13 Octubre 2006
Se exportó menos limón y ahora hay que replantear la estrategia
Reporte rural por Ernesto José Caram (sección rural). La menor demanda y los b
Con una caída en sus ventas al exterior en más de 40.000 toneladas de fruta respecto del año pasado, la campaña citrícola argentina tuvo una desaceleración en sus exportaciones y quebró así una tendencia alcista que venía experimentando en los últimos años.
El fuerte crecimiento que tuvieron las exportaciones de naranjas y de mandarinas no pudieron doblegar a las caídas en las ventas que experimentó el limón, cuyo origen mayoritario es desde Tucumán. En la actualidad, el país sigue exportando naranjas y mandarinas pero se estima que en estos días cesarán los envíos al exterior, porque, entre otras causas, se presenta el inminente inicio de la campaña citrícola en el Hemisferio Norte.
Las naranjas ya batieron su propio récord de exportación, superando en más de 17.000 pallets los envíos de 2005. Con un total de 130.443 pallets exportados se convierten en la revelación de la campaña junto con las mandarinas, cuyo volumen este año superó los 73.000 pallets de ventas al exterior.
La gran sorpresa la constituyó el limón, que este año experimentó una caída en más de 50.000 pallets (60.000 toneladas) en las ventas, en relación a 2005, seguido por el pomelo cuyos valores de exportación no superaron los 17.000 pallets contra los 33.000 exportados durante la campaña pasada. La cifra final de las colocaciones al exterior de limones a nivel país es de más de 270.000 pallets frente a los 324.000 enviados en 2005. No hay dudas de que este será un año para el olvido, no sólo para los exportadores sino también para los productores, ya que la caída en los precios y la retracción de la demanda, por parte de los principales mercados del mundo, repercutió en la fruta fresca y en los productos industrializados. Menor demanda y bajos precios fue el resultado de la mayoría de las transacciones comerciales referidas a los cítricos. El clima actual que reina en el sector limonero tucumano es de un gran desánimo, porque además se suma la fuerte sequía que está afectando a muchas plantaciones de secano. Esta situación no se vivía en los últimos 5 años en esta región. Esto se suma al mal pronóstico comercial que existe para la próxima campaña citrícola argentina. España anunció un crecimiento en su producción y exportación de variedades dulces, como las clementinas, satsumas y otras de naranjas. La interprofesional del limón y el pomelo (Ailimpo), por su lado, señaló que hay una tendencia alcista en la estimación de producción del limón en 2007, crecimiento que llegaría al 25% en los volúmenes que España exporta a diferentes países.
En el caso del limón, las empresas deberán plantearse una nueva estrategia que les permita seguir siendo competitivas en un mercado en caída libre. Será preciso que, a través de las instituciones que los representan -como la ATC y Federcitrus-, se pueda negociar con el Gobierno medidas de salvaguardia y protección para buscar una salida lo menos traumática posible a esta actual crisis. Especialmente para aquellos productores que no tienen posibilidades de seguir siendo competitivos en un entorno cada vez más impredecible.
Hoy es indispensable que, al menos en forma temporaria, se minimicen los impactos impositivos y fiscales sobre este pujante sector agroexportador.
El fuerte crecimiento que tuvieron las exportaciones de naranjas y de mandarinas no pudieron doblegar a las caídas en las ventas que experimentó el limón, cuyo origen mayoritario es desde Tucumán. En la actualidad, el país sigue exportando naranjas y mandarinas pero se estima que en estos días cesarán los envíos al exterior, porque, entre otras causas, se presenta el inminente inicio de la campaña citrícola en el Hemisferio Norte.
Las naranjas ya batieron su propio récord de exportación, superando en más de 17.000 pallets los envíos de 2005. Con un total de 130.443 pallets exportados se convierten en la revelación de la campaña junto con las mandarinas, cuyo volumen este año superó los 73.000 pallets de ventas al exterior.
La gran sorpresa la constituyó el limón, que este año experimentó una caída en más de 50.000 pallets (60.000 toneladas) en las ventas, en relación a 2005, seguido por el pomelo cuyos valores de exportación no superaron los 17.000 pallets contra los 33.000 exportados durante la campaña pasada. La cifra final de las colocaciones al exterior de limones a nivel país es de más de 270.000 pallets frente a los 324.000 enviados en 2005. No hay dudas de que este será un año para el olvido, no sólo para los exportadores sino también para los productores, ya que la caída en los precios y la retracción de la demanda, por parte de los principales mercados del mundo, repercutió en la fruta fresca y en los productos industrializados. Menor demanda y bajos precios fue el resultado de la mayoría de las transacciones comerciales referidas a los cítricos. El clima actual que reina en el sector limonero tucumano es de un gran desánimo, porque además se suma la fuerte sequía que está afectando a muchas plantaciones de secano. Esta situación no se vivía en los últimos 5 años en esta región. Esto se suma al mal pronóstico comercial que existe para la próxima campaña citrícola argentina. España anunció un crecimiento en su producción y exportación de variedades dulces, como las clementinas, satsumas y otras de naranjas. La interprofesional del limón y el pomelo (Ailimpo), por su lado, señaló que hay una tendencia alcista en la estimación de producción del limón en 2007, crecimiento que llegaría al 25% en los volúmenes que España exporta a diferentes países.
En el caso del limón, las empresas deberán plantearse una nueva estrategia que les permita seguir siendo competitivas en un mercado en caída libre. Será preciso que, a través de las instituciones que los representan -como la ATC y Federcitrus-, se pueda negociar con el Gobierno medidas de salvaguardia y protección para buscar una salida lo menos traumática posible a esta actual crisis. Especialmente para aquellos productores que no tienen posibilidades de seguir siendo competitivos en un entorno cada vez más impredecible.
Hoy es indispensable que, al menos en forma temporaria, se minimicen los impactos impositivos y fiscales sobre este pujante sector agroexportador.
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