipo presente en Tucumán fue traído desde Salta por maquinarias agrícolas o semillas de soja, o si se originó en un evento diferente de adquisición de resistencia. La aparición de este genotipo de sorgo de alepo era previsible desde el punto de vista del empleo reiterado de glifosato, sin que se rotaran cultivos y se alternaran modos de acción de herbicidas. Este problema no sólo significa un incremento en los costos de producción de la soja en los lotes infestados, sino una seria amenaza para la vigencia y economía del actual sistema de producción de los diferentes cultivos del NOA. En la medida en que crezcan las poblaciones de malezas resistentes y tolerantes, el herbicida resultará inútil. El Senasa tomó intervención en el caso, realizó un relevamiento del área afectada y organizó un taller nacional para elevar el nivel de alerta sobre la resistencia. Además de estimular la generación de soluciones a este problema. El taller se realizará este mes en Buenos Aires. Asimismo, a nivel local, la EEAOC organizó una campaña tendiente a monitorear lotes en los que se observe la presencia de sorgo de alepo resistente a glifosato y la realización de estudios para determinar diferentes alternativas para su manejo. Estas experiencias dejarán conclusiones que serán útiles para la sostenibilidad del glifosato y de los sistemas de producción que lo utilizan. En el corto plazo, la estrategia para el manejo de este nuevo problema pasará por el empleo de herbicidas graminicidas de los grupos conocidos vulgarmente como FOP o DIM. Pueden emplearse solos o mezclados con el glifosato, pero sus efectos no llegan a la totalidad de los rizomas. De manera que el sorgo rebrota y deben repetirse los tratamientos que incrementan el costo de producción.DosisEn este sentido, la Sección Manejo de Malezas de la EEAOC evaluó la eficiencia de control de distintas dosis del graminicida Haloxifop R Metil, y encontró que el genotipo resistente de sorgo de alepo requería una dosis 800 cc pc/ha de para evitar el rebrote de las matas dentro de los 15 días siguientes a la aplicación. El monitoreo de los resultados obtenidos después de los tratamientos con glifosato debe servir de base para la caracterización de las poblaciones de los diferentes lotes, tanto en los barbechos químicos, como en los tratamientos de manejo. Si llegan a identificarse matas de sorgo de alepo que no se secan, debe advertirse de inmediato a los técnicos de la EEAOC para que confirmen su naturaleza.
El monitoreo también es necesario para cuantificar los cambios poblacionales en las malezas y la importancia relativa de las especies tolerantes a glifosato. De ahí surgirá la adecuación de las dosis o la elección de mezclas para su control. Por consultas o mayor información, los interesados pueden comunicarse con la Sección Manejo de Malezas de la EEAOC: teléfono 0381/427-6561, interno 158; o través del e-mail: malezas@eeaoc.org.ar, o de la página web: www.eeaoc.org.ar.
Sin el empleo de este agroquímico, no sería posible hoy producir con igual costo y con idéntica eficiencia en el control de malezas. Por ese motivo, preocupa la aparición en Tucumán de un biotipo de sorgo de alepo resistente al glifosato, según señalaron a LA GACETA Rural técnicos de la Sección Manejo de Malezas de la EEAOC.
Desde el inicio del empleo del glifosato -hace 25 años- se observó que algunas malezas mostraban una tolerancia natural al producto, pero esos problemas se solucionaban mediante el empleo de mezclas con 2,4-D o incrementando la dosis del herbicida. Este nuevo problema es diferente. Acontece en una especie (sorgo de alepo) que era muy susceptible a este producto, pero que desarrolló algún mecanismo que les permite detoxificar o evitar la absorción del herbicida. De ese modo, su población se encuentra en crecimiento, a menos que sea detectado y controlado con otros herbicidas diferentes.
En Tucumán se verificó en noviembre de 2005 la existencia de un lote de soja infestado con un genotipo de sorgo de alepo resistente a glifosato, en una explotación próxima a la localidad de Estación Aráoz. Para la determinación de la resistencia al glifosato -de las plantas sobrevivientes al barbecho químico-, se realizaron ensayos con diferentes dosis del herbicida, observándose que esa maleza resistió dosis de hasta 6 l/ha de glifosato sal potásica, cuando antes para lograr un control altamente eficiente sólo era necesario 2.5 l/ha del mismo producto. El conocimiento de la existencia en Tucumán del sorgo de alepo resistente fue simultáneo al anuncio realizado por Monsanto y por productores del Norte, respecto de la existencia de un problema similar en un área de 10.000 hectáreas, con centro en Tartagal, lugar que venían estudiando desde 2004.Sin embargo, no se dispone aún de información suficiente para determinar si el genotipo presente en Tucumán fue traído desde Salta por maquinarias agrícolas o semillas de soja, o si se originó en un evento diferente de adquisición de resistencia. La aparición de este genotipo de sorgo de alepo era previsible desde el punto de vista del empleo reiterado de glifosato, sin que se rotaran cultivos y se alternaran modos de acción de herbicidas. Este problema no sólo significa un incremento en los costos de producción de la soja en los lotes infestados, sino una seria amenaza para la vigencia y economía del actual sistema de producción de los diferentes cultivos del NOA. En la medida en que crezcan las poblaciones de malezas resistentes y tolerantes, el herbicida resultará inútil. El Senasa tomó intervención en el caso, realizó un relevamiento del área afectada y organizó un taller nacional para elevar el nivel de alerta sobre la resistencia. Además de estimular la generación de soluciones a este problema. El taller se realizará este mes en Buenos Aires. Asimismo, a nivel local, la EEAOC organizó una campaña tendiente a monitorear lotes en los que se observe la presencia de sorgo de alepo resistente a glifosato y la realización de estudios para determinar diferentes alternativas para su manejo. Estas experiencias dejarán conclusiones que serán útiles para la sostenibilidad del glifosato y de los sistemas de producción que lo utilizan. En el corto plazo, la estrategia para el manejo de este nuevo problema pasará por el empleo de herbicidas graminicidas de los grupos conocidos vulgarmente como FOP o DIM. Pueden emplearse solos o mezclados con el glifosato, pero sus efectos no llegan a la totalidad de los rizomas. De manera que el sorgo rebrota y deben repetirse los tratamientos que incrementan el costo de producción.DosisEn este sentido, la Sección Manejo de Malezas de la EEAOC evaluó la eficiencia de control de distintas dosis del graminicida Haloxifop R Metil, y encontró que el genotipo resistente de sorgo de alepo requería una dosis 800 cc pc/ha de para evitar el rebrote de las matas dentro de los 15 días siguientes a la aplicación. El monitoreo de los resultados obtenidos después de los tratamientos con glifosato debe servir de base para la caracterización de las poblaciones de los diferentes lotes, tanto en los barbechos químicos, como en los tratamientos de manejo. Si llegan a identificarse matas de sorgo de alepo que no se secan, debe advertirse de inmediato a los técnicos de la EEAOC para que confirmen su naturaleza.
El monitoreo también es necesario para cuantificar los cambios poblacionales en las malezas y la importancia relativa de las especies tolerantes a glifosato. De ahí surgirá la adecuación de las dosis o la elección de mezclas para su control. Por consultas o mayor información, los interesados pueden comunicarse con la Sección Manejo de Malezas de la EEAOC: teléfono 0381/427-6561, interno 158; o través del e-mail: malezas@eeaoc.org.ar, o de la página web: www.eeaoc.org.ar.


















