La falta de lluvias favorece a la zafra, pero enciende luces de alerta para la caña verde

Sequía 2006. Campos en crisis. Las plantaciones que están en desarrollo muestran problemas de brotación y desarrollo. El "desboquille" debe realizarse con cuidado. La sequía, las heladas y el calor de agosto tuvieron distintos efectos.

29 Septiembre 2006
La situación de sequía en Tucumán afecta a todos los cultivos por igual, pero cada situación debe ser analizada por separado ya que los cultivos están pasando por diferentes etapas fenológicas y, en consecuencia, por diferentes necesidades de agua.
El trigo, la caña de azúcar, las hortalizas, los citrus y el tabaco enfrentan distintos problemas por la falta de precipitaciones -que ya superan los 150 días-, por lo que los efectos de la sequía pueden verse en diferentes situaciones.
"En el sector azucarero debemos ver el fenómeno desde dos puntos de vista. Desde la cosecha de la actual zafra y desde el cultivo de caña de azúcar", explicó Jorge Scandaliaris, jefe de la Sección Caña de la EEAOC.
Desde la cosecha la situación de seca es muy favorable, ya que los frentes de cosecha trabajan a full entregando una gran calidad de materia prima a los ingenios.
"Hoy una lluvia provocaría que no haya piso, que se coseche con mayor cantidad de trash y/o que los ingenios paren, al no tener caña que moler con el consecuente aumento de los costos productivos", opinó. "Las lluvias -durante la cosecha- sólo traerían demoras en los ingenios y cosechadoras, con el desmejoramiento de la materia prima a medida que pase el tiempo y la cosecha se retrasaría aún más", explicó el especialista. Para mantener una alta capacidad de trabajo en los frentes de cosecha y un alto nivel de molienda en las fábricas -dijo-, "debemos seguir teniendo esta situación de falta de lluvias, que no ayuda en nada al cultivo, pero sí a la zafra".
"Esta falta de agua complica a las plantaciones y al cultivo en diferente medida", observó. "Las plantaciones que están con problemas por falta de agua en el suelo tienen retraso de brotación y de nacimiento, por lo que se deben tomar rápidas decisiones", advirtió el investigador.
El "desboquille" debe realizarse en el momento preciso, que es cuando aparecen los primeros brotes -y existe una posibilidad cierta de precipitaciones-, para que el brote tome humedad y temperatura para comenzar su fuerte crecimiento. "Hoy es una decisión difícil la que debe tomar el productor, ya que al retirar la tierra que cubre la plantación, la temperatura aumenta y el suelo se seca más rápido", señaló. "Si la sequía se prolonga, debe mantenerse la plantación sin desboquillar hasta que existan posibilidades ciertas de lluvias", sugirió Scandaliaris.
Durante el cultivo -explicó el especialista- hay que mover el suelo lo menos posible, ya que si estamos en seca los problemas de malezas también disminuyen. "Por ello se debe realizar el menor laboreo posible y no tan cerca de la cepa de la caña, evitando no exponerla -tampoco a las raíces- con un excesivo descostille", advirtió.
La fertilización -continuó- se puede hacer con abonos sólidos incorporados en profundidad, para que cumpla su función apenas llueva. "La urea necesita de humedad para poder transformarse en productos asimilables por la planta", explicó. Es fundamental que si se dispone de riego debe buscarse la mayor eficiencia en el uso del recurso, que hoy es escaso", dijo.
Otra recomendación de Scandaliaris estuvo referida al control de malezas. "Es conveniente esperar mejores situaciones hídricas para realizar algún tratamiento, antes que equivocarnos", dijo, y agregó: "es mejor donde existe un grave problema de invasión de algún yuyo específico".
En los cañaverales se pueden ver algunos efectos de la sequía, pero hoy todavía no preocupan a pesar que se observan algunos problemas de falta de crecimiento o brotación, "pero no muerte de cepas, que sería lo complicado", observó el investigador de la EEAOC.
"Si esta situación se mantiene, se verificarán caídas de rendimiento por la pérdida de kilos en los cañaverales por la falta de acumulación de materia seca en los días que no crece", señaló."Este panorama crítico por la sequía puede agravarse aún más si aparece un período de altas temperaturas, que por suerte todavía son moderadas", observó con preocupación.
Hoy el crecimiento inicial de la caña de azúcar está limitado en todas las "cañas socas" no regadas, porque las plantaciones están con un proceso de brotación lento, por lo que sólo se ve disminuida levemente su capacidad productiva.
"Esta situación que estamos viviendo es algo normal para la época primaveral tucumana", afirmó, "solo un poco más complicada que el año pasado por la falta de precipitaciones en agosto y setiembre", reconoció. "Lo complicado es lo que pueda venir más adelante, si es que no llueve y tenemos excesivas temperaturas", concluyó.

Los trigales muestran fuertes variaciones
La situación del trigo en Tucumán (por la falta de agua en los suelos) es muy variable, por lo que no se pueden hacer pronósticos de resultados. En pequeñas distancias hay comportamientos muy diferentes, no sólo debido a esa sequía, sino también por los efectos de las heladas y de otros parámetros, explicó Daniel Gamboa, de la Sección Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).
Entre esos parámetros podemos decir que el cultivo antecesor tuvo una fuerte preponderancia en el comportamiento actual del trigo, como así también la fecha de siembra y el ciclo de cultivo utilizado.
"La situación es más complicada que el año pasado, pero hoy es de difícil pronóstico", opinó.
"La fecha de siembra fue un aspecto decisivo en los resultados que hoy se ven en los campos de trigo" -reconoció-, a los que "se suman las altas temperaturas que hubo durante el invierno", acotó.Estas altas temperaturas y una rápida pérdida de agua del perfil de suelo hizo que se acortaran las fases del cultivo y que las plantas no desarrollen estructura, dijo.
"No hay dudas de que las siembras de trigo se hicieron en función de la cosecha de la soja y que estas fechas tuvieron un fuerte efecto en la situación actual de los cultivos, siempre sumado a lo que sucedió con la falta de lluvias y con las heladas de principios de agosto", observó. La situación hídrica inicial fue similar a la de 2005, pero no tuvimos ningún aporte de lluvias que, por pequeño que hubiera sido, habría ayudado a la actual situación hídrica del trigo", concluyó.

Tabacaleros piden más diques y red de riego
La falta de agua de lluvia o de riego en los campos tabacaleros del sur de Tucumán encuentra a la actividad en momentos en que realizan el trasplante de plantines.
Los productores reciben el líquido del dique Los Pizarros, a través del sistema San Ignacio.
"Si la sequía continúa -y como no tenemos grandes reservorios-, la crisis surgirá en el sector productivo", advirtió Luis Bravo, presidente de la Asociación de Tabacaleros de La Cocha. "Además, con la sequía aparecen las enfermedades y plagas -como el trips-, por lo que los productores deben tener mucho cuidado", advirtió. "Y si a la sequía y a las enfermedades se suma el viento, entonces el contexto será muy preocupante", reconoció.¿Cuáles son las necesidades del sector en materia de agua?, consultó LA GACETA Rural.
"Existe la promesa del Gobierno provincial de hacer una nueva presa: Norte Grande, porque Guasapampa está habilitada y en funcionamiento desde 2005", indicó Bravo. "El compromiso oficial es hacer ese obra que está inconclusa, que fue dos o tres veces inaugurada, pero nunca puesta en funcionamiento porque tenía graves pérdidas de agua", comentó. "Pero también debería diseñarse un plan de sistematización del riego para tener un mejor aprovechamiento del agua, ya que los canales de riego en funcionamiento son obsoletos", continuó el tabacalero.
"Los productores estamos de acuerdo en que tenemos que reconvertir nuestra actividad, pero sin agua y sin apoyo oficial no podemos hacer agricultura", terminó advirtiendo el hombre de campo.

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