15 Junio 2007
ESPECIALISTA INTERNACIONAL. Ploper, destacado investigador de la EEAOC, es uno de los responsables del Programa Nacional de Roya de la Soja. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
Durante la campaña 2006/07 el cultivo de la soja (Glycine max (L.) Merr.) ocupó en Argentina más de 16,1 millones de hectáreas, en tanto que las exportaciones del sector sojero en 2006 aportaron U$S 6.710 millones, lo que significó el 14% del total exportado del país.
Considerando la superficie sembrada y el valor de su producción, "la soja no solamente es el principal cultivo de la Argentina, sino que también se ha constituido en una de las bases más importantes de la economía nacional. De allí la gran importancia de evaluar y controlar cualquier variable que pueda afectar su productividad", señaló Daniel Ploper, director técnico de la EEAOC, que disertó en el Taller Internacional Fitosanitario que culmina hoy en Tucumán.
Entre los factores que limitan la producción de soja se pueden mencionar a las enfermedades. Han sido descriptas más de 100 patologías en el cultivo soja, de las cuales solamente 35 tienen importancia económica. Es común encontrar más de una enfermedad afectando un lote de soja; sin embargo, la magnitud de los daños estará en función de los patógenos involucrados, del estado fenológico de la planta al momento de producirse la infección, de las condiciones ambientales, del cultivar de soja sembrado, del cultivo antecesor, del sistema de labranza, etc.
En Argentina, el número de las patologías identificadas en soja y sus respectivos niveles de infección se ha venido incrementando con los sucesivos años de cultivo, aunque los problemas más serios se manifestaron a partir de 1990.
El uso de variedades susceptibles, el monocultivo y la labranza cero han sido señalados como los principales factores que contribuyeron al incremento de estos problemas. En la actualidad han sido citadas en el país más de 40 enfermedades de la soja. Una de las últimas en ser detectadas en los cultivos de soja de Argentina fue la "roya asiática", causada por el hongo Phakopsora pachyrhizi.
El carácter explosivo de sus epidemias sumado a los cuantiosos daños registrados en varios países, obligaron a que el control de la patología sea considerado dentro del esquema de manejo de un cultivo.
Así se implementó el Programa Nacional de Roya de la Soja, con el objetivo de generar acciones que contribuyan a minimizar los posibles efectos negativos que pudiera generar la enfermedad.
La roya es considerada como una de las enfermedades más importantes del cultivo de la soja. Es causada por dos especies del género Phakopsora, las que fueron separadas taxonómicamente recién en 1992. Ambas especies poseen estructuras morfológicas muy semejantes y causan en las plantas una sintomatología similar. Sin embargo, difieren en la intensidad de los daños que provocan en el cultivo.
La denominada roya "asiática" es causada por la Phakopsora pachyrhizi, y es la que causa los mayores daños. Se han citado pérdidas de rendimiento de hasta 80%, incluso en algunos lotes hasta el 100%. En tanto, la roya "americana" o "del nuevo mundo" es causada por la Phakopsora meibomiae, y no provoca daños de tanta magnitud como la "asiática".
La enfermedad afecta el follaje de las plantas, causando una defoliación prematura, además de una reducción del número de vainas y del tamaño y peso de los granos.
Programa de Roya
En el continente americano, la roya asiática fue primo detectada en Pirapó, Paraguay, en marzo de 2001. También a partir de esa campaña se la detectó en el estado de Paraná, Brasil. En Argentina se la encontró por primera vez en marzo de 2002 en la provincia de Misiones, y al año siguiente también en Corrientes, pero en ambas campañas la enfermedad no alcanzó a las principales regiones productoras de soja del país.
La importancia que fue cobrando la enfermedad motivó a que en 2003 la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya) pusiera en marcha el Programa Nacional de Roya de la Soja (PNRS). Para ello, se coordinaron acciones entre la Sagpya, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).
Considerando la superficie sembrada y el valor de su producción, "la soja no solamente es el principal cultivo de la Argentina, sino que también se ha constituido en una de las bases más importantes de la economía nacional. De allí la gran importancia de evaluar y controlar cualquier variable que pueda afectar su productividad", señaló Daniel Ploper, director técnico de la EEAOC, que disertó en el Taller Internacional Fitosanitario que culmina hoy en Tucumán.
Entre los factores que limitan la producción de soja se pueden mencionar a las enfermedades. Han sido descriptas más de 100 patologías en el cultivo soja, de las cuales solamente 35 tienen importancia económica. Es común encontrar más de una enfermedad afectando un lote de soja; sin embargo, la magnitud de los daños estará en función de los patógenos involucrados, del estado fenológico de la planta al momento de producirse la infección, de las condiciones ambientales, del cultivar de soja sembrado, del cultivo antecesor, del sistema de labranza, etc.
En Argentina, el número de las patologías identificadas en soja y sus respectivos niveles de infección se ha venido incrementando con los sucesivos años de cultivo, aunque los problemas más serios se manifestaron a partir de 1990.
El uso de variedades susceptibles, el monocultivo y la labranza cero han sido señalados como los principales factores que contribuyeron al incremento de estos problemas. En la actualidad han sido citadas en el país más de 40 enfermedades de la soja. Una de las últimas en ser detectadas en los cultivos de soja de Argentina fue la "roya asiática", causada por el hongo Phakopsora pachyrhizi.
El carácter explosivo de sus epidemias sumado a los cuantiosos daños registrados en varios países, obligaron a que el control de la patología sea considerado dentro del esquema de manejo de un cultivo.
Así se implementó el Programa Nacional de Roya de la Soja, con el objetivo de generar acciones que contribuyan a minimizar los posibles efectos negativos que pudiera generar la enfermedad.
La roya es considerada como una de las enfermedades más importantes del cultivo de la soja. Es causada por dos especies del género Phakopsora, las que fueron separadas taxonómicamente recién en 1992. Ambas especies poseen estructuras morfológicas muy semejantes y causan en las plantas una sintomatología similar. Sin embargo, difieren en la intensidad de los daños que provocan en el cultivo.
La denominada roya "asiática" es causada por la Phakopsora pachyrhizi, y es la que causa los mayores daños. Se han citado pérdidas de rendimiento de hasta 80%, incluso en algunos lotes hasta el 100%. En tanto, la roya "americana" o "del nuevo mundo" es causada por la Phakopsora meibomiae, y no provoca daños de tanta magnitud como la "asiática".
La enfermedad afecta el follaje de las plantas, causando una defoliación prematura, además de una reducción del número de vainas y del tamaño y peso de los granos.
Programa de Roya
En el continente americano, la roya asiática fue primo detectada en Pirapó, Paraguay, en marzo de 2001. También a partir de esa campaña se la detectó en el estado de Paraná, Brasil. En Argentina se la encontró por primera vez en marzo de 2002 en la provincia de Misiones, y al año siguiente también en Corrientes, pero en ambas campañas la enfermedad no alcanzó a las principales regiones productoras de soja del país.
La importancia que fue cobrando la enfermedad motivó a que en 2003 la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya) pusiera en marcha el Programa Nacional de Roya de la Soja (PNRS). Para ello, se coordinaron acciones entre la Sagpya, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).















