La agricultura tiene que medir sus impactos

Las empresas rurales y los productores tendrán que asumir un mayor compromiso de protección del ambiente, de la bioseguridad y de la salud pública. Un nuevo paradigma.

07 Septiembre 2007
Ernesto Viglizzo, investigador del INTA y del Conicet, trazó una visión prospectiva respecto de las transformaciones que se producirán en el sector rural, tanto en tecnologías y como en los aspectos medioambientales.
“Hay un nuevo paradigma tecnológico que va a revolucionar al agro argentino. Esta revolución ya está lanzada y alcanzará esplendor en la próxima década. Ingresamos a una era donde no interesará solamente la productividad y la rentabilidad, sino también los impactos que generará sobre el ambiente, la bioseguridad y la salud pública”, afirmó. El compromiso social de las empresas “no se reducirá solamente a producir alimentos, fibras y energía, sino también a participar en el diseño de un espacio rural multifuncional que provea bienes y servicios ecológicos y ambientales a la sociedad”, agregó.
Seguramente -dijo Viglizzo-, “la certificación de productos y procesos productivos acompañará esta tendencia”. El productor y el sector rural contarán con tecnologías de sintonía fina (específicas para potreros y campos) y de sintonía gruesa (ecosistemas, cuencas y regiones) para enfrentar el desafío. Las primeras entrarán de la mano del sector comercial privado; las segundas, de la mano de los organismos públicos de ciencia y tecnología. “Esto exigirá no solo un mayor compromiso individual a nivel empresarial, sino también un mayor compromiso institucional de las entidades del sector”, advirtió el investigador.