La capacitación en el manejo adecuado de las pulverizaciones es un hecho auspicioso

Reporte Rural. Productores y aplicadores de agroquímicos fueron dotados de las herramientas necesarias para evitar daños por derivas y para lograr que el trabajo sea eficiente. Por Gustavo Frías Silva - Re

20 Octubre 2006
El trabajo de capacitación de productores y de aplicadores de agroquímicos que realizó la Comisión Fitosanitaria de Tucumán, redundará en beneficio de   las más de 300.000 hectáreas destinadas a la producción de granos, cuya nueva campaña se prepara para arrancar.
La comisión integrada por representantes del INTA, del Senasa, la FAZ-UNT, la Subsecretaría de Asuntos Agrarios y la EEAOC, tiene como objetivo dotar al medio de las herramientas necesarias para lograr un manejo racional de los agroquímicos.
Por ello se realizaron distintas reuniones técnicas con el fin de difundir el tema “Buenas prácticas para el manejo del glifosato”. Esa iniciativa surgió como consecuencia de la reciente aparición de Sorgo de Alepo resistente a glifosato y la ocurrencia de daños provocados por derivas de ese herbicida y de otros productos químicos.
Todo lo concerniente al manejo del glifosato como también la aplicación de otros productos fueron desarrollados en profundidad por técnicos locales y nacionales, de instituciones oficiales y de empresas privadas, con una fuerte orientación técnica.
Durante las diferentes jornadas se verificó que la aplicación de agroquímicos es el eslabón más débil en la cadena de eventos de la producción agrícola, y quizás el proceso más ineficiente de ese acto productivo. Sobre ello, puso énfasis Ernesto Jalil Maluf, profesor de Terapéutica Vegetal en las facultades de Ciencias Agrarias de las universidades de Lomas de Zamora y Católica Argentina.
Durante su exposición mencionó los factores que deben tenerse en cuenta para lograr la mejor y mayor eficiencia de aplicación y, por ende, el mejor efecto del producto. Los pasos que deben realizarse para lograr colocar el producto en el lugar y en el momento justo son numerosos y están condicionados por varios factores. De manera que puede interpretarse que, para que un producto llegue en cantidad suficiente al sitio de acción, hay un estudio previo exhaustivo.
Al realizarse la aplicación se provoca la pulverización del caldo preparado en el tanque de la pulverizadora, donde se forman gotas de diversos tamaños que deben ser aplicadas en la superficie a tratar. En estas gotas hay algunas gotitas “satélites” muy pequeñas de entre 10 a 30 micrones, que no son manejables. En ese momento ya se introduce un factor que favorece la deriva, entendiendo como tal al movimiento de las partículas pulverizadas y vapores fuera del blanco, provocando menor efectividad de control y posibles daños a la vegetación susceptible, vida silvestre y a las personas, afirmó Jalil Maluf en su charla.
Los productores deben saber que las derivas pueden ser de dos tipos: por evaporación asociada con la volatilización, y deriva de partícula relacionada con el movimiento del pulverizado, por el viento o el escurrido desde el vegetal. Es por ello que debe tenerse precaución y aplicar los productos cuando la velocidad del viento no exceda los 12 km/h y/o la temperatura no exceda los 30°C y/o la humedad relativa ambiente sea superior al 60%.
Estudios realizados por la EEAOC indican que desde setiembre a febrero se verifican los menores porcentajes de horas con condiciones  adecuadas para la aplicación de agroquímicos con relación a la temperatura,  humedad relativa y viento apropiados. Por lo tanto, es necesario estar atento a estas variables para tratar de minimizarlas.
La tecnología actual brinda los elementos para disminuir esos inconvenientes, como el uso de pastillas antideriva que abundan en el mercado nacional y el uso de coadyuvantes que pueden minimizar las pérdidas en cada  paso que se menciona.
Una frase del doctor Brown, dicha en 1951 y que fue usada por Jalil Maluf en su disertación lo dice todo: “en la protección de los cultivos, el arma química debe usarse  como un estilete, no como una guadaña”. Este dicho debe incorporarse entre los productores y sus aplicadores, para lograr que la pulverización sea una eficiente arma para el control de plagas y de enfermedades, y que no sean perjudiciales para el medio ambiente. Por ello, la capacitación es un hecho auspicioso.

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