21 Septiembre 2007
Técnicos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) que visitaron Tucumán con motivo del encuentro sobre lechería de la semana pasada, reconocieron el interés que tenían en conocer todos los detalles referidos al funcionamiento del programa "Copa de leche", porque quieren repetirlo en otros países latinoamericanos.
"Es un modelo a imitar porque está muy bien instrumentado, porque el Estado compra muy barato, respecto a la alternativa leche en polvo", explicó Sánchez Loria. Por la leche en polvo se pagan unos U$S 3.500 la tonelada, con lo que el sachet saldría a $2 puesto en la usina, mientras que los productores tucumanos se la venden al Estado a menos de $ 1,40.
"Además de un beneficio económico concreto para las arcas públicas, el programa genera trabajo local", destacó. De un sachet de leche que se entrega, lo único que se compra en forma foránea es el sachet; todo lo demás es servicio local que se genera en Tucumán.
"Entonces, la Copa de Leche es un instituto que cuadra muy bien porque es una leche social, porque no solamente el Estado hace asistencialismo a quien lo necesita, sino porque genera trabajo donde se produce y, además, porque en vez de comprar leche en polvo de la Pampa Húmeda, se adquiere el producto en forma líquida en la región", ponderó el especialista.
En estas jornadas también se analizó el ensamble que existe entre una investigación del Cerela, con el yogur probiótico, con las ganas de crecer y de ofrecer a la población "leche asistencial".
"El yogur probiótico puede llegar en una forma muy directa a chicos que tienen grandes carencias nutritivas", consideró. "Creemos que así como la leche biótica fue generada por el Cerela, el yogur es mejor que la leche bio porque es más fácil de dar a los chicos y es más barato", afirmó. "Pero no queremos que ocurra como sucedió con la leche bio, que la compró una marca, que hizo un marketing caro, y que hoy quedó solamente para gente de altos recursos", advirtió. Por ello, Sánchez Loria consideró que los funcionarios vinculados al tema, deben entender que la leche bio puede ser producida por tucumanos y generar yogur bio para Tucumán y para otras regiones carenciadas. "Produciríamos riqueza local y la patente de la marca quedaría a favor de los chicos carenciados", concluyó.
"Es un modelo a imitar porque está muy bien instrumentado, porque el Estado compra muy barato, respecto a la alternativa leche en polvo", explicó Sánchez Loria. Por la leche en polvo se pagan unos U$S 3.500 la tonelada, con lo que el sachet saldría a $2 puesto en la usina, mientras que los productores tucumanos se la venden al Estado a menos de $ 1,40.
"Además de un beneficio económico concreto para las arcas públicas, el programa genera trabajo local", destacó. De un sachet de leche que se entrega, lo único que se compra en forma foránea es el sachet; todo lo demás es servicio local que se genera en Tucumán.
"Entonces, la Copa de Leche es un instituto que cuadra muy bien porque es una leche social, porque no solamente el Estado hace asistencialismo a quien lo necesita, sino porque genera trabajo donde se produce y, además, porque en vez de comprar leche en polvo de la Pampa Húmeda, se adquiere el producto en forma líquida en la región", ponderó el especialista.
En estas jornadas también se analizó el ensamble que existe entre una investigación del Cerela, con el yogur probiótico, con las ganas de crecer y de ofrecer a la población "leche asistencial".
"El yogur probiótico puede llegar en una forma muy directa a chicos que tienen grandes carencias nutritivas", consideró. "Creemos que así como la leche biótica fue generada por el Cerela, el yogur es mejor que la leche bio porque es más fácil de dar a los chicos y es más barato", afirmó. "Pero no queremos que ocurra como sucedió con la leche bio, que la compró una marca, que hizo un marketing caro, y que hoy quedó solamente para gente de altos recursos", advirtió. Por ello, Sánchez Loria consideró que los funcionarios vinculados al tema, deben entender que la leche bio puede ser producida por tucumanos y generar yogur bio para Tucumán y para otras regiones carenciadas. "Produciríamos riqueza local y la patente de la marca quedaría a favor de los chicos carenciados", concluyó.













