La roya en caña de azúcar ataca a las variedades más resistentes

Invesstigaciones sobre patógenos. La enfermedad, a partir de 2004, se tornó más agresiva en la caña LCP 85-384, que ocupa más del 60% de la superficie implantada. El INTA ensayó nuevas variedades.

AVANCE SILENCIOSO. La roya logró adaptarse y “quebrar“ la robustez genética de las variedades caña consideradas  más resistente a la enfermedad.(ARCHIVO LA GACETA) AVANCE SILENCIOSO. La roya logró adaptarse y “quebrar“ la robustez genética de las variedades caña consideradas más resistente a la enfermedad.(ARCHIVO LA GACETA)
06 Octubre 2006
El Grupo Caña de Azúcar del INTA Famaillá elaboró un informe sobre la situación de la roya en la caña de azúcar. De allí se desprende que esta enfermedad es producida por un hongo, Puccinia melanocephala, que está presente en los cañaverales tucumanos desde 1988.
Con este objetivo, los Programas de Mejoramiento Genético seleccionan entre sus materiales aquellos con buenas características agronómicas, calidad industrial y resistencias, de forma tal que, cuando una variedad llega a ser liberada al cultivo comercial, su producción no se vea disminuida por efecto de las enfermedades.
La característica de resistencia a una enfermedad puede no ser duradera por cuanto depende de una serie de interacciones dinámicas entre el huésped y el hospedero, y el patógeno puede adaptarse y "quebrar" la resistencia genética en algunos casos. Las royas producidas por estos tipos de Puccinia tienden a causar con frecuencia variantes patogénicas capaces de superar las barreras genéticas de resistencia construidas, tornando variedades antes resistentes en susceptibles a las nuevas formas del hongo.Los riesgos de que estas situaciones se presenten en condiciones de campo son mayores cuando algunas variedades se hacen dominantes sobre otras y pasan a ocupar proporciones excesivas del área implantada en una región geográfica determinada. Por ese motivo es que no se considera conveniente que una variedad genéticamente uniforme supere mucho más que el 30% del área sembrada en una región.
Este fenómeno sucedió en el área cañera del estado de Louisiana (EE.UU.), donde la variedad LCP 85-384 que se había descrito como resistente a la roya hasta 2000, aparece con su resistencia quebrada después de ese año. En esa campaña, la LCP 85-384 ocupaba el 85% del área plantada y hoy continúa ocupando más del 80% con caídas de producción de más del 20%.
En Tucumán, en 2004 se dio una situación de similares características. LCP 85-384 que se había manifestado como resistente a roya hasta ese año, comenzó a presentar síntomas de la enfermedad en algunos lotes puntuales. Esta situación ocurría cuando la variedad ocupaba apenas el 40% de la superficie en la provincia. En las campañas siguientes la enfermedad siguió avanzando en su nueva forma más agresiva y paralelamente también siguió creciendo el área implantada con LCP 85-384.
Actualmente se calcula que más del 60% del área cañera tucumana está ocupada con esta variedad y con tendencia a incrementarse todavía más. Para tornar la situación todavía mas delicada y crítica, las otras variedades de mayor difusión TUCCP 77-42 y CP65-357 también son susceptibles a roya, por lo que el hongo las infecta sin restricciones.
Puede afirmarse en consecuencia que el cañaveral tucumano es altamente vulnerable a la roya.Esta situación generó una complicación a los Programas de Mejoramiento Genético, ya que sus variedades en selección están recibiendo una inusual presión del patógeno.
Variedades precomerciales que ante una presión normal de inóculo podrían comportarse como intermedias o tolerantes, se tornan susceptibles. Lo mismo sucede con las variedades comerciales resistentes; tal es el caso de RA 87-3, liberada por INTA como una variedad resistente, pero que ante la presión de enfermedad en unos años, puede tornarse susceptible.
Otras opciones de variedades, liberadas recientemente por el INTA, como es el caso FAM 89-686, L91-281 y HoCP 89-888, presentan alta resistencia a la roya y deberían ser consideradas como opción para aumentar la proporción del área plantada con variedades resistentes. En Tucumán no se cuantificó el efecto de la roya sobre LCP 85-384. Puede suceder que las condiciones ambientales de las próximas campañas no favorezcan la enfermedad, manteniéndose en niveles que no lleguen a perjudicar significativamente la producción del cañaveral. Pero también puede ocurrir que al mejorar las condiciones del cultivo, -cañaverales mas jóvenes, suelos más fértiles por incorporación de rotaciones y mejor uso de fertilizantes-, se creen situaciones más favorables para la roya, induciendo disminuciones de producción que hagan perder la ganancia esperada por las mejoras.
Queda claro que cuando una variedad tiene un excelente comportamiento agronómico y fabril, como es el caso de la variedad LCP 85-384, es muy difícil restringir el incremento indiscriminado del área plantada. Pero se debe tener conciencia, también, de los riesgos que genera la uniformidad genética a la que está sometido el cañaveral provincial, que potencia una altísima vulnerabilidad frente a la presencia de esta enfermedad.

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